La vivienda social y la problemática de los asentamientos, fueron algunos de los temas tratados

Junta Departamental de Salto – Media Hora Previa

Los Ediles frenteamplistas Carlos Beasley y Mariana Centrón, hicieron uso de la palabra en el deliberativo departamental, planteando la inquietud de la falta de viviendas sociales y la realidad de muchos asentamientos de la ciudad.

Edil Carlos Beasley
La historia y el devenir de la historia van marcando algunas evoluciones en el tema de la vivienda, y sobre todo en el tema de la vivienda social.
Hace acaso treinta o cuarenta años atrás, cuando quienes tenían en sus manos el gobierno y los designios del país debían ubicar o generar un complejo habitacional sobre todo de viviendas sociales, buscaban, por la MEDIA HORA PREVIAfilosofía de aquella época, un lugar lejano, en las periferias, aislado de la vista de la gente común y, si era posible, en una ciudad turística como la nuestra, lo más lejos posible para que no se viera en el entorno céntrico de nuestra ciudad.
Pero también, la historia dice que con el devenir del tiempo y con la evolución de las filosofías y sobre todo con el advenimiento al poder de algunas ideologías, esto ha ido cambiando y la generación de los complejos de viviendas sociales se empezó a tomar de otra manera. Bastante más complicado, porque necesitaba mucho más que un predio donde asentarlas y necesitaba mucho más que un grupo de personas para ser asentados.
Este sistema necesitaba la integración de distintos actores en la fase técnica para generar el proyecto desde lo constructivo, desde lo arquitectónico y desde lo social. Pero, también de muchos actores involucrados, entre quienes eran los que estaban necesitando la vivienda. Y así se generaron grupos mixtos en el orden de también un sistema mixto de autoconstrucción, donde ahí llegaban, a esos grupos, mediante un trabajo en el área social que provenían de desplazados por las inundaciones, de la clase más pobre del Ministerio de Defensa, de sus soldados rasos, carentes de vivienda, de obreros de oficios que estaban inscriptos en listas durante muchos años en las oficinas de la Intendencia de Salto. Y de esa manera, generando grupos muy heterogéneos, se buscaron además lugares y terrenos donde asentar que no fueran aislados de todo el mundo y de todas las ciudades.
Así, los lugares y los terrenos que se consiguieron estaban insertos en medio de un barrio, cerca de la policlínica, cerca del centro comercial del barrio, y allí mismo, los propios interesados, colaboraron en la construcción de sus viviendas poniendo horas de trabajo y su escaso o abundante saber en el tema.
Esto, además de generar una casa, generó en ese grupo de personas un sentimiento de pertenencia, un sentimiento de ciudadanía, un sentimiento de convivencia entre quienes habían vivido en la más extrema miseria en la costa de los arroyos o del río, quienes venían de un trabajo con un sueldo miserable (como eran aquellos soldados rasos), o de quienes mediante la changa de un oficio no llegaban a acceder a la vivienda y tenían una vida apenas decorosa.
Pero esto inserto en un barrio con gente trabajadora, con empleos un poco más rentables y oficios, hacía que la inserción social generara esta suerte de convivencia heterogénea que genera buena vecindad y no genera aquellos viejos bolsones de pobreza donde se escondía a quienes no podían acceder por sus propios medios a la vivienda.
Hoy, escuchamos airadamente, señor presidente, en los medios de prensa y acaso también en esta propia Junta Departamental, los reclamos de regularizar asentamientos. Pero no mediante la generación de programas como estos que yo le mencionaba, sino mediante aquello de respetar los derechos de quienes se asientan avasallando los derechos de otros, en un mecanismo simplista que apenas escaso de mucho trabajo hace que le quieran llevar agua, luz y todos los servicios a quienes están, en algunos casos, hasta en medio de la vía pública.
Creo que el tema de la vivienda merece mucho más trabajo, merece mucho más reflexión y merece mucho más trabajo técnico con filosofía y con mucha teoría de lo que significa generar ciudadanía.
Creo que, en ese sentido, tenemos que avanzar en este y en los futuros gobiernos, y tiene que ser una política de estado el generar barrios y generar ciudadanía.
Quisiera que la versión taquigráfica de mis palabras pase a la Comisión de Obras, al señor Intendente de Salto y a todos los medios de comunicación de nuestra ciudad. Muchas gracias, señor Presidente.

