“La vejez no es sinónimo de enfermedad”

El mes de octubre es muy representativo para el adulto mayor.
Y hoy es un placer que nos acompañe en este camino que recorremos todos los jueves en “Ayudando a su salud”, una profesional con características de especialización en el tema desde hace más de veinte años, para dialogar sobre el bienestar del adulto mayor.

Con la Dra. Carolina Lluberas. Médica Geriátrica. Encargada de Hogar de Ancianos de ASSE

Con la Dra. Carolina Lluberas. Médica Geriátrica.
Encargada de Hogar de Ancianos de ASSE

Cuando le preguntamos a la Dra. Carolina Lluberas, sobre el porqué de su dedicación y elección, nos respondió:
“En estos momentos continúo siendo la única especialista en la ciudad, pero en realidad somos pocos Geriatras a nivel nacional.
¿Qué encierra la palabra Geriatría?
Mi título en sí, encierra: Preancianidad, Geriatría y Gerontología.
Preancianidad, porque se supone que el profesional comienza a preparar al adulto para su envejecimiento, a partir de los cincuenta años.
En cambio la geriatría, comienza a partir de los sesenta y cinco años.
Y es el estudio de las enfermedades del adulto mayor.
Y la Gerontología es la parte preventiva de enfermedades, (medicina preventiva) con la gero- cultura, consejos, entre otros.
¿Al adulto mayor, se lo clasifica por la edad?
Sí, justamente ahora hay una nueva clasificación, donde: el adulto mayor joven, es de los 65 a los 74.
De los 75 años a los 84, es adulto mayor.
De los 85 a los 99 años, viejo, muy viejo.
Y los de más de cien, son centenarios.
Esta modificación vuelve a realizarse debido a que la gente vive más.
¿Cuáles son las necesidades básicas de un adulto mayor cuando recurren a usted?
Es bien heterogéneo y amplio el tema.
Siempre cuando llega el adulto mayor a una consulta, debemos tener en cuenta su capacidad funcional. Es lo fundamental.
La función en lo instrumental de la vida diaria y en las capacidades avanzadas.
Como estar en la socialización: si va al supermercado, si va a cobrar su jubilación, si mantiene una vida social activa, con una actividad física, una actividad mental.
Lo principal en geriatría es la parte funcional del adulto mayor.
Lo funcional:
Es la autovalía y la autonomía que tiene ese adulto mayor.
El adulto mayor vigoroso: es aquel capaz de levantarse, vestirse y alimentarse solo y hasta puede vivir solo. O con su familia o con alguien que lo cuida. Pero puede auto-valerse.
En lo instrumental de la vida diaria puede usar un teléfono, tomar un ómnibus, salir a pasear, hacer un trámite simple y actividades avanzadas.
Cuando tiene por ejemplo un grupo de iglesia, grupo de tercera edad o clubes, bailando un pericón, con una vida social más activa.
Adulto prefrágil y frágil: es aquel que tiene más de 80 años, vive solo y que tiene patologías crónicas que en cualquier momento se pueden descompensar o agudizar.
El paciente geriátrico: es el paciente enfermo, dependiente, postrado, que ya tiene un síndrome de inmovilidad, una demencia avanzada o que tiene una fractura de cadera que no pudo operarse y quedó postrado. O sea, son pacientes enfermos que uno ya no puede obtener grandes logros en la parte de rehabilitación y función.
Incluso, podemos ver un adulto mayor, con algún deterioro cognitivo que no podemos decir que es una demencia, porque mantiene la actividad de la vida diaria. Todavía puede valerse.
Y hablamos de demencia, cuando hay un deterioro cognitivo, más una incapacidad funcional.
¿Cómo se logra un envejecimiento exitoso?
Con tres pilares fundamentales, que ya está estudiado y basado en evidencia, a nivel mundial:
Dieta: puede ser la mediterránea que es la balanceada y la mejor.
Donde está la carne, mucho pescado, frutas, verduras, cereales, frutos secos, nueces, pasas, todos los alimentos.
Ejercicio físico: caminatas, teniendo en cuenta si ya estuvo haciéndolas o recién comienza. Yoga, taichí, es uno de los mejores ejercicios, o gimnasia.
Viada social activa: es fundamental.
El adulto mayor que se aisla, se margina, es un adulto mayor en riesgo de depresión, de caídas, más riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Debemos tener en cuenta que depende de cómo fue antes, qué patologías tuvo y que hay patologías que son más frecuentes.
Pero no por ser adulto mayor, no por ser viejos, somos enfermos.
La vejez no es sinónimo de enfermedad, eso tenemos que tener claro.
Porque los adultos mayores se alimentan muy bien, les encanta charlar, estar con gente de su edad, se enamoran, tienen una vida sexual activa, con los cambios de la edad, pero es parte de la vida.
Si empezamos a cambiar nuestras cabezas y pensamos: ¿Qué deseo para mi vejez?
Yo no quiero el prototipo de una viejita, sentada en un sofá, tejiendo.
No. Uno quiere seguir activo, en contacto, siendo parte de la sociedad, con la sociedad.
Y en su mes, le digo al adulto mayor, lo más importante: que llegar a adulto mayor, es una bendición. Porque es el resumen de las etapas anteriores. Y es una etapa más de la vida, no es el final. Y como no es el final, tenemos que vivirla en óptimas condiciones.
El adulto mayor tiene que estar activo y sentirse vivo. Comprometerse y aportar, devolviendo su experiencia de vida a la sociedad.
¡Agregar vida a los años que tiene!”.







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