Las fiestas navideñas y nuestra alimentación

Se acercan las fiestas tradicionales y nos imaginamos a que nos vamos a exponer en cuanto a alimentos. Debemos reconocer que existen tentaciones a las que parece muy difícil abstenernos.
Aunque esta época del año se presta y hay quienes pueden consumir todo tipo de alimentos, es bueno descubrir que no todos son beneficiosos para nuestra salud.
En esta oportunidad, convocamos a la Nutricionista Carla Piastri, para que nos hablara sobre alimentación en Navidad y fin de año, y compartimos con nuestros lectores sus conceptos.
“Es fundamental antes que nada mencionar, el tema del consumo de agua, abundantemente.
Se debería hacerlo durante todo el año, pero en verano hay que  incrementarlo.
En cuanto a esta época festiva, la alimentación es totalmente errada a lo que nuestro cuerpo necesita.
Estamos llevando una vida, con  todas las comidas, que tienen mucho que ver con las costumbres de Norteamérica.
Comenzamos muy temprano, porque lo vemos ya en la población comprando: turrones, pan dulce, bebidas alcohólicas con muchas calorías, y mucho azúcar como es el caso de la sidra.
La idea es que se aporte calorías en lugares donde se la necesita. Pero en Uruguay, donde hace tanto calor, no la necesitamos en esta época.
¿Qué pasa con estas calorías?
Se quedan en nuestro cuerpo, no hay forma de que gastemos todas esas calorías que consumimos.
El cuerpo necesita mucha más agua, que es justamente lo que no le estamos brindando.
Además, estamos acostumbrados la mayoría, en nuestro estilo de vida a no hacer ejercicios, quedarnos en casa con la computadora o la tele, o con los pies para arriba,  sentados, comiendo.
Y esto comienza los primeros días de diciembre y vamos así hasta febrero para algunos. Son dos meses prácticamente que vamos en contra de lo que nuestro cuerpo necesita.
¿Las bebidas, son también perjudiciales?
Comenzamos a agregar refrescos. Y aunque sean light, aunque sean “zero”, aunque sean aguas saborizadas, todo ese líquido está ocupando el lugar donde necesitamos agua, y es erróneo.
Nuestro cuerpo contiene un 70 % de agua o sea que si le damos otra cosa, no estamos cubriendo lo que necesitamos de agua.
Con la efervescencia se le está agregando otras sustancias al líquido, que permiten efervescencia. También los edulcorantes, aunque no nos aporten calorías, están ingresando a nuestro cuerpo, y no son lo que nuestro cuerpo necesita.
Lógico es que alguna vez a la semana, si tenemos una reunión o una fiesta,  lo consumamos, pero recomiendo que sean light.
Necesitamos tomar agua el día entero. El de las frutas, del mate, del té, pero sobre todo el vaso de agua.
Y así es como deberíamos comenzar este diciembre, con dos litros de agua por día, para que se considere  suficiente.
En verano, consumimos muchas cosas, que el cuerpo necesita disolver por ende más agua para digerir. Necesitamos mucha agua.
¿Deberían los alimentos ser más livianos?
Deberíamos mantener una alimentación un poco más liviana de la que estamos utilizando.
Me gustaría mucho que la persona  se tome la molestia de mirar al dorso de un pan dulce, o un turrón, la información nutricional, para que se hagan una idea de la cantidad de grasa que contiene una sola porción, minúscula.
La cantidad de calorías que contiene esa minúscula porción, es muchísima, y nosotros muchas veces terminamos comiendo un turrón entero.
Es en realidad algo desorbitante para nuestro cuerpo. Pensamos en que solamente son unos días (dos meses en el año), que estamos consumiendo producto y yendo contra nuestro cuerpo.
Porque en esta época, y con las fiestas navideñas, no se termina el mundo.
Darse alguna “extra” ese día está permitido, pero nada más.
¿En qué medida deberíamos comer?
Comer: un pedacito de turrón, pero no abusando con el pan dulce, el helado, la comida pesada, refrescos, alcohol, en una noche, ingerimos  3000 (tres mil) calorías fácilmente, y este tipo de alimentación, continúa muchos días más adelante.
No olvidemos que ya venimos de reuniones con amigos de trabajo, para
despedir el año, y otras despedidas con reuniones que se prestan para este tipo de consumo de alimentos. Sándwiches, asado, refrescos, y todo esto, sin agua además.
Sin duda lo que estamos haciendo está en contra de la naturaleza.
Tenemos que concientizarnos en beber abundante agua, con comidas que tengan mucho verde, si son verduras crudas mejor y recurrir a las carnes y queso magro, pero sobre todo a las frutas y verduras, que es lo que más necesitamos en este momento.
Obviamente los demás alimentos también, pero en menor cantidad.
Utilizar los refrescos para ocasiones especiales, no comprando en cantidades. Porque el hecho de tenerlo en casa, está al alcance de la mano y lo tomamos cuando queramos.
Comprar lo justo y necesario para esa noche, y al otro día ya tener una linda ensalada para comer. Hacer una base con ella, basta de sándwiches, tortas saladas, pan dulce, turrón, etc.
Que la comida más pesada sea ahí, esa noche, ese rato.
Al otro día comenzar desde que nos despertamos con algo más liviano, y sin tantas calorías.
Sobre todo, porque las mujeres tenemos mucho más problemas que los hombres para movilizar los intestinos y eso nos afecta el humor, el cansancio, el cuerpo comienza a transmitir de una manera diferente sobre todo con los sentimientos.
En el intestino, existen muchas terminales nerviosas, entonces siempre que nuestro intestino funciona mal, estamos nosotros funcionando de otra manera.
Cansados, bajoneados, sin ganas de hacer nada. Y es justamente en esta época, cuando en salas de emergencia la población concurre en forma masiva, con problemas de vómitos, diarreas, etc. porque no nos damos cuenta que realmente se manifiesta lo que consumimos en exceso.
Para no aumentar de peso pasa igual: deberíamos restringir estos alimentos, hacer ejercicios y tomar bastante agua.
Como deberíamos hacer todos los días de nuestra vida.
Pero sobre todo para sobrellevar estas dos fiestas, por favor, consumir solamente esos dos días de fiesta y no más.
Son demasiadas calorías que  a  nuestro cuerpo entran y no las necesita.
Calorías en proporciones de alimentos.
Con una picada: podemos llegar a tener las calorías para un día.
Porque tanto las aceitunas, los maníes, las almendras, las nueces, son semillas oleaginosas, contienen mucha grasa, con el “sandwichito” alguna torta salada, etc.
Se le suman luego los refrescos, la comida principal, que puede ser el lechón, con una ensalada de papas, pocas veces ensalada de hojas verdes. Con huevo, que contiene junto a la papa, mucha caloría.
A todo esto se le suma, un postre helado con crema doble,  o un helado, con mucha caloría, y además de todo esto, viene el brindis con pan dulce y turrón.
En una “porcioncita” de pan dulce: son consumidas 250 calorías.
Una ¼ porción de un turrón chiquito: son 250, 300 calorías que comemos.
El brindis: por lo general, lo hacemos con una copita de champagne, con muchas calorías.
Dejamos la copa de champagne y seguimos con otras bebidas que pueden ser cerveza, vino o refresco.
Realmente en una noche, es mucha la cantidad de calorías que podemos llegar a ingerir, es impresionante.
Pero lo más importante, de todo, es la calidad de esas calorías.
¿Cómo podemos revertir esta situación?
Es muy difícil, porque el cuerpo en ese momento se pone en defensa de todo lo que deseemos negarle.
Y una vez que pasó, pasó. Comimos como en Norteamérica, como no debíamos, tomamos alcohol.
No hubo en estos días ni una fruta, tampoco verduras, se vienen las vacaciones después, y nos vamos a la playa y seguimos.
Una recomendación importante es que consumamos bastante agua. Además de hidratarnos  nos ayudará a no sentir tanto apetito. Al igual que las frutas y verduras. Me gustaría que la población tome conciencia de lo bueno que es el consumo de frutas y verduras, su efecto es muy importante. Y si lo consumimos en una buena cantidad, se va la ansiedad de comer otra cosa, ayuda mucho a los días posteriores.
Hay que incluir las frutas y verduras ya. Antes de que comience la semana de navidad.
Utilizar  estos alimentos para  saciar la ansiedad.
El hábito del ejercicio, es otra cosa a tener en cuenta. Hay que  animarse y comenzar una buena caminata, andar en bicicleta, hacer algún deporte. Al principio como cualquier hábito, cuesta, pero sí, hay que empezar en algún momento a practicarlo. Después uno lo hace con gusto y es el mismo cuerpo que lo pide.
A TENER EN CUENTA:
Pensemos en nuestros chiquitos. En qué le estamos dando a consumir.
Si a nosotros los adultos nos cuesta implementarlos en nuestra rutina, hagámoslo con cada uno de ellos, desde muy pequeños.
El niño, desde los tres años, crea hábitos. Y si lo acostumbramos a tomar bastante agua, consumiendo frutas y verduras, va a llevar un ritmo saludable, luego, no se le va a hacer difícil hacerlo.
A nosotros nos cuesta ahora crear un habito, porque no nos lo crearon cuando éramos pequeños. Pensemos seriamente en nuestros hijos.
Un vaso de refresco, es droga para un niño. El azúcar que contiene es muy mala y adictiva. Y un vaso de refresco lo lleva a tomar uno y otro y otro. No lo tenemos nunca en cuenta, pero pensemos en ello.
Hagamos en la licuadora jugo de frutas, pero tengamos en cuenta que esas frutas ya tienen azúcar propia.
Antes de un vaso de refresco, prefiero que ese niño tome tres vasos de jugo de naranja.
No es ponerse estricto y decir nunca más como azúcar, pero tratemos de hacerlo lo menos posible. Tiene que estar moderada. La insulina actúa en nuestro cuerpo para ello. Démosle la cantidad justa y necesaria.
Por qué decimos, no sé por qué tengo este rollito, y es que el azúcar se termina transformando en grasa, y muy mala.
Lo mismo pasa con la harina.
Tengamos cuidado con la alimentación, prestémosle atención y veremos qué grandioso es el resultado.
¡Prueben, cuídense y que tengan una excelente Navidad!
Mary Olivera.
ysabelmy2014@gmail.com

