Los analistas dieron su receta por los problemas que está viviendo la economía: ajustar el gasto e incidir en salarios

El 1º de marzo de 2015 el presidente Tabaré Vázquez asumió y, entre varias promesas, se comprometió a llevar la inflación al rango meta (3% a 7%) en 18 meses. A esta altura es una misión imposible y una prueba de las dificultades que afronta el Poder Ejecutivo para manejar las variables económicas.
Pablo Rosselli economista socio de Deloitte
“Las líneas de acción que debería tener la política económica son: aceptar un dólar más alto y frenar el gasto público. El Presupuesto fue armado sobre bases optimistas de crecimiento y recaudación y ya tiene un aumento del gasto público en términos reales notoriamente superior a lo que va a subir la actividad económica, por lo que el gobierno debería apelar a recortar la ejecución del gasto en algunos rubros que tenga espacio. También debería pensar en elevar algunos impuestos. No me es ajeno que es difícil actuar sobre el gasto público y políticamente costoso apelar a la suba de impuestos. Pero el otro tema que a nuestro juicio es clave, es la negociación salarial. El gobierno tiene que postergar los correctivos de inflación. Ya se observa una caída significativa del empleo, especialmente en la industria donde las horas trabajadas están en los valores más bajos desde los 2000. Si continuamos pregonando aumentos de salario en función de la inflación vamos a ver una caída fuerte del empleo. Para pensar una reaceleración de la economía tendríamos que tener un tipo de cambio más alto, un menor déficit fiscal y desindexar parcialmente los salarios. De no adoptar este giro en la política económica nos va a dejar en un escenario de estanflación (estancamiento con inflación elevada). Las advertencias que hemos hecho los analistas han sido ratificadas por la realidad y el desempeño en 2016 es algo peor a lo que nos imaginábamos inclusive hace un año y medio atrás”.
Isaac Alfie economista y exministro de economía
“Todos dijimos que el Presupuesto estaba hecho sobre bases muy optimistas y los números están mostrando esos problemas. Hoy tenemos un problema fiscal muy importante y salvo que a través de la Rendición de Cuentas se mande una reducción de gastos y se tiren para atrás los aumentos presupuestales de 2017, esto no se va a arreglar fácilmente. El aumento de salarios públicos de enero fue casi del 12% nominal. Es una cosa que está fuera de toda lógica. Pero a esto se suma la inflación que está consolidada en niveles altos. El nivel es menor, igual, porque sufrimos una enorme caída de precios internacionales que compensó en parte la suba del dólar, pero dejaron de caer por lo que el aumento del dólar se va a trasladar a los precios de manera plena y no parcial como pasó hasta ahora. Entonces está todo configurado para que el escenario no cambie salvo que el gobierno decida hacer algo muy fuerte en materia de política fiscal y política monetaria y decida desindexar la economía cambiando las pautas de negociación salarial. Si esto no ocurre, lo más seguro es que la inflación siga alta y el problema será al momento de tener que aplicar el correctivo, algunos en diciembre. La pregunta es: ¿si dentro de un año las condiciones no están dadas se aplica el correctivo? Lo mejor es bajar la inflación para evitar cualquier tipo de problemas. Hace más de un año que se nota que hay un exceso de liquidez en la plaza y el Banco Central no actúa reduciendo la expansión monetaria.
Alejandro Cavallo economista Equipos Consultores
“El gobierno puede seguir en la senda actual, es decir, no hacer ajustes importantes pero priorizando la situación fiscal. Con esto no se aplicarían medidas fuertes y la apuesta sería a que los desequilibrios se vayan corrigiendo o que al menos no se deterioren apreciablemente. Otro camino es el de asumir que los desequilibrios difícilmente se ajusten sin ayuda y por tanto realizar cambios de importancia. Esto implicaría, por ejemplo, llevar el déficit fiscal a 2,5% del producto en un plazo relativamente breve. Obviamente que esto llevaría a ajustar el gasto público, pero permitiría tener números fiscales más saludables. Otra es restablecer el rango meta de inflación a, por ejemplo, un máximo de 10% anual y, más allá de que la inflación esté algo por encima, que los agentes sepan que hay un compromiso fuerte a que vuelva a un dígito. Esto demandaría utilizar diversos elementos, como desindexar más los ajustes salariales, recurrir a rebajas en algunos precios administrados y otras medidas. Evidentemente, este camino no redundaría en mejoras apreciables en el frente fiscal, pero reforzaría una de las posibles anclas de la economía. La diferencia es que esta estrategia implica acciones fuertes y específicas, apreciables por los agentes pero obviamente no exentas de costos. De lo anterior surge que no hay salidas fáciles y cada alternativa tiene sus ventajas y desventajas. Deberá el gobierno analizar y ponderar para ver por cuál de ellas se inclina”.
La estrategia del ministro de Economía
– El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, dio una entrevista a la página de Presidencia donde dio claves de la estrategia que adoptará de cara a la coyuntura actual.
– “El rumbo se mantiene”. “No sólo modificamos nuestras previsiones de crecimiento, sino que estamos muy confiados en que vamos a alcanzarlas con éxito”.
– “Que nadie suponga que esto es el anuncio de una mayor dinámica inflacionaria con relación al futuro”. Dijo conocerse que en el año a febrero los precios superaron el 10%.
– “Hemos conversado con el presidente del Banco Central (Mario Bergara) y estamos en total sintonía con la institución y restringir el volumen de dinero en circulación”. “Hay una sobreoferta de dinero y tomar medidas de mayor restricción en su circulación, no sólo no originaría ningún trauma sino que estaría en la dirección de lo que estamos viendo en la economía”.
– “Nosotros entendemos que hay que poner siempre el acento sobre todo en la reducción del gasto y de los gastos no personales, porