La victoria del sentido común

El lunes, antes de la sesión del Consejo Superior, neutrales y delegados pactan a puerta cerrada. Discuten y resuelven. Cuando llega la hora de la sesión, “todo el pescado vendido”.
Para sorpresa de los desprevenidos, un pronunciamiento que pareció transgresor o violatorio del sentido común: en el complemento de la segunda fecha de la tercera rueda, los hinchas de Ceibal y Salto Nuevo destinados a la misma Tribuna España. Ceibal a primera hora y Salto Nuevo a segunda.
El objetivo puntual: que una vez concluído el partido de Ceibal, la policía desalojara la Tribuna España. Recién entonces se produciría el ingreso de hinchas de Salto Nuevo. O sea: la policía tenía que “ir al frente”. Y cabía preguntarse: ¿el hincha de Ceibal no está asistido por el derecho de permanecer y ver el segundo partido clave de Universitario y Salto Nuevo?
LA MARCHA ATRÁS
La reunión sostenida en el Comando de Jefatura, puso las cosas en su lugar. Ocurrió el martes en la tarde. Se alteró lo resuelto: hinchas de Ceibal a la Tribuna España y de Salto Nuevo a la del Este.
Aquí el tema fue uno: evitar cruces en la geografía interna del Dickinson, pero también en sectores externos, próximos al estadio. Fue en definitiva, la victoria del sentido común.
Prevenir, es evitar lo evitable. Razonar en función de lo hipotético, de lo posible.
No se trata de posturas alarmistas, o extremas. Pero cuando existen situaciones pasadas, algunas de ellas tapizadas por enconos y más de un enfrentamiento, ¿cómo no adoptar medidas elementales, emparentadas con la lógica misma?
Convengamos: en todas las hinchadas, no faltan quienes trasponen la barrera de lo admisible, para caer en el perverso desencanto de la intolerancia. Entonces, ¿qué mayor dictado de la razón que evitar el fuego?
De vez en cuando no está demás revivir al sentido común, tantas veces sometido al mismísimo paredón. Y sin que nadie se apiade, de ese pobre sentenciado…
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-