Se acercan las fiestas tradicionales y nos imaginamos a que nos vamos a exponer en cuanto a alimentos. Debemos reconocer que existen tentaciones a las que parece muy difícil abstenernos.

Aunque esta época del año se presta y hay quienes pueden consumir todo tipo de alimentos, es bueno descubrir que no

<p>Con la Licenciada en Nutrición Carla Piastri</p>

Con la Licenciada en Nutrición Carla Piastri

todos son beneficiosos para nuestra salud.

En esta oportunidad, convocamos a la Nutricionista Carla Piastri, para que nos hablara sobre alimentación en Navidad y fin de año, y compartimos con nuestros lectores sus conceptos.

“Es fundamental antes que nada mencionar, el tema del consumo de agua, abundantemente.

Se debería hacerlo durante todo el año, pero en verano hay que  incrementarlo.

En cuanto a esta época festiva, la alimentación es totalmente errada a lo que nuestro cuerpo necesita.

Estamos llevando una vida, con  todas las comidas, que tienen mucho que ver con las costumbres de Norteamérica.

Comenzamos muy temprano, porque lo vemos ya en la población comprando: turrones, pan dulce, bebidas alcohólicas con muchas calorías, y mucho azúcar como es el caso de la sidra.

La idea es que se aporte calorías en lugares donde se la necesita. Pero en Uruguay, donde hace tanto calor, no la necesitamos en esta época.

¿Qué pasa con estas calorías?

Se quedan en nuestro cuerpo, no hay forma de que gastemos todas esas calorías que consumimos.

El cuerpo necesita mucha más agua, que es justamente lo que no le estamos brindando.

Además, estamos acostumbrados la mayoría, en nuestro estilo de vida a no hacer ejercicios, quedarnos en casa con la computadora o la tele, o con los pies para arriba,  sentados, comiendo.

Y esto comienza los primeros días de diciembre y vamos así hasta febrero para algunos. Son dos meses prácticamente que vamos en contra de lo que nuestro cuerpo necesita.

¿Las bebidas, son también perjudiciales?

