Llega una nueva película de superhéroes, es el turno de los X-Men con su “Wolverine Inmortal”

Se incorporan a las salas del Cine Salto Shopping dos nuevas películas, una de acción, donde retorna Hugh Jackman con el papel que lo consagró popularmente, el mutante con garras de adamiantum “Wolverine” en una saga interminable, y también llega una comedia liviana con “Ladrona de Identidades”. Como siempre, para todos los gustos.
WOLVERINE INMORTAL
La misión de Japón es la trama más conocida y definitoria de su carácter en las historietas, pero permaneció ajena al cine hasta que su protagonista decidió bucear en ellas, como reconoció el actor en la presentación mundial de la película. “Cuando empecé a mirar los cómics con más detenimiento, de lejos lo más excepcional era la historia de samuráis, y en el momento que lo leí pensé que iba a ser una gran película”, explicó Jackman, de 44 años, que se enfunda por sexta vez las garras de adamiantum tras cinco entregas y un cameo a sus espaldas.
Aunque es el actor que más veces interpretó el mismo héroe, tanto él como el director, James Mangold, coinciden en que aún hay espacio para innovar en esta cinta “con menos humor” que le presenta por primera vez vulnerable al perder parte de sus poderes de curación, lo que le llevará a recurrir a suturas, tiritas y vendas.
“Creo que los fans pedían un personaje más intenso y oscuro, y creo que los cambios que hemos introducido serán abrazados por el público”, afirmó Mangold, que incluyó hasta “otro corte de pelo” al personaje.
Wolverine inmortal recoge la historia de Logan justo donde terminó en la última entrega de X-Men y presenta al héroe devastado por la muerte de Jean Grey, a la que recuerda mientras vive escondido en la montaña sin dejarse ver por la civilización.
Su aislamiento termina con la llegada de un encargo especial, Wolverine deberá viajar a Japón para despedirse del moribundo Yashida, soldado al que Logan conoció en la II Guerra Mundial convertido ahora en un magnate.
LADRONA DE
IDENTIDADES
Las películas de rutas tienen reglas específicas que deben estar presentes en la trama más allá de su tono. Se trate de una comedia o un drama, por definición estos films muestran un traslado espacial de sus personajes y, por vocación, cuentan cómo el cambio de locación también los modificará internamente.
Ese tándem argumental del viaje exterior/viaje interior es la esencia del género y a él se suscribe Ladrona de identidades. Una comedia que si se concentrara en lo que sucede en la ruta con sus dos personajes centrales conseguiría mejores resultados, aun cuando tiene un guión que no se aparta de caminos ya transitados muchas veces.
Ahí está Sandy Patterson (Jason Bateman), el hombre de familia, trabajador, honesto y algo apocado que descubre que alguien le robó su identidad e hizo desastres con sus finanzas y hasta lo involucró con la policía, poniendo en peligro su nuevo empleo. Para resolver el problema, al hombre no le queda otra opción que ir a buscar y llevar ante la justicia a la estafadora responsable de sus desgracias. Ella es Diana (Melissa McCarthy), una mujer solitaria que pasa sus días comprando objetos y amigos a cuenta del dinero ajeno e involucrándose con peligrosos mafiosos.
Cuando los grandes comediantes Bateman y McCarthy finalmente comparten la pantalla, el film crece, aunque se parezca mucho a otras películas de compañeros de viaje -y en la comparación pierda con ellas-. Muchos tropiezos literales y figurados se usan para contar la historia del buen hombre que necesita algo de espontaneidad en su vida y de la excéntrica pesada que lo único que necesita es que la quieran un poco. Un relato que ya había contado antes John Hughes en Mejor solo que mal acompañado (1987), con los brillantes Steve Martin y John Candy, un clásico de los años ochenta de la que también se alimentó hace unos años Todo un parto (2010), con Robert Downey Junior y Zack Galifianakis.
En Ladrona de identidades, el dúo cómico responsable de llevar adelante la película funciona gracias al talento de Bateman y McCarthy. Es una pena que la historia no esté a la altura de sus protagonistas, que, de todos modos, salen mejor parados que los intérpretes secundarios entre los que aparece Génesis Rodríguez -la hija de José Luis “El Puma”-, como una asesina a sueldo que es objeto de chistes homofóbicos y xenófobos que dan mucha vergüenza y ninguna gracia.

