La tarde en que ese fuego volvió

Tenía que volver y volvió. Al fin de cuentas, la necesidad de sentirse Ferro Carril otra vez. En la actitud, en la búsqueda, pero sobre todo en el producto final. Ese producto logrado, para que Ferro dejara en claro que el fuego está vivo. Que recuperó su sentido de escena en cuestión protagónica y no secundaria.
Por eso el 3 a 0 frente a San Eugenio, concluyó siendo la consecuencia del apto y del vital. Pero sobre todo, de la madurez para ir propinando las distancias en los momentos sicológicamente justos.
En la mitad del primer tiempo primero. Cuando se caía ese primer tiempo después. Los goles sentenciando el 2 a 0 transitorio para que Ferro fuese señalando la eficacia de ese guión,sin necesidad de ser corregido. Eficacia es la palabra que sintetiza
LA CAUSA Y EL EFECTO
En el arranque del partido, las dudas de Ferro y dos chances fabricadas por San Eugenio. En los 11’ Coqui Paz con el frentazo que se desvió y un par de minutos después, cuando Gutiérrez lo relojea adelantado a Diego Burgos y se la manda con destino de red. Diga que la pelota fue malogrando el rumbo y se perdió un metro del palo. Pero fueron señales de San Eugenio, el de los cuatro volantes y el del anticipo permanente. Lo enredó a Ferro. Lo volvió confuso. Por eso recién en los 23’, cuando Vera se volvió mágico, y transformó a la sutileza del toque en puesta a punto para descubrir el vacío. Ahí fue el pique de Patritti. Recogiendo. Enfilando. La gambeta sobre el arquero y con derecha al gol.
Fue estocada. Fue concreción. Fue el 1 a 0. Acaso para potenciar a Ferro, en lo técnico y en lo mental, pero también bajarle los decibeles a ese San Eugenio de la pretensión naciente. Para Ferro fue una manera de acomodarse, medirse, equilibrarse.
La causa de una evolución en el trámite y el efecto de los goles.
POR ESO DE VERA….
El desnivelante de Carlos. Venía con su fútbol en cuenta-gotas. Esta vez, el poder de su influencia en los 20 metros finales. Y en ese frentazo del 2 a 0. En la puerta misma del arco. Se metió sin rendirle cuenta a nadie. Pumba….y adentro! ¿Qué mejor que ese negocio Ferro, para que en la recta final fuese más que nunca, la expresión del que manejó los tiempos?. San Eugenio fue pretendiendo lo que en definitiva no alcanzó: protagonismo ofensivo. En esa recta final, costó reconocer alguna exigencia para Diego Burgos. No acusó riesgos. No los tuvo!. Claro que Ferro no fue tanto lo que fabricó en materia ofensiva. No le era tan necesario el asalto de posiciones ofensivas. ¿Qué sentido el de exponerse?. No se expuso y terminó siendo un acto de inteligencia colectiva, desde la raíz táctica que al equipo de Ramón simplemente no le faltó.
…Y POR ESO DEL “NICO”
Las variantes que a San Eugenio no le generaron rédito. Cuando en el primer tiempo, Cafú se fue lesionado, el fondo se hizo grieta. Pero en el complemento y con la pelota, sin luces: repetido, tenue, con los circuitos ofensivos desenchufados. La espera de Ferro, el manual de contragolpe por Vera-Patritti. El sanducero es sutil. Llena el espacio libre y sabio para monitorear las flaquezas del fondo rival. En ese segundo tiempo de la rutina, hasta sin variantes emotivas. El trámite para vaciarse más allá de la cuenta.
Después de todo, sin pretenderlo, San Eugenio concluyó renunciando a jugar…porque simplemente no jugó en la medida que este equipo presuntamente puede. Y no pudo.
Ferro se paró en el escalón superior. Lo miró desde arriba y al final, Nicolás Ferreira se calentó con la mufa y la mandó al diablo.
El remate de Juan Alberto Iriarte en el palo. Ferreira para recoger y resolver. La simple y elemental receta del que estaba…ahí.
El 3 a 0. Y nadie discutió. Nadie se hizo réplica ante este Ferro del renacer. Al fin de cuentas, volvió una tarde. Con su fuego a cuestas. El fuego intacto.

Tenía que volver y volvió. Al fin de cuentas, la necesidad de sentirse Ferro Carril otra vez. En la actitud, en la búsqueda, pero sobre todo en el producto final. Ese producto logrado, para que Ferro dejara en claro que el fuego está vivo. Que recuperó su sentido de escena en cuestión protagónica y no secundaria.

Por eso el 3 a 0 frente a San Eugenio, concluyó siendo la consecuencia del apto y del vital. Pero sobre todo, de la madurez para ir propinando las distancias en los momentos sicológicamente justos.

En la mitad del primer tiempo primero. Cuando se caía ese primer tiempo después. Los goles sentenciando el 2 a 0 transitorio para que Ferro fuese señalando la eficacia de ese guión,sin necesidad de ser corregido. Eficacia es la palabra que sintetiza

LA CAUSA Y EL EFECTO

En el arranque del partido, las dudas de Ferro y dos chances fabricadas por San Eugenio. En los 11’ Coqui Paz con el frentazo12 5 12 053 que se desvió y un par de minutos después, cuando Gutiérrez lo relojea adelantado a Diego Burgos y se la manda con destino de red. Diga que la pelota fue malogrando el rumbo y se perdió un metro del palo. Pero fueron señales de San Eugenio, el de los cuatro volantes y el del anticipo permanente. Lo enredó a Ferro. Lo volvió confuso. Por eso recién en los 23’, cuando Vera se volvió mágico, y transformó a la sutileza del toque en puesta a punto para descubrir el vacío. Ahí fue el pique de Patritti. Recogiendo. Enfilando. La gambeta sobre el arquero y con derecha al gol.

Fue estocada. Fue concreción. Fue el 1 a 0. Acaso para potenciar a Ferro, en lo técnico y en lo mental, pero también bajarle los decibeles a ese San Eugenio de la pretensión naciente. Para Ferro fue una manera de acomodarse, medirse, equilibrarse.

La causa de una evolución en el trámite y el efecto de los goles.

POR ESO DE VERA….

El desnivelante de Carlos. Venía con su fútbol en cuenta-gotas. Esta vez, el poder de su influencia en los 20 metros finales. Y en ese frentazo del 2 a 0. En la puerta misma del arco. Se metió sin rendirle cuenta a nadie. Pumba….y adentro! ¿Qué mejor que ese negocio Ferro, para que en la recta final fuese más que nunca, la expresión del que manejó los tiempos?. San Eugenio fue pretendiendo lo que en definitiva no alcanzó: protagonismo ofensivo. En esa recta final, costó reconocer alguna exigencia para Diego Burgos. No acusó riesgos. No los tuvo!. Claro que Ferro no fue tanto lo que fabricó en materia ofensiva. No le era tan necesario el asalto de posiciones ofensivas. ¿Qué sentido el de exponerse?. No se expuso y terminó siendo un acto de inteligencia colectiva, desde la raíz táctica que al equipo de Ramón simplemente no le faltó.

…Y POR ESO DEL “NICO”

Las variantes que a San Eugenio no le generaron rédito. Cuando en el primer tiempo, Cafú se fue lesionado, el fondo se hizo grieta. Pero en el complemento y con la pelota, sin luces: repetido, tenue, con los circuitos ofensivos desenchufados. La espera de Ferro, el manual de contragolpe por Vera-Patritti. El sanducero es sutil. Llena el espacio libre y sabio para monitorear las flaquezas del fondo rival. En ese segundo tiempo de la rutina, hasta sin variantes emotivas. El trámite para vaciarse más allá de la cuenta.

Después de todo, sin pretenderlo, San Eugenio concluyó renunciando a jugar…porque simplemente no jugó en la medida que este equipo presuntamente puede. Y no pudo.

Ferro se paró en el escalón superior. Lo miró desde arriba y al final, Nicolás Ferreira se calentó con la mufa y la mandó al diablo.

El remate de Juan Alberto Iriarte en el palo. Ferreira para recoger y resolver. La simple y elemental receta del que estaba…ahí.

El 3 a 0. Y nadie discutió. Nadie se hizo réplica ante este Ferro del renacer. Al fin de cuentas, volvió una tarde. Con su fuego a cuestas. El fuego intacto.+Así pasó

Campo de juego: Parque Luis T. Merazzi. Partido correspondiente a la serie “A” del Campeonato del Interior de Clubes.

Asistencia: 600 aficionados.

Árbitro central: Luis Borgeant (Mal).

Asistentes: Héctor Duarte-Oscar Camargo.

FERRO

CARRIL (3)-

Diego Sebastián Burgos; Enzo Albano, Juan Viera, Jorge Luis Alvez, Bruno Fiordelmondo; Marcelo Menoni (Luis Matías Trinidad 42’), José María Di Nápoli, Sebastián Silveira, Juan Alberto Iriarte; Carlos Alberto Vera (Nicolás Ferreira 69’), Paolo Patritti (Facundo Granja 78’).

Director Técnico: Ramón Walter Rivas.

SAN EUGENIO

de Artigas (0)-

Jackson Pérez; José Mauricio Confalonieri (Rony Paz 57’), Luciano Barboza “Cafú” (Bruno Michael Brites 38’), Carlos Cuevas, Héctor Lozano; Bruno Acosta, Nery Damián Paz, Ruben González; Héctor Javier Moreira; Coqui Paz, Ángel Gustavo Gutiérrez.

Director Técnico: Luis Aguirregaray.

GOLES: 23’ Paolo Patritti (F.C); 39’ Carlos Vera (F.C). Segundo tiempo: 40’ Nicolás Ferreira (F.C).

EL MEJOR DE LA CANCHA: Paolo Patritti-Carlos Vera.

EL MEJOR DE SAN EUGENIO: Jackson Pérez.

El virus de la violencia

El hecho se produjo después del segundo gol de Ferro Carril, en la autoría de Carlos Vera. Cuando San Eugenio iba a reponer12 5 12 082 desde la mitad de cancha, algo pasó, alguien habló…y después, los entredichos, los empujones, más de un puñetazo que hizo impacto, las reacciones y como consecuencia del virus en la vuelta, la expulsión del Director Técnico de San Eugenio, Luis Aguirregaray.

El ingreso de la guardia policial. La duda: ¿quién o quiénes encendieron la mecha?. Ya en el segundo tiempo, las aguas retornaron a su cauce y el partido concluyó en paz. Como debe ser. Pero antes… ¿por qué pasó eso que pasó?.