En el delgado filo de la cuchilla

La situación que se plantea en estos momentos en relación a la solicitud oficial de la empresa UPM, ex Botnia, para aumentar su producción industrial, es una coyuntura delicada, difícil de resolver correctamente sin afectar intereses legítimos que convergen en este tema.
La empresa ha hecho la solicitud oficial ante los organismos correspondientes del gobierno uruguayo y este es el primer aspecto a destacar. No se está haciendo nada oculto ni a espaldas de Uruguay.
¿Qué es lo que debe asegurarse prioritariamente antes de tomar la decisión correspondiente? Pues que se salvaguarden las condiciones ambientales tanto del río Uruguay, como de los restantes aspectos, aire, tierra y demás, aspectos que no se pueden ni se deben obviar lógicamente.
A su vez, la diplomacia uruguaya deberá tener la capacidad suficiente para tratar de evitar situaciones críticas que no benefician a nadie, pero que llegado el momento deben arriesgarse si se trata de presiones indebidas.
Al mismo tiempo existe otro aspecto innegociable, es la soberanía uruguaya. El país debe manejarse soberanamente y más allá de cualquier reacción local o regional, el desafío es atender las exigencias internacionales en la materia y no las antojadizas posiciones de grupúsculos de presión o de intereses puntuales que tratan de sacar su provecho de la situación.
¿Qué debe atenderse por lo tanto para tomar la decisión en forma consciente? Pues que se salvaguarden los intereses mencionados. En primera instancia la Dirección nacional de Medio Ambiente, ya se ha pronunciado, entiende que el aumento de producción solicitado no afecta los estándares internacionales exigidos para mantener la calidad ambiental.
Sería importante que a este informe nacional pudieran anexársele otro u otros informes internacionales para determinar a ciencia cierta cual es el mejor camino en la materia.
Si es factible responder satisfactoriamente ante los organismos internacionales en esta materia, entonces nada ni nadie puede impedir que Uruguay asuma la decisión que entienda mejor para sus intereses y el de todos los uruguayos.
Si alguien cree que puede presionar para manipular esta decisión, que tenga muy claro que no es precisamente un camino aconsejable.
Conscientes y responsables, pero no sumisos ante las presiones, es como entendemos que debe mostrarse Uruguay en este tema y eso significa moverse en el delgado filo de la cuchilla.
¡Ojalá sepamos hacerlo!.