Leishmaniasis visceral americana (LVA)

Las leishmaniasis son un grupo de enfermedades que tienen en común, ser producidas por parásitos microscópicos llamados Leishmania y transmitidas mediante la acción de un díptero (flebótomo).
Agente
La leishmaniasis visceral americana, única recientemente detectada en caninos en Uruguay, es causada por Leishmaniainfantumchagasi.
Reservorio y mecanismo de transmisión
El reservorio de Leishmania es el perro infectado, con o sin manifestaciones clínicas.
La forma más usual de transmisión es mediante la picadura de un insecto llamado flebótomo, que se infectó previamente al picar a un animal (perro) que ya tenía el parásito Leishmania.
Constituye por tanto, una enfermedad de transmisión vectorial, ya que el flebótomo actúa como vector que transporta el parásito del reservorio (perro) a otro perro o al humano y lo infecta a través de la picadura.
Los flebótomos son insectos más pequeños que los mosquitos, de 2 a 4 mm de largo, pican desde el atardecer hasta el amanecer y no dejan punto de sangre en la picadura. Su vuelo es corto y zigzagueante.
Se los encuentra en domicilios y sus alrededores (peridomicilios). Sus huevos y larvas están en la tierra sombreada, húmeda y con materia orgánica (hojarasca, guano, frutas, etc.) A diferencia de la mayor parte de los mosquitos, éstos no se encuentran en el agua.
Dadas las características del ciclo, es únicamente el estadio adulto el que nos permite realizar las medidas de vigilancia entomológica y eventualmente, las de control. Solo las hembras se alimentan de sangre, por lo tanto son las responsables de la transmisión parasitaria al picar. En esta región del continente, se alimentan fundamentalmente de sangre de perros, a la que prefieren sobre otro tipo de fuente alimentaria.
En los caninos, también existe la transmisión vertical (de la madre al cachorro).
En nuestra región el ser humano NO es reservorio, por lo que los individuos infectados no transmiten la enfermedad aún si son picados por el vector. Tampoco ocurre la transmisión a través de objetos.
Presentación clínica en caninos
Los perros infectados pueden no presentar síntomas. El período de incubación de la enfermedad es largo; puede ir de meses a un año o más. Si tiene síntomas se puede observar:
Caída del pelo, sobre todo alrededor de los ojos y orejas.
Caspa (seborrea escamosa).
Importante pérdida de peso.
Úlceras en la piel.
Fatiga, inapetencia.
Crecimiento exagerado de las uñas.
Diarrea.
Fiebre.
Se recomienda consultar a un veterinario frente a los síntomas antes mencionados.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la leishmaniasis visceral se realiza mediante la combinación de un examen clínico con pruebas parasito lógicas o serológicas. En Facultad de Veterinaria se cuenta con un sencillo test diagnóstico que se realiza con una muestra de sangre.
¿Cómo es un tratamiento?
No hay un tratamiento efectivo contra el parásito en el perro; por lo que una vez infectado, tenga o no síntomas, puede transmitir la enfermedad a otros perros y a los humanos. En general cuando se desarrolla la enfermedad, su curso lleva varios meses hasta que termina con la muerte.
En seres humanos
La mayoría de los casos sintomáticos ocurren en niños por debajo de los 10 años de edad.
Factores genéticos y características adquiridas -como la desnutrición y la infección por el VIH- pueden incrementar el riesgo de leishmaniasis sintomática.
El período de incubación es variable y puede ir desde los 10 días hasta más de un año luego de la exposición. La enfermedad clínica se puede hacer sintomática años después de la exposición en personas con disminución del sistema inmunitario (inmunosupresión).
Las manifestaciones clínicas son fiebre prolongada y agrandamiento del bazo y del hígado. Los síntomas son comunes a varias enfermedades, por lo que el diagnóstico diferencial de la leishmaniasis visceral incluye otras causas infecciosas, así como neoplasias hematológicas.
En el humano solo se hacen pruebas, si se cumple con la definición de caso sospechoso.
La LVA es una enfermedad grave (sin tratamiento, el 90% de quienes la padecen mueren y con tratamiento, la letalidad es de un 7% en la región). Para las personas que presentan síntomas y tienen confirmada la enfermedad, existe tratamiento y deben ser internados para recibirlo rápidamente.
La confirmación clínica en humanos está centralizada en el Departamento de Laboratorio de Salud Pública y en la Cátedra de Parasitología y Micología de la Facultad de Medicina de la UdelaR.