Se incorporan a las salas del Cine Salto Shopping dos nuevas películas, una de acción, donde retorna Hugh Jackman con el papel que lo consagró popularmente, el mutante con garras de adamiantum “Wolverine” en una saga interminable, y también llega una comedia liviana con “Ladrona de Identidades”. Como siempre, para todos los gustos.

WOLVERINE INMORTAL

La misión de Japón es la trama más conocida y definitoria de su carácter en las historietas, pero permaneció ajena al cine hasta que su protagonista decidió bucear en ellas, como reconoció el actor en la presentación mundial de la película. “Cuando empecé a mirarpage los cómics con más detenimiento, de lejos lo más excepcional era la historia de samuráis, y en el momento que lo leí pensé que iba a ser una gran película”, explicó Jackman, de 44 años, que se enfunda por sexta vez las garras de adamiantum tras cinco entregas y un cameo a sus espaldas.

Aunque es el actor que más veces interpretó el mismo héroe, tanto él como el director, James Mangold, coinciden en que aún hay espacio para innovar en esta cinta “con menos humor” que le presenta por primera vez vulnerable al perder parte de sus poderes de curación, lo que le llevará a recurrir a suturas, tiritas y vendas.

“Creo que los fans pedían un personaje más intenso y oscuro, y creo que los cambios que hemos introducido serán abrazados por el público”, afirmó Mangold, que incluyó hasta “otro corte de pelo” al personaje.

Wolverine inmortal recoge la historia de Logan justo donde terminó en la última entrega de X-Men y presenta al héroe devastado por la muerte de Jean Grey, a la que recuerda mientras vive escondido en la montaña sin dejarse ver por la civilización.

Su aislamiento termina con la llegada de un encargo especial, Wolverine deberá viajar a Japón para despedirse del moribundo Yashida, soldado al que Logan conoció en la II Guerra Mundial convertido ahora en un magnate.

LADRONA DE IDENTIDADES

Las películas de rutas tienen reglas específicas que deben estar presentes en la trama más allá de su tono. Se trate de una comedia o un drama, por definición estos films muestran un traslado espacial de sus personajes y, por vocación, cuentan cómo el cambio de locación también los modificará internamente.

Ese tándem argumental del viaje exterior/viaje interior es la esencia del género y a él se suscribe Ladrona de identidades. UnaCasas de 1ra. categoria 003comedia que si se concentrara en lo que sucede en la ruta con sus dos personajes centrales conseguiría mejores resultados, aun cuando tiene un guión que no se aparta de caminos ya transitados muchas veces.

Ahí está Sandy Patterson (Jason Bateman), el hombre de familia, trabajador, honesto y algo apocado que descubre que alguien le robó su identidad e hizo desastres con sus finanzas y hasta lo involucró con la policía, poniendo en peligro su nuevo empleo. Para resolver el problema, al hombre no le queda otra opción que ir a buscar y llevar ante la justicia a la estafadora responsable de sus desgracias. Ella es Diana (Melissa McCarthy), una mujer solitaria que pasa sus días comprando objetos y amigos a cuenta del dinero ajeno e involucrándose con peligrosos mafiosos.

Cuando los grandes comediantes Bateman y McCarthy finalmente comparten la pantalla, el film crece, aunque se parezca mucho a otras películas de compañeros de viaje -y en la comparación pierda con ellas-. Muchos tropiezos literales y figurados se usan para contar la historia del buen hombre que necesita algo de espontaneidad en su vida y de la excéntrica pesada que lo único que necesita es que la quieran un poco. Un relato que ya había contado antes John Hughes en Mejor solo que mal acompañado (1987), con los brillantes Steve Martin y John Candy, un clásico de los años ochenta de la que también se alimentó hace unos años Todo un parto (2010), con Robert Downey Junior y Zack Galifianakis.

En Ladrona de identidades, el dúo cómico responsable de llevar adelante la película funciona gracias al talento de Bateman y McCarthy. Es una pena que la historia no esté a la altura de sus protagonistas, que, de todos modos, salen mejor parados que los intérpretes secundarios entre los que aparece Génesis Rodríguez -la hija de José Luis “El Puma”-, como una asesina a sueldo que es objeto de chistes homofóbicos y xenófobos que dan mucha vergüenza y ninguna gracia.