Comenzamos a agregar refrescos. Y aunque sean light, aunque sean “zero”, aunque sean aguas saborizadas, todo ese líquido está ocupando el lugar donde necesitamos agua, y es erróneo.

Nuestro cuerpo contiene un 70 % de agua o sea que si le damos otra cosa, no estamos cubriendo lo que necesitamos de agua.

Con la efervescencia se le está agregando otras sustancias al líquido, que permiten efervescencia. También los edulcorantes, aunque no nos aporten calorías, están ingresando a nuestro cuerpo, y no son lo que nuestro cuerpo necesita.

Lógico es que alguna vez a la semana, si tenemos una reunión o una fiesta,  lo consumamos, pero recomiendo que sean light.

Necesitamos tomar agua el día entero. El de las frutas, del mate, del té, pero sobre todo el vaso de agua.

Y así es como deberíamos comenzar este diciembre, con dos litros de agua por día, para que se considere  suficiente.

En verano, consumimos muchas cosas, que el cuerpo necesita disolver por ende más agua para digerir. Necesitamos mucha agua.

¿Deberían los alimentos ser más livianos?

Deberíamos mantener una alimentación un poco más liviana de la que estamos utilizando.

Me gustaría mucho que la persona  se tome la molestia de mirar al dorso de un pan dulce, o un turrón, la información nutricional, para que se hagan una idea de la cantidad de grasa que contiene una sola porción, minúscula.

La cantidad de calorías que contiene esa minúscula porción, es muchísima, y nosotros muchas veces terminamos comiendo un turrón entero.

Es en realidad algo desorbitante para nuestro cuerpo. Pensamos en que solamente son unos días (dos meses en el año), que estamos consumiendo producto y yendo contra nuestro cuerpo.

Porque en esta época, y con las fiestas navideñas, no se termina el mundo.

Darse alguna “extra” ese día está permitido, pero nada más.

¿En qué medida deberíamos comer?

Comer: un pedacito de turrón, pero no abusando con el pan dulce, el helado, la comida pesada, refrescos, alcohol, en una noche, ingerimos  3000 (tres mil) calorías fácilmente, y este tipo de alimentación, continúa muchos días más adelante.

No olvidemos que ya venimos de reuniones con amigos de trabajo, para

despedir el año, y otras despedidas con reuniones que se prestan para este tipo de consumo de alimentos. Sándwiches, asado, refrescos, y todo esto, sin agua además.

Sin duda lo que estamos haciendo está en contra de la naturaleza.

Tenemos que concientizarnos en beber abundante agua, con comidas que tengan mucho verde, si son verduras crudas mejor y recurrir a las carnes y queso magro, pero sobre todo a las frutas y verduras, que es lo que más necesitamos en este momento.

Obviamente los demás alimentos también, pero en menor cantidad.

Utilizar los refrescos para ocasiones especiales, no comprando en cantidades. Porque el hecho de tenerlo en casa, está al alcance de la mano y lo tomamos cuando queramos.

Comprar lo justo y necesario para esa noche, y al otro día ya tener una linda ensalada para comer. Hacer una base con ella, basta de sándwiches, tortas saladas, pan dulce, turrón, etc.

Que la comida más pesada sea ahí, esa noche, ese rato.

Al otro día comenzar desde que nos despertamos con algo más liviano, y sin tantas calorías.

Sobre todo, porque las mujeres tenemos mucho más problemas que los hombres para movilizar los intestinos y eso nos afecta el humor, el cansancio, el cuerpo comienza a transmitir de una manera diferente sobre todo con los sentimientos.

En el intestino, existen muchas terminales nerviosas, entonces siempre que nuestro intestino funciona mal, estamos nosotros funcionando de otra manera.

Cansados, bajoneados, sin ganas de hacer nada. Y es justamente en esta época, cuando en salas de emergencia la población concurre en forma masiva, con problemas de vómitos, diarreas, etc. porque no nos damos cuenta que realmente se manifiesta lo que consumimos en exceso.

Para no aumentar de peso pasa igual: deberíamos restringir estos alimentos, hacer ejercicios y tomar bastante agua.

Como deberíamos hacer todos los días de nuestra vida.

Pero sobre todo para sobrellevar estas dos fiestas, por favor, consumir solamente esos dos días de fiesta y no más.