Edil Mariana Centrón
Me voy a referir justamente al Programa de Mejoramiento Barrial (PMB) de barrio Artigas.
El Artículo 45 de la Constitución, establece que: “Todo habitante de la República, tiene derecho a gozar de una vivienda decorosa. La ley propenderá a asegurar la vivienda higiénica y económica, facilitando su adquisición y estimulando la inversión de capitales privados para ese fin”.
Es por esto que los ex PIAI y actuales PMB (Programa de Mejoramiento Barrial) se han desarrollado en nuestro departamento a iniciativa de las intendencias de turno, desde hace mucho tiempo. Es así que, desde los gobiernos de Malaquina, Fonticiella y Coutinho, se desarrollaron los PIAI de los barrios Fátima, Lazareto, Salto Nuevo Sur, Cien Manzanas, Don Atilio y La Tablada.
Por otra parte, es pertinente definir un asentamiento, que es un agrupamiento de más de diez viviendas, ubicadas en terrenos públicos o privados, construidos sin autorización del propietario en condiciones formalmente irregulares, sin respetar la normativa urbanística. A este agrupamiento de viviendas se le suman carencias de todos o algunos servicios de infraestructura urbana básica en la inmensa mayoría de los casos, donde frecuentemente se agregan también carencias o serias dificultades de acceso a servicios sociales.
El PMB (Programa de Mejoramiento de Barrios), en este caso de barrio Artigas, ha tenido un largo proceso interrumpido por falta de fondos del gobierno anterior y por la etapa electoral.
Es así que, el Equipo Técnico Multidisciplinario del PMB, comenzó a trabajar en el año 2012, con doscientas familias asentadas en tres zonas: Instrucciones del Año XIII, Balta Vargas y ex Inundados, pero recién en el año 2015 fue aprobado el proyecto ejecutivo.
Resulta que en las varias interrupciones del proyecto y por razones ajenas al PMB, se detectaron nuevas ocupaciones, siendo relevadas por el equipo técnico a los efectos de diferenciarlas de las familias beneficiarias con las cuales se venía trabajando desde hacía años.
Las familias beneficiarias, no son beneficiarias pasivas, sino que son actores con opinión que coprotagonizan el proyecto. Son ellos los que definen qué espacios hay que mejorar, dónde construir una plaza y qué servicios necesitan. Es así que se desarrolla un proceso de integración social a partir de la participación.
Una vez detectadas las nuevas familias asentadas en el barrio, se realizó un abordaje que implicó firma de acuerdos, indicación del lugar de traslado, gestión de servicios, gestión de insumos para la construcción de precarias viviendas, a los efectos de realojar a la gente que allí se había instalado. Se decidió hacer esto, debido a que se pensó que era la solución más justa para todas las familias que estaban esperando su vivienda y su barrio. Y además, porque se estaba pasando por encima de tres mil familias que vienen solicitando vivienda y aún esperan que se les resuelva su derecho a la vivienda.
A las nuevas familias asentadas, se las notificó sobre la prohibición de asentarse en el medio de un proyecto que había sido consensuado y construido con doscientas familias, pero pese a ello, algunas de ellas aún continúan allí.
Estas familias –que si bien es cierto tienen derecho a la vivienda- le están quitando el derecho al acceso a la vivienda y al barrio digno a doscientas familias, que han trabajado junto con el equipo multidisciplinario (trabajadoras sociales, arquitectos, ingenieros) desde hace más de cinco años. En particular, se destaca una familia que construyó una vivienda de materiales fuertes, no muy tradicional en el asentamiento y que la construyó en el medio de la calle, que todo el barrio había pensado.
Es por eso, que solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada a la Comisión de Obras de la Junta Departamental, a la Comisión de Derechos Humanos y Género de la Junta Departamental, al señor Intendente de Salto, a los medios de comunicación, y que se pueda recibir en sala a los miembros del proyecto para que todos nos familiaricemos con el mismo, ya que el mismo no es bandera de un sólo partido político, sino de todos los partidos políticos y de la ciudadanía de Salto. Gracias, señor presidente.







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