¿Lo absurda de la suspensión?

Es seguro que ayer a la noche, en algún momento, el presidente de la Liga Salteña de Fútbol, Walter Hugo Martínez, les haya trasmitido a los delegados de clubes, su no compartir la resolución de siete días atrás. Fue entonces que nueve voluntades alzaron sus manos, para no afrontar la undécima fecha de la Divisional “A”, atento a los pendientes fallos desde el Tribunal Arbitral.
Sucede que el domingo a la tarde en el Parque Luis T. Merazzi, en ocasión del partido que jugaron Ferro Carril y Estudiantes de Tacuarembó por la Copa de OFI, el presidente ante cronistas de EL PUEBLO, marcó la guía de su pensamiento: «No pude estar en la pasada reunión donde se decidió. Pero nunca podía haberse suspendido». Lo cierto es que el foco de mira del presidente, con la suma de un aliado incontrastable: las características de un domingo ideal para el fútbol, con temperatura benigna, pese al invierno en el calendario.
Acaso, el mejor domingo desde que se inició la temporada y el contraste por ejemplo, con lo sucedido el miércoles en el Parque Rufino Araújo, cuando Salto Nuevo y Ferro Carril jugaron su partido con tres grados bajo cero.
Válido preguntarse, más allá del hecho consumado: ¿fue definitivamente una suspensión absurda?. Lo cierto es que el fútbol salteño se empantana a veces, frente a la peor de las recetas: su discontinuidad misma.