Son demasiadas calorías que  a  nuestro cuerpo entran y no las necesita.

Calorías en proporciones de alimentos.

Con una picada: podemos llegar a tener las calorías para un día.

Porque tanto las aceitunas, los maníes, las almendras, las nueces, son semillas oleaginosas, contienen mucha grasa, con el “sandwichito” alguna torta salada, etc.

Se le suman luego los refrescos, la comida principal, que puede ser el lechón, con una ensalada de papas, pocas veces ensalada de hojas verdes. Con huevo, que contiene junto a la papa, mucha caloría.

A todo esto se le suma, un postre helado con crema doble,  o un helado, con mucha caloría, y además de todo esto, viene el brindis con pan dulce y turrón.

En una “porcioncita” de pan dulce: son consumidas 250 calorías.

Una ¼ porción de un turrón chiquito: son 250, 300 calorías que comemos.

El brindis: por lo general, lo hacemos con una copita de champagne, con muchas calorías.

Dejamos la copa de champagne y seguimos con otras bebidas que pueden ser cerveza, vino o refresco.

Realmente en una noche, es mucha la cantidad de calorías que podemos llegar a ingerir, es impresionante.

Pero lo más importante, de todo, es la calidad de esas calorías.

¿Cómo podemos revertir esta situación?

Es muy difícil, porque el cuerpo en ese momento se pone en defensa de todo lo que deseemos negarle.

Y una vez que pasó, pasó. Comimos como en Norteamérica, como no debíamos, tomamos alcohol.

No hubo en estos días ni una fruta, tampoco verduras, se vienen las vacaciones después, y nos vamos a la playa y seguimos.

Una recomendación importante es que consumamos bastante agua. Además de hidratarnos  nos ayudará a no sentir tanto apetito. Al igual que las frutas y verduras. Me gustaría que la población tome conciencia de lo bueno que es el consumo de frutas y verduras, su efecto es muy importante. Y si lo consumimos en una buena cantidad, se va la ansiedad de comer otra cosa, ayuda mucho a los días posteriores.

Hay que incluir las frutas y verduras ya. Antes de que comience la semana de navidad.

Utilizar  estos alimentos para  saciar la ansiedad.

El hábito del ejercicio, es otra cosa a tener en cuenta. Hay que  animarse y comenzar una buena caminata, andar en bicicleta, hacer algún deporte. Al principio como cualquier hábito, cuesta, pero sí, hay que empezar en algún momento a practicarlo. Después uno lo hace con gusto y es el mismo cuerpo que lo pide.

A TENER EN CUENTA:

Pensemos en nuestros chiquitos. En qué le estamos dando a consumir.

Si a nosotros los adultos nos cuesta implementarlos en nuestra rutina, hagámoslo con cada uno de ellos, desde muy pequeños.

El niño, desde los tres años, crea hábitos. Y si lo acostumbramos a tomar bastante agua, consumiendo frutas y verduras, va a llevar un ritmo saludable, luego, no se le va a hacer difícil hacerlo.

A nosotros nos cuesta ahora crear un habito, porque no nos lo crearon cuando éramos pequeños. Pensemos seriamente en nuestros hijos.

Un vaso de refresco, es droga para un niño. El azúcar que contiene es muy mala y adictiva. Y un vaso de refresco lo lleva a tomar uno y otro y otro. No lo tenemos nunca en cuenta, pero pensemos en ello.

Hagamos en la licuadora jugo de frutas, pero tengamos en cuenta que esas frutas ya tienen azúcar propia.

Antes de un vaso de refresco, prefiero que ese niño tome tres vasos de jugo de naranja.

No es ponerse estricto y decir nunca más como azúcar, pero tratemos de hacerlo lo menos posible. Tiene que estar moderada. La insulina actúa en nuestro cuerpo para ello. Démosle la cantidad justa y necesaria.

Por qué decimos, no sé por qué tengo este rollito, y es que el azúcar se termina transformando en grasa, y muy mala.

Lo mismo pasa con la harina.

Tengamos cuidado con la alimentación, prestémosle atención y veremos qué grandioso es el resultado.

¡Prueben, cuídense y que tengan una excelente Navidad!

Mary Olivera.

ysabelmy2014@gmail.com