Las muestras válidas son sangre y tejidos obtenidos como biopsia.
Al no existir vacuna, la mejor forma de controlar la enfermedad es prevenirla.
Situación en Uruguay
En Uruguay, a pesar de haberse encontrado el vector en Salto y en Bella Unión en el año 2010 y de haber extraído muestras en animales en varias oportunidades, la enfermedad era considerada exótica, hasta febrero de 2015. Previamente solo se habían diagnosticado perros con leishmaniasis importada, con antecedentes de provenir o haber viajado a zonas endémicas de América (Paraguay) o Europa (España).
En febrero de este año, la Facultad de Veterinaria confirmó el primer caso autóctono de leishmaniasis canina, en la localidad de Arenitas Blancas, a 6km de la ciudad de Salto. Este hallazgo determinó la inmediata creación de un grupo interdisciplinario e interinstitucional, integrado por representantes del Ministerio de Salud Pública (MSP), Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Comisión Nacional de Zoonosis (CNZ), Facultad de Medicina y Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República (UdelaR), que desde el nivel nacional y el local, trabajó intensamente en un diagnóstico de situación durante las siguientes semanas.
Reafirmemos las acciones sobre el vector:
Mantener limpio el peridomicilio humano. Evitando acumulación de sustancia orgánica que pueda servir para el desarrollo de larvas (por ejemplo materias fecales, restos de comida, basura, etc.).
Alejar de la vivienda gallineros y otros refugios de animales.
Evitar la acumulación de troncos, ramas y otros residuos vegetales; fundamentalmente, evitar que los mismos conserven altos niveles de humedad.
No se recomienda el uso de insecticidas. Tienen muy corta duración y dispersión espacial y agregan determinantes de contaminación ambiental y de estímulo a la resistencia.
Mantener la higiene de patios, jardines y alrededor del domicilio, eliminando malezas, residuos de poda y acumulación de desechos de animales.
No se recomiendan las fumigaciones espaciales en forma masiva, ya que no tienen impacto alguno. Su efecto es de muy corta duración y rango espacial; contaminan el medio ambiente y crean resistencia en éste y otros vectores. No es posible el control de las larvas a través de larvicidas como se hace con los mosquitos, debido a que es casi imposible ubicar los sitios de puesta de huevos de estos vectores.
El uso de insecticidas se debe restringir a bloquear focos con transmisión activa a humanos y debe ser utilizado por personal idóneo.
Acciones sobre personas:
Evitar la exposición a los vectores en las horas de mayor actividad de los mismos (desde el crepúsculo hasta el amanecer).
Utilizar ropas adecuadas (manga larga y clara, pantalones). El pequeño tamaño de los flebótomos y la estructura del aparato bucal (su corta probóscide) le impiden alimentarse a través de las telas y el repelente.
Evitar compartir espacios con los perros en los horarios de actividad vectorial.
Colocar mosquiteros en puertas y ventanas de la casa y sobre la cama de los más pequeños.
Los corrales de animales deben ser ubicados lejos de las viviendas y los animales domésticos y mascotas deben tener los sitios de dormir alejados de donde duermen las personas.
Acciones sobre el reservorio (perros):
Proteger a los perros con collares de deltametrina al 4% y cambiarlos cada 4 meses.
La tenencia responsable de mascotas incluye:
Evitar traer perros de las zonas donde hay casos de leishmaniasis.
Adquirir los perros de criaderos reconocidos, además de exigir un estudio negativo para Leishmania del cachorro o de la madre.
La protección parcial que generan los elementos repelentes como collares y pipetas, útiles para proteger a los animales sanos, no garantizan la interrupción de la transmisión por parte de los perros infectados con o sin tratamiento. Las vacunas disponibles a la fecha, no demuestran eficacia para interrumpir la transmisión de la leishmaniasis. Por lo tanto, al no existir instrumentos para evitar que los perros infectados transmitan la enfermedad a las personas y a otros animales, la conducta recomendada es el sacrificio de los perros infectados.
(Material brindado por MSP, el cual agradecemos).
En la próxima edición, les haremos entrega de la palabra de la Directora del Ministerio de Salud Pública de Salto, Cristina González y la Doctora en Veterinaria: Gabriella Willat, dejándonos el seguimiento del trabajo que ya comenzó dicho Ministerio a realizar por los barrios de nuestro departamento.
Mary Olivera – marbelos2015@gmail.com







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