Las autoridades quieren que el abanderado sea el más popular y no el mejor alumno

La inspección de Primaria propone pasar de la meritocracia a la democracia.

Tabaré Vázquez faltó 123 días a clase. Jorge Batlle se escapaba de las maestras para ir a ver las prácticas de Wanderers. Luis Alberto Lacalle era un alumno «de mitad de tabla para abajo». Si los presidentes se eligieran con el mismo criterio que los abanderados en la escuela, ninguno de ellos hubiese alcanzado el mandato. Salvo que haya un cambio de reglamento y que prime el voto popular, como propone la inspección técnica de Primaria.
La democracia y no la meritocracia es la guía del sistema político uruguayo. ¿Acaso la escuela no debería seguir la misma lógica para elegir a sus abanderados? Esa fue la pregunta que se hizo el equipo de Primaria y que llevó a una propuesta de cambio de la normativa. «La nueva concepción, como sucede en la vida real, es que todo alumno pueda ser elector y elegible», explicó Milka Shannon, inspectora técnica.
Hoy los alumnos que llegan a quinto de escuela con calificaciones de «muy bueno» para arriba, con buena asistencia y conducta son candidatos a abanderado. Y a partir de esa selección se abre a la votación. Así lo dispuso una circular de 1990 que continúa vigente.
La nueva propuesta, en cambio, establece que la elección se haga en la primera quincena de marzo con todos los escolares que llegaron a sexto; sin importar sus notas ni su asistencia. Los alumnos votan y en base a los resultados se genera el ordenamiento. Luego se reparten las tres banderas —la uruguaya, la de Artigas y la de los Treinta y Tres Orientales— para cada acto.
Supongamos que hay seis actos en el año. «Los seis niños más votados se alternarán sucesivamente para portar el pabellón nacional», ejemplifica el tercer artículo del nuevo reglamento que está a estudio de los maestros. Los siguientes seis más votados llevarán la de Artigas y así…
Salvo que en la clase haya muy pocos estudiantes, un mismo niño no puede repetir el rol. Cuando se agota el listado, se vuelve a empezar. Y cuando ni siquiera se llega al mínimo de abanderados de sexto año, típicamente en las escuelas rurales, pueden ser portadores los niños de otras generaciones.
También hay excepciones para las escuelas que llevan el nombre de un país con el que Uruguay mantiene relaciones: agregarán tres abanderados para portar ese pabellón.
Cual retazo.
El diputado socialista Enzo Malán había intentado, hace dos años, una propuesta similar a la que ahora impulsa la inspección de Primaria. «¿Rendimiento es lo mismo que esfuerzo?, ¿se valoran las capacidades de todos?, ¿se pone en igualdad de condiciones las destrezas físicas, artísticas u otras?», había cuestionado entonces.
Pero Malán apuntaba a que se eliminara del todo la elección y, en su lugar, que existiera un sistema rotativo que «no coloque solo unos pocos en el podio y deje a la mayoría afuera». En 2016 había dicho al semanario Búsqueda que algunos padres «entran en la obsesión y llegan a organizar meriendas compartidas y demás con tal de que su hijo o su hija sean votados en la elección; es decir que hacen una suerte de campaña proselitista».
Uno de los más críticos con la propuesta de Malán y que ahora vuelve a oponerse a la iniciativa de Primaria es el diputado colorado Ope Pasquet. «La idea central de la figura de los abanderados es reconocer a quienes se destacan por su calificación, pero la iniciativa de Primaria abandona la idea de premiar el mérito», dijo. «Con la votación que hoy se hace entre unos preseleccionados ya queda diluido el reconocimiento, y mucho más lo queda en la nueva propuesta: se quiere emparejar para abajo».
Para la inspectora Shannon «en la sociedad actual no debemos funcionar por premios». Así como «cualquier persona tiene el derecho a ser presidente, todo alumno puede ser elector y elegible», explicó. Ni siquiera la conducta, dijo, «debe ser un impedimento para el reconocimiento, porque en la práctica los propios compañeros no suelen apoyar a quien se porta mal».
Pero Pasquet insistió con que la equiparación de la inspectora es infeliz: «en una democracia está muy bien que la ciudadanía elija a quien quiera, pero en la escuela es bueno que se reconozca el mérito». Es que, de lo contrario, «se termina desestimulando el esfuerzo».
Laica.
El 19 de marzo de 1845 nació el hombre que sentó las bases de la actual escuela pública: José Pedro Varela. En su honor, el Parlamento uruguayo designó esa fecha como el Día de la Laicidad. Pero más allá de este hecho, Primaria busca revalorizar el acto patrio del 19 de marzo. «En muchas escuelas del interior es una fecha importante, pero en la capital se ha ido perdiendo su esencia», señaló la inspectora Shannon.
Por ese motivo, el 19 de marzo será la fecha del cambio de banderas y, a la vez, el primer acto oficial del año escolar.
Este punto ha sido el que hasta ahora genera más consenso entre los maestros. Es que la forma de elección encuentra diferentes posturas y recién habrá una aproximación a los resultados de la consulta el 27 de julio.
Pero otro detalle también generó disconformidad: el segundo artículo de la propuesta establece que la votación se realizará entre todos los alumnos inscriptos a sexto año con «ciudadanía natural o legal».







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