La sensibilidad como camino hacia el arte

Myriam Albisu Borrelli es, en Salto, sinónimo de actividades artísticas y culturales en general: docencia a diferentes niveles, danza, poesía, y como si fuera poco ha decidido recientemente incursionar en la pintura, como alguna vez también lo hizo en la música.
Con un permanente trabajo de creación poética y algunas publicaciones ya concretadas, la suya es otra de las voces que viene gestando la literatura de Salto. Sobre el quehacer artístico y en especial literario, Myriam Albisu, que hoy 31 de enero celebra su cumpleaños, dialogó con EL PUEBLO:
-Ha estado siempre vinculada a distintas ramas del arte, ¿cómo podría explicar lo que todas ellas tienen en común?
-Pienso que lo que te lleva al arte es la sensibilidad, y si la sensibilidad te lleva hacia la música casi seguro que te lleve también hacia el sonido, hacia la palabra y hacia el movimiento, porque está todo entrelazado. Quizá el que está en el borde, pero también ejerce su influencia es el teatro, porque integra todo, pero exige un manejo del cuerpo y de la palabra al mismo tiempo. La danza te exige movimiento pero no te exige palabra; y, en el caso de escribir, basta con que tengas imaginación y que te guste mucho, de ahí que seas bueno o malo es otra cosa.
-Si hablamos de literatura, ¿se recuerda escribiendo desde cuándo?
-Desde siempre, de toda la vida. Pero de 1993 es mi primera publicación en libro (“Cabitos de naranja”, con su hermano Enrique). Lo tenía desde muchísimo tiempo, cuando uno juzga lo de uno es muy distinto a juzgar lo de otro, entonces nunca sabés si lo que escribís está bien o no, pero fue como cerrar una etapa. Me acuerdo que le pregunté a Marosa y me dijo que no me tiene que importar, que no busque opiniones, vos tenés que escribir y escribir, me dijo. Pero uno necesita cierta base pasa saber. Entonces me presenté a varios concursos, de esos chicos que surgían en otros departamentos, y tuve bastante suerte, fueron como 9 premios en un año, por lo menos eso te da una perspectiva que tan, tan mal no debe estar…
-Más adelante viene la publicación de otro libro, y luego “Palabras en cubierta”, que ya es de su etapa como asistente al taller literario Horacio Quiroga, ¿en qué cambió su poesía en esta última etapa respecto a los libros anteriores?
Me di cuenta de muchos errores, no tanto en la escritura sino en la concepción de la poesía. Aprendí a “podar” los textos, eso es importantísimo, saber “podar”. A tratar de no vulgarizar, a buscar originalidad en las ideas, aunque sean ideas ya conocidas o debatidas, por lo menos buscar cosas distintas, eso aprendí.
-¿Cómo se aprende en el taller: en la interacción con los demás, con el docente…?
Todo, todo contribuye, con las referencias que da el que te guía y con las opiniones de los compañeros. A veces, cuando no estás preparado o creés que lo que escribiste está bien, en un principio hay una reacción interior adversa, como que no te entendieron, pero a medida que lo vas viendo y asimilando te das cuenta de las reacciones y casi siempre tenían razón. Los otros te hacen ver cosas que no viste.
-¿Qué le gusta leer?
-Me gusta leer novelas, poesía… no me gusta mucho leer teatro, tendría que leerlo con alguien, dialogado, pero sobre todo novelas y poesía, aunque cuentos también.
-¿Y escribir?
-Poesía, por sobre todo.
-¿Hay autores u obras que sienta que la marcaron claramente o que ejercieron una influencia importante?
-El primer autor importante que me marcó fue Antonio Machado, lo amo a Machado, como a Juan Ramón Jiménez, por esa sensibilidad a flor de piel, por esa maravillosa ternura hacia las cosas y, en el caso de Machado, por la profunda filosofía de vida, y de amor trasladada a la naturaleza. También Rubén Darío, no hay música igual en la poesía…He leído mucha novela, me gusta mucho Saramago, empecé con “Ensayo sobre la ceguera”, pero me fascinó “El Evangelio según Jesucristo”; he leído a Brian Weiss…he picoteado de todo lo que cae en mis manos.
-¿Qué características esenciales cree que debe tener un escritor?
-Sensibilidad, interés…. A mí me ha pasado por ejemplo de estar en un lugar y que alguien diga algo que te queda… Yo estaba una vez acompañando un familiar que estaba esperando para pasar a un consultorio en Montevideo, era en una casa anexa, y al momento de levantarnos y que nos íbamos, una señora dijo: “dejé la ropa tendida”, no sé por qué pero a mí aquello me quedó sonando y sonando y sonando, hice dos o tres poemas de la ropa tendida, y no sé por qué… de pronto una palabra te despierta algo, un sonido, una situación, un sentimiento, una pena, una alegría, aunque la alegría no te lleva tanto a escribir, más te lleva a escribir la tristeza, la alegría te lleva más a disfrutarla. Es como un día de sol y un día de lluvia, siempre digo que el día de lluvia a los que somos melancólicos nos acompaña y es como si se emparentara con nosotros, se une a nos, nos acompaña, en cambio cuando el sol brilla todo el mundo busca salir…
POEMAS
Amablemente, Myriam Albisu nos ha brindado para esta página algunos poemas de su autoría que aún permanecían inéditos, que a continuación compartimos:
Marina
Un poco en el agua…
un poco en la arena
recostada entre algunas rocas
se muere poco a poco,
la vieja barcaza.
La espuma del mar borda las maderas viejas
para que se sienta más bonita.
El viento hace crecer algunas olas que la bañen
para que se sienta en viaje
y las gaviotas sobrevuelan y se posan
en el inclinado mástil.
Ella sabe, que cuando
se acerca la hora
hay que buscar un lugar para morir…
Cuando caía lo que creía su última tarde
un pintor se instaló frente
a ella para pintarla
Y su destino desde ese día fue otro,
pues no moriría jamás.-
Adiós
Conmigo se irán…mi voz…mis sueños
mi memoria
y mis pensamientos como pétalos caídos
dibujarán en el agua
las últimas palabras
de algún verso.
Desde abajo, los veré flotar
hasta que empapados
bajen
reunirse conmigo y
cubrirme
para juntos despedirnos
con el último adiós….
El arroyo
Aquella mujer de agua.
se paseaba por los
senderos del campo
y a su paso húmedo se regocijaba el pasto
le reclamaban los árboles
los pájaros la seguían
bebiendo de sus cabellos
transparentes y frescos.
El arroyo, hecho hombre, interceptó su camino;
la alzó  y se la  llevó con él,
y al llegar se acostaron juntos.
El agua desbordó sobre
el campo,
y hasta surgió un nuevo brazo serpenteante y fresco
que se deslizaba hacia el pastizal reseco.
Neblina
La nostalgia abrió
sus brazos
y el paisaje fue neblina.
Con la ayuda de la noche
se corrió un mágico velo.
borró casas y personas.
Se encendieron las luces de la calle,
se agregaron los focos
de los autos.
De pronto,
todo se detuvo envuelto en una extraña luz
y millones de puntos
luminosos
crearon una imagen eterna…inolvidable…
de un mundo inexistente
en cualquier lugar y en cualquier tiempo.

