Leishmaniasis (segunda parte)

Con la Dra.: Cristina González, Directora de Salud de Salto y la Dra. Veterinaria: Gabriella Willat

El Ministerio de Salud Pública, ha comenzado un seguimiento en distintas zonas de nuestra ciudad, en cuanto al control de la Leishmaniasis, en los animales caninos, referido específicamente a la realización de extracción de sangre en los mismos para poder examinarlos.
“En la investigación del foco de Arenitas Blancas surgió que se encontraron más perros enfermos, se capturaron flebótomos y se identificó el parásito, tanto en los perros como en el vector. Estos hallazgos confirmaron la existencia de transmisión autóctona del parásito. Así se define la necesidad de realizar la vigilancia entomo-epidemiológica en el país y se solicita la colaboración de expertos en Leishmaniasis a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, dijeron Cristina González, Directora de Salud, de Salto y la Dra. Veterinaria: Gabriella Willat.
“La visita de la Asesora Regional para Leishmaniasis de OPS/OMS, Dra. Ana Nilce Elkhouri, siendo fundamental para la iniciación del Programa de Prevención y Control de Leishmaniasis visceral en Uruguay y para la incorporación de nuestro país a un proyecto de investigación en la temática financiado por el International Development Research Center (IDRC)”.
El proyecto “Abordaje de la emergencia y dispersión de la Leishmaniasis en Uruguay” se incorpora a un mega proyecto, en el que participan Argentina, Brasil y Paraguay en la zona de la Triple frontera en Iguazú, en marcha desde marzo de 2014.
Este proyecto tiene como objetivo fortalecer la respuesta frente a la emergencia y diseminación de la leishmaniasis en el norte del país, a través de la colaboración interinstitucional y el desarrollo de intervenciones basadas en la evidencia, adaptables a los diferentes escenarios socio-culturales y ecológicos. El área de estudio incluye las ciudades de Salto y Paysandú.
La leishmaniasis visceral está fuertemente asociada a los factores ambientales y sus modificaciones antropogénicas, a variables socio-económicas y bio-ecológicas, evidenciables a través de los indicadores biológicos de transmisión (densidad de insectos vectores, infección en los perros, eventualmente casos humanos).
Por lo tanto se intentará identificar, predecir y desarrollar una intervención racional sobre estos factores a fin de evitar la transmisión a seres humanos.
Para ello, se van a estar realizando durante algunos meses, estudios ambientales, sociales, entomológicos y del reservorio.
Según el modelo llevado adelante en el Proyecto de la Triple Frontera se eligen en ambas localidades, puntos de muestreo donde se colocan trampas de luz para la captura de flebótomos y se toman muestras de sangre a perros. Las trampas son aparatos con una luz que atrae a los insectos y un ventilador que los aspira y retiene en una bolsa. Las trampas de luz no atraen más flebótomos que los que normalmente se acercan al sitio, por lo que no representa un riesgo su colocación.
Con estas actividades se obtiene información trascendental desde el punto de vista de la salud pública, que permite: a) Determinar si en una localidad hay insectos que pueden transmitir la leishmaniasis. b) Si no hay flebótomos, vigilar que no aparezcan y si aparecen, recomendar las medidas para disminuir el riesgo de transmisión. c) Si hay flebótomos, saber cuáles son los sitios y ambientes con mayor abundancia y en consecuencia, mayor riesgo de transmisión. d) Si hay flebótomos, saber cuándo es la época con mayor abundancia de flebótomos y en consecuencia, mayor riesgo de transmisión. e) Si aparece un caso de leishmaniasis, confirmar dónde se infectó y tomar las medidas de control. f) Si se toman medidas de control, evaluar si ellas fueron efectivas;
g) Si está presente la enfermedad en caninos, conocer cuál es su distribución e incidencia.
La población es un actor fundamental, ya que se necesita la autorización para colocar las trampas en el peridomicilio de las viviendas elegidas durante tres noches seguidas, y para tomar las muestras de sangre de los animales, a fin de detectar la presencia o ausencia de caninos infectados. Estas actividades permiten difundir y tomar las medidas preventivas necesarias que evitará la presencia de personas infectadas.
Medidas de prevención
“Las medidas de prevención tienen como fin evitar la transmisión de Leishmania infantum en diferentes etapas de su ciclo. Las medidas preventivas se basan en la erradicación de los sitios de cría del flebótomo de los hogares y su entorno, reducir el contacto con los flebótomos para evitar que humanos y perros se infecten, detectar precozmente los casos humanos, controlar el reservorio (perros con o sin síntomas) y promover en la comunidad la tenencia responsable de mascotas y el adecuado manejo ambiental”, consta en el informe realizado para difundir a la población del Ministerio de Salud Pública.
