Lagartos, último libro de Leonardo Garet fue presentado en la Academia Nacional de Letras

Desde Montevideo, Por: Wenceslao Landarín

“Que libro original” fue el primer comentario que escuché de una de las damas presentes el pasado 11 de agosto en la casa de Julio Herrera y Reissig, sede de la Academia Nacional de Letras, en Montevideo. Las palabras fueron en ocasión de que el escritor salteño Leonardo Garet presentara su última obra, titulada Lagartos. En plena Ciudad Vieja, a dos cuadras de Plaza Matriz, en un ambiente muy acogedor, el autor leyó algunos pasajes de su obra, a pedido del presentador, su colega académico Ricardo Pallares. EL PUEBLOestuvo presente en el lugar.
ALEGRÍA
En un lugar histórico y en una noche fría, el calor lo puso el entorno íntimo de la actividad. Los partícipes, entre los que se encontraba EL PUEBLO, rodearon la gran mesa y se ubicaron en los sillones académicos que llevan los nombres de ilustres personalidades de las letras uruguayas. Las palabras iniciales corrieron por cuenta del presidente de la Academia, Adolfo Elizaincín, quien destacó que Garet es “una persona sumamente activa en la ciudad de Salto, que se desempeña como gestor cultural y propiciador de innumerables empresas culturales en el departamento”. Ricardo Pallares reiteró la satisfacción de que en el seno de la Academia “se amplíe el espacio que corresponde a la literatura” y Leonardo Garet expresó su “alegría de que sus Lagartoshayan podido llegar a esta casa tan representativa de la cultura uruguaya”.
ALEGORÍA
En opinión del comentarista el libro “se trata de una construcción fundamentalmente alegórica que tiene apoyos en la fábula y que tiene un valor simbólico”. Según Pallares “desde la ficción de la historia y pensamiento de los Lagartos se habla, con amor y con dolor, de la historia y pensamiento de los hombres”. Es un libro “de prosa narrativa, de realización poética en el sentido de una creación verbal o ficcional original y potente. Tiene una fuerza comunicadora particularmente rica, sobre todo a nivel del manejo del lenguaje que hace Leonardo Garet: sencillo, con una sintaxis ligeramente llana, de articulación estándar y de propósito comunicativo inmediato, sin un desarrollo metafórico complejo, que pone en evidencia un excelente dominio del instrumento expresivo”.
LITERATURA LÚDICA
Pallares ubica la obra en la línea de otras de Garet, como lo son Anabákoros (1999) y Las hojas de par en par (1998). Destacó que Lagartos es un “intento exitoso de recuperación de la literatura lúdica, en el sentido del juego. Del mismo modo que juega a la inteligencia y a la razón, juegan el sueño, los sentimientos, las representaciones del mundo”.
El libro reúne “textos breves, algunos tienen carácter de pequeñas fábulas o apólogos, otros son sentencias o enunciados sapienciales”. El estilo general del libro es “de un fragmentarismo de carácter alegórico”. Dentro de la “gran riqueza del libro”, Pallares repasó algunos de los temas de los que se ocupa: los gitanos domadores de caimanes, las propiedades de la sangre, el alma de los caimanes, el asunto de la soledad, la fama y la figuración, la condición anfibia del mundo y de los hombres, los aforismos, el primer yacaré, una parodia del prestigio de los artístico, la abundancia de los bienes, lo maravilloso y lo espiritual, las visiones del mundo, el deseo de la trascendencia, el lugar de los sacrificios, las “Cuevas de San Antonio” como una sede de rituales, entre otros.
ACADÉMICOS
José María Delgado, Carlos María Princivalle, Julio Garet Mas y Marosa di Giorgio, son otros autores salteños que, como Leonardo Garet, son miembros de la Academia Nacional de Letras, ese lugar que “de alguna manera es la meca de los escritores”, nos dice Garet cuando lo abordamos en el patio de la Casa de Julio Herrera y Reissig. Garet, que ha trabajado casi simultáneamente en poesía, narrativa y crítica literaria, expresa que “en este libro que logra la confluencia de una postura crítica del mundo, presentada a través de la inspiración poética y la narrativa”.
UNIVERSALIDAD
Consultado sobre si la publicación era para “seguidores de Garet o para principiantes”, el escritor manifestó que es para todos: “para un uruguayo, un ecuatoriano, un chino. Creo que la literatura tiene que tener una universalidad, y si bien esta enraizado en experiencias muy concretas, en el libro aparece el río Daymán, las cuevas de San Antonio, las cascadas del Queguay. Su espíritu es universal, porque el lagarto (el cocodrilo) fue el animal sagrado de los egipcios y también lo es en la India. Entonces busco en el espíritu de todo ese medio humano como el cocodrilo vivió en ese tiempo. Es muy difícil ponerse en la situación de un animal lejano, aparentemente, a nosotros, cuando convivimos con aquellos domésticos a quienes atribuimos emociones. Pero el cocodrilo parece una forma de vida tan lejana a la nuestra, cercano a lo mineral, a la tierra, que permite una idealización completa, para edificar un universo y una forma de vida absolutamente nueva” siguió manifestando nuestro coterráneo.
MADUREZ
El académico y profesor Ricardo Pallares indicó a EL PUEBLO que la obra es un libro de relatos que “celebra la literatura como juego, no solo como entretenimiento, sino como juego de la inteligencia, una provocación al lector para saber si el lagarto es lagarto o es hombre”. Se elabora una historia y un pensamiento entorno a los lagartos que en definitiva son un espejo donde se refleja lo humano. Para Pallares con este libro Garet “logra una madurez como creador muy importante. El lenguaje en el libro es muy claro, sencillo, no tiene elementos simbólicos enigmáticos”.
El libro fue presentado en la 12ª Feria del Libro de Tandil, en Argentina, a principios de este mes, y en la Casa de la Cultura de Piriápolis, el pasado 12 de agosto.