Myriam Albisu Borrelli es, en Salto, sinónimo de actividades artísticas y culturales en general: docencia a diferentes niveles, danza, poesía, y como si fuera poco ha decidido recientemente incursionar en la pintura, como alguna vez también lo hizo en la música.

Con un permanente trabajo de creación poética y algunas publicaciones ya concretadas, la suya es otra de las voces que vieneMyriam Albisugestando la literatura de Salto. Sobre el quehacer artístico y en especial literario, Myriam Albisu, que hoy 31 de enero celebra su cumpleaños, dialogó con EL PUEBLO:

-Ha estado siempre vinculada a distintas ramas del arte, ¿cómo podría explicar lo que todas ellas tienen en común?

-Pienso que lo que te lleva al arte es la sensibilidad, y si la sensibilidad te lleva hacia la música casi seguro que te lleve también hacia el sonido, hacia la palabra y hacia el movimiento, porque está todo entrelazado. Quizá el que está en el borde, pero también ejerce su influencia es el teatro, porque integra todo, pero exige un manejo del cuerpo y de la palabra al mismo tiempo. La danza te exige movimiento pero no te exige palabra; y, en el caso de escribir, basta con que tengas imaginación y que te guste mucho, de ahí que seas bueno o malo es otra cosa.

-Si hablamos de literatura, ¿se recuerda escribiendo desde cuándo?

-Desde siempre, de toda la vida. Pero de 1993 es mi primera publicación en libro (“Cabitos de naranja”, con su hermano Enrique). Lo tenía desde muchísimo tiempo, cuando uno juzga lo de uno es muy distinto a juzgar lo de otro, entonces nunca sabés si lo que escribís está bien o no, pero fue como cerrar una etapa. Me acuerdo que le pregunté a Marosa y me dijo que no me tiene que importar, que no busque opiniones, vos tenés que escribir y escribir, me dijo. Pero uno necesita cierta base pasa saber. Entonces me presenté a varios concursos, de esos chicos que surgían en otros departamentos, y tuve bastante suerte, fueron como 9 premios en un año, por lo menos eso te da una perspectiva que tan, tan mal no debe estar…

-Más adelante viene la publicación de otro libro, y luego “Palabras en cubierta”, que ya es de su etapa como asistente al taller literario Horacio Quiroga, ¿en qué cambió su poesía en esta última etapa respecto a los libros anteriores?

