La salteña Inés Ubici es la Embajadora de Uruguay en Egipto, en momentos complicados para ese país

Entrevistada por EL PUEBLO, dijo que “nadie sabe lo que va a suceder”

4Egipto, un país cuya cultura milenaria ha mantenido al mundo con la mirada atenta hacia su tierra, vive por estos momentos una situación de crisis institucional tremenda, que mantiene en vilo al Gobierno del presidente Hosni Mubarak de 82 años de edad, un héroe de guerra que está en el poder desde el 14 de junio de 1981, en un Gobierno que opera como una dictadura en su accionar, aunque con elecciones cada 5 años.

Ubicado en el norte de África, Egipto con 80 millones de habitantes, padece desde hace varios años graves problemas sociales y económicos. Tiene altos índices de desempleo, se perciben muy bajos salarios y la inflación ha determinado que el costo de vida se eleve por las nubes para el egipcio medio.

Con las fuerzas armadas en las calles, y con manifestaciones que alcanzaron ya los más de 50 muertos, los lugareños se encuentran en una tensa calma y salieron a la calle para protestar con la intención de que renuncien todos los miembros del Gobierno.

Mientras tanto en El Cairo, la capital de ese país, que además de ser una de las ciudades con mayor riqueza cultural del planeta, es una de las urbes con más cantidad de habitantes, casi 20 millones, se encuentra la Embajada de Uruguay en Egipto, cuya embajadora, Inés Delfina Ubici Piegas, es salteña.

Ante la grave situación que atraviesa el país africano, Ubici fue entrevistada por EL PUEBLO y en comunicación telefónica desde su casa en El Cairo,  narró cuál es la situación que le está tocando vivir en estos momentos en su calidad de diplomática. Inés Ubici, contó además que si bien se fue de Salto en 1967, cuando ingresó a la Universidad de la República, aseguró que ha regresado en algunas ocasiones a visitar a su familia que aún vive en nuestra ciudad.

-¿Cómo se está presentando la situación por estos momentos?

 -Es muy seria. Es una situación muy difícil. Como hoy (por ayer) es sábado, yo estoy en mi casa y desde aquí vemos un puente donde podemos observar que hay movimiento de vehículos, y sabemos por la televisión que en la plaza principal de El Cairo, hay en estos momentos una manifestación de unas 50 mil personas. Ellos van a seguir en ese lugar porque la gente quiere que renuncie el presidente Mubarak. Mientras que el Estado viene cumpliendo un toque de queda, por lo cual a partir de las 4 de la tarde la gente tiene que irse a su casa y no puede andar circulando por la calle. Pero no sabemos cuánto van a respetar esa orden. En este momento el control de la seguridad en las calles solamente está en manos del Ejército. Y hay unas tanquetas militares que protegen los edificios públicos porque está habiendo saqueos en distintos lugares, como centros comerciales y supermercados, aunque también los hubo en edificios públicos. Si bien los convocantes a estas manifestaciones pidieron que se trate de una manifestación pacífica, uno sabe como son estas cosas que terminan en hechos de violencia. Yo estoy en mi casa, porque lo mejor es quedarse quieto y sigo los acontecimientos por la cadena Al Jazeera.

-¿Se ha comunicado con las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país?

-No, para nada. Sí me comuniqué con el cuerpo (diplomático) latinoamericano, como el Embajador de Venezuela y otros colegas. Cada uno está manteniendo mucha prudencia, pero la Cancillería no nos ha transmitido nada por ahora. Es más el propio Ministerio de Relaciones Exteriores en Egipto también está protegido por tanques militares porque ayer (el viernes, cuando comenzaron las protestas) hubo un intento de invasión pero no lo lograron. La gente no tenía límites y quiso invadir los edificios públicos.

-¿Cómo es la realidad socioeconómica actual de la población de Egipto?

-La gente lo que reclama es un cambio, porque considera que hay salarios muy bajos, porque no hay trabajo y porque ellos consideran que los alimentos en este lugar han subido mucho de precio y que por eso no pueden ni atender sus necesidades básicas. Fundamentalmente, esta protesta es social.

-Esto impactó en las clases bajas y en las clases medias…

-Sí, las clases medias también están manifestando así como estudiantes y trabajadores, pero por sobre todas las cosas quienes están llevando adelante las protestas son jóvenes. Aunque no es solo una manifestación de los universitarios, la gente en general ha acompañado.

-¿Es una explosión social similar a la que ocurrió en Argentina en el año 2001?

-Yo no sé si es tan así, pero aparentemente viendo lo que ocurrió en Túnez (país del mundo árabe cercano a Egipto, donde por las mismas causas hubo importantes protestas), lo tomaron como ejemplo pero acá hubo una especie de resultado que nadie esperaba, porque se convocaron unos a otros por las redes sociales Facebook y Twitter. Pero por eso cortaron las líneas de telefonía celular y si bien se puede recibir alguna que otra llamada, no es posible mantener una conversación. Pero dicen en la televisión que se estaban normalizando ahora las comunicaciones por esta vía. Solo puedo decir que la situación es seria y que habrá que esperar.

-¿El gobierno argumenta que esta situación se da como coletazo de la crisis económica mundial, o la focaliza a problemas de Egipto?

-Ellos dicen que es un arrastre de la crisis global, pero el Gobierno lo que argumenta es que siempre hay grupos que capitalizaron el malestar de la gente en beneficio propio. Acusan a grupos opositores al gobierno como a la Hermandad Musulmana que es muy fuerte como oposición. Pero los medios aquí están diciendo que la situación va más allá de un problema político, sino que es una movilización autoconvocada por la población.

-¿Qué ha hecho el presidente Mubarak, cómo se percibe su actuación desde ahí?

-Sé que el presidente dio un pequeño discurso de unos 20 minutos, llamando a la calma a la gente, aduciendo que siempre había estado del lado del pueblo. Él es un héroe de guerra, ellos recuperaron el Canal de Suez, cuando el presidente Mubarak era el comandante de la Fuerza Aérea, es un hombre muy respetado. Claro, los años pasan y los más jóvenes ya no recuerdan lo que pasó en 1973 en Egipto que posicionó a Mubarak. Están pensando en lo que les preocupa hoy, entonces sí hay una movilización que está enfocada hacia el presidente egipcio, quieren un cambio.

-¿Usted va a esperar el desarrollo de los acontecimientos desde su casa?  

-Sí, porque ni siquiera es útil ir hasta la embajada debido a que no tenemos Internet, entonces la comunicación la hacemos desde aquí por teléfono, estamos llamando a nuestros compatriotas y en eso andamos. Algo importante es que hoy (por ayer) no hubo confrontaciones sino que solo hubo movilizaciones. Porque algo interesante que me decían los egipcios, que ellos no visualizan a su Ejército como el enemigo, sino que le tienen mucho respeto. Entonces nadie choca con ellos, sino que toleran que haya esa presencia para mantener el orden. Pero todavía nadie puede aventurar lo que va a pasar.

-¿Cuándo termina su misión en ese país? 

Hace cinco años que estoy aquí, fui nombrada a fines del año 2005, durante el anterior gobierno. Estoy terminando en abril donde regresaré a Montevideo. A Salto voy de vacaciones pero desde el 1967 ya no vivo más allí, aunque voy siempre porque allí está mi madre, mis hermanas, mis amigos. Estoy acostumbrada a estar lejos, porque antes cumplí misión diplomática en Holanda, en Brasil, en Guatemala y ahora en Egipto.

Entrevista de Hugo Lemos







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