EL PUEBLO recurrió a las doctoras: Cristina González y Gabriella Willat, encargadas de llevar adelante, junto a un grupo de trabajo, el proceso de extracción de sangre en los perros.
“Estamos llevando adelante un proyecto, que está financiado por el IDRC, una agencia canadiense de investigación, que a través de la OPS, nos brindó fondos para realizar el trabajo en la ciudad de Salto y Paysandú”, nos dice Gabriella Willat.
¿Cuál es la tarea concretamente a realizar?
“Se va a hacer un diagnóstico de situación, de lo que es la Leishmaniasis canina. Tanto en la presencia de animales infectados, como del vector. Para este trabajo se necesita una intensa tarea, de cómo difundir e informar a la población, de una enfermedad nueva que no estaba presente en el país, y que se manifestó en febrero de este año en los caninos de Arenitas Blancas”.
¿Ha sucedido en el resto del país?
No, hemos tenido casos importados, pero no casos autóctonos y tenemos que saber cuál es la situación. De dónde está presente el vector y si hay animales enfermos. Esa es la única forma de evitar que otros perros se enfermen y humanos lleguen a pasar por la misma situación.
¿Sobre los últimos estudios, la situación ha empeorado?
Los que sin duda hemos hecho, es diagnosticar una enfermedad que es exótica, que no estaba presente. En este sentido, cambió el status y si ha empeorado. Tenemos presencia de Leishmaniasis Visceral Canina en el país. De todo el país, se ha diagnosticado solamente en Arenitas Blancas.
¿Cuál es la dimensión del problema?
Lo importante aquí es no taparse los ojos. Saber la verdad, saber cuál es la situación del país.
Este proyecto es muy importante, porque nos permite la vigilancia y nos ha dado las armas para poder capacitarnos, con equipos de trabajo a nivel local. La idea es que en las próximas semanas hasta fin de año, podamos hacer un relevamiento de unos trescientos perros en cada una de estas dos localidades.
¿Cómo se realizará el procedimiento?
En sesenta puntos de la ciudad, se colocarán trampas durante tres noches seguidas, cerca de fin de año, como lo estamos haciendo. Son trampas que se colocan en la parte exterior de una vivienda, en casa de familia. Puede ser en patios, fondos, alrededor de la casa. Se ha realizado un sorteo de cuadrantes de cuatrocientos metros por cuatrocientos metros que abarcan toda la ciudad, y de estas dieciséis manzanas que abarcan este espacio, se selecciona una vivienda. Y buscamos que el lugar sea favorable, como para encontrar el vector.
¿Cómo es el lugar más favorable, para encontrar ese vector?
Tiene vegetación, la presencia de otros animales domésticos, que pueden ser gallinas, gatos, cerdos, y con materia orgánica con desechos de los animales. También pueden encontrarse los vectores en la abundancia de hojas, ramas de árboles frutales, lugares húmedos, sombreados, entre otros.
Es allí donde se van a colocar estas trampas, pidiendo colaboración a la población para poder hacerlo. Y alrededor de las mismas se buscan cinco perros, que pueden ser de esa misma vivienda o de viviendas circundantes para poder extraer una muestra de sangre, la que luego se procesa para ver si el animal tiene Leishmaniasis. El vector es un animal tan pequeño (de dos a tres milímetros, de color gris, peludito), que no se puede identificar el vector en el criadero, a diferencia de los mosquitos. Se lo puede identificar con una ampliación en un microscopio.
El propietario del canino, ¿puede negarse a que se le realice dicha muestra?
Es una pregunta muy pertinente. No es solamente que el Ministerio quiera saber, todos debemos concientizarnos y querer saber. Y la forma de prevenir es partir de una línea de base, que ya estamos con el problema. Todos los ciudadanos formamos parte de una sociedad con responsabilidad colectiva. El tener un animal enfermo en su casa no solo pone en riesgo a su familia, sino a los vecinos también. El tiempo que necesitamos a partir de octubre son seis semanas, analizar estos resultados, informar a la población dándolos a conocer y luego informar de las acciones que se implementaran a partir de allí.
¿Cuál es la expectativa del trabajo a realizar?
Pensamos que es algo incipiente, que se ha introducido en estos últimos meses. En Arenitas Blancas se hizo el relevamiento casi en un cien por ciento de los perros, con la idea fija de saber, de conocer cuál es la situación.
De nada sirve muchas veces que los propietarios nieguen al canino a realizarle el estudio, porque es taparnos los ojos y no querer ver lo que está pasando.
Lo importante es saber y poder tomar las precauciones que correspondan.
¿Cuáles son las medidas a tomar?
“Mosquiteros en las aberturas, repelentes, ya que muchas veces andamos livianos de ropa en el porche de la casa sin protección cuando llega la tardecita. Y los caninos también deben estar protegidos con collares repelentes con Deltametrina al 4%. Por sobre todo, las medidas a tomar son: concientizarnos y cuidarnos”.
Mary Olivera







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