Me di cuenta de muchos errores, no tanto en la escritura sino en la concepción de la poesía. Aprendí a “podar” los textos, eso es importantísimo, saber “podar”. A tratar de no vulgarizar, a buscar originalidad en las ideas, aunque sean ideas ya conocidas o debatidas, por lo menos buscar cosas distintas, eso aprendí.

-¿Cómo se aprende en el taller: en la interacción con los demás, con el docente…?

Todo, todo contribuye, con las referencias que da el que te guía y con las opiniones de los compañeros. A veces, cuando no estás preparado o creés que lo que escribiste está bien, en un principio hay una reacción interior adversa, como que no te entendieron, pero a medida que lo vas viendo y asimilando te das cuenta de las reacciones y casi siempre tenían razón. Los otros te hacen ver cosas que no viste.

-¿Qué le gusta leer?

-Me gusta leer novelas, poesía… no me gusta mucho leer teatro, tendría que leerlo con alguien, dialogado, pero sobre todo novelas y poesía, aunque cuentos también.

-¿Y escribir?

-Poesía, por sobre todo.

-¿Hay autores u obras que sienta que la marcaron claramente o que ejercieron una influencia importante?

-El primer autor importante que me marcó fue Antonio Machado, lo amo a Machado, como a Juan Ramón Jiménez, por esa sensibilidad a flor de piel, por esa maravillosa ternura hacia las cosas y, en el caso de Machado, por la profunda filosofía de vida, y de amor trasladada a la naturaleza. También Rubén Darío, no hay música igual en la poesía…He leído mucha novela, me gusta mucho Saramago, empecé con “Ensayo sobre la ceguera”, pero me fascinó “El Evangelio según Jesucristo”; he leído a Brian Weiss…he picoteado de todo lo que cae en mis manos.

-¿Qué características esenciales cree que debe tener un escritor?

-Sensibilidad, interés…. A mí me ha pasado por ejemplo de estar en un lugar y que alguien diga algo que te queda… Yo estaba una vez acompañando un familiar que estaba esperando para pasar a un consultorio en Montevideo, era en una casa anexa, y al momento de levantarnos y que nos íbamos, una señora dijo: “dejé la ropa tendida”, no sé por qué pero a mí aquello me quedó sonando y sonando y sonando, hice dos o tres poemas de la ropa tendida, y no sé por qué… de pronto una palabra te despierta algo, un sonido, una situación, un sentimiento, una pena, una alegría, aunque la alegría no te lleva tanto a escribir, más te lleva a escribir la tristeza, la alegría te lleva más a disfrutarla. Es como un día de sol y un día de lluvia, siempre digo que el día de lluvia a los que somos melancólicos nos acompaña y es como si se emparentara con nosotros, se une a nos, nos acompaña, en cambio cuando el sol brilla todo el mundo busca salir…

POEMAS

Amablemente, Myriam Albisu nos ha brindado para esta página algunos poemas de su autoría que aún permanecían inéditos, que a continuación compartimos:

Marina

Un poco en el agua…

un poco en la arena

recostada entre algunas rocas

se muere poco a poco,

la vieja barcaza.

La espuma del mar borda las maderas viejas

para que se sienta más bonita.

El viento hace crecer algunas olas que la bañen

para que se sienta en viaje

y las gaviotas sobrevuelan y se posan

en el inclinado mástil.

Ella sabe, que cuando

se acerca la hora

hay que buscar un lugar para morir…

Cuando caía lo que creía su última tarde

un pintor se instaló frente

a ella para pintarla

Y su destino desde ese día fue otro,

pues no moriría jamás.-

Adiós

Conmigo se irán…mi voz…mis sueños

mi memoria

y mis pensamientos como pétalos caídos

dibujarán en el agua

las últimas palabras

de algún verso.

Desde abajo, los veré flotar

hasta que empapados

bajen

reunirse conmigo y

cubrirme

para juntos despedirnos

con el último adiós….

El arroyo

Aquella mujer de agua.

se paseaba por los

senderos del campo

y a su paso húmedo se regocijaba el pasto

le reclamaban los árboles

los pájaros la seguían

bebiendo de sus cabellos

transparentes y frescos.

El arroyo, hecho hombre, interceptó su camino;

la alzó  y se la  llevó con él,

y al llegar se acostaron juntos.

El agua desbordó sobre

el campo,

y hasta surgió un nuevo brazo serpenteante y fresco

que se deslizaba hacia el pastizal reseco.

Neblina

La nostalgia abrió

sus brazos

y el paisaje fue neblina.

Con la ayuda de la noche

se corrió un mágico velo.

borró casas y personas.

Se encendieron las luces de la calle,

se agregaron los focos

de los autos.

De pronto,

todo se detuvo envuelto en una extraña luz

y millones de puntos

luminosos

crearon una imagen eterna…inolvidable…

de un mundo inexistente

en cualquier lugar y en cualquier tiempo.







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