La tenacidad de un sueño adolescente

Al rostro de Jorge Noboa en Payandú, se lo captaba a la medida de la recompensa alcanzada por sus jugadores en la cancha. No solo que Salto, definitivamente se quedó con la imposición ante Paysandú, sino por el contenido que el equipo fue ofreciendo.
Desde el arranque mismo cuando se hizo gol prematuro y más después en el trámite, cuando marcó claras distancias conceptuales, ante un rival salpicado por gruesas imperfecciones.
La verdad sea dicha: ese gol prematuro de Rodrigo Fasanello, descolocó la mente del local. Hasta podría reconocerse que Paysandú archivó la brújula y se fue perdiendo en medio de su propios males.
Más allá del empate sanducero, el segundo gol, esta vez a la cuenta de Katriel Piegas, implicó la puesta a punto de un equipo que se hizo mando en el trámite en los momentos claves, donde los partidos pueden resolverse. O se resuelven.
Tras los 90′ de juego, a Jorge Noboa no le faltó la valoración a sus jugadores, “porque en varios pasajes dimos con el fútbol que pretendemos y además, reconforta saber que la actitud no dejó de ser buena. El equipo generalmente no se cayó. Por eso creo, ganamos bien”.
La tenacidad del sueño adolescente de Salto es cosa real, a tal punto que capturó a Paysandú en la cima de la tabla con 7 unidades y ambos superan a Artigas por un punto, mientras Bella Unión ya al margen de toda perspectiva. Salto sustenta su propio fin y la verdad es una: si de su ilusión se trata, no tiene que rendirle cuentas a nadie. Depende de sí mismo.

Al rostro de Jorge Noboa en Payandú, se lo captaba a la medida de la recompensa alcanzada por sus jugadores en la cancha. No solo que Salto, definitivamente se quedó con la imposición ante Paysandú, sino por el contenido que el equipo fue ofreciendo.

Desde el arranque mismo cuando se hizo gol prematuro y más después en el trámite, cuando marcó claras distancias conceptuales, ante un rival salpicado por gruesas imperfecciones.

La verdad sea dicha: ese gol prematuro de Rodrigo Fasanello, descolocó la mente del local. Hasta podría reconocerse que Paysandú archivó la brújula y se fue perdiendo en medio de su propios males.

Más allá del empate sanducero, el segundo gol, esta vez a la cuenta de Katriel Piegas, implicó la puesta a punto de un equipo que se hizo mando en el trámite en los momentos claves, donde los partidos pueden resolverse. O se resuelven.

Tras los 90′ de juego, a Jorge Noboa no le faltó la valoración a sus jugadores, “porque en varios pasajes dimos con el fútbol que pretendemos y además, reconforta saber que la actitud no dejó de ser buena. El equipo generalmente no se cayó. Por eso creo, ganamos bien”.

La tenacidad del sueño adolescente de Salto es cosa real, a tal punto que capturó a Paysandú en la cima de la tabla con 7 unidades y ambos superan a Artigas por un punto, mientras Bella Unión ya al margen de toda perspectiva. Salto sustenta su propio fin y la verdad es una: si de su ilusión se trata, no tiene que rendirle cuentas a nadie. Depende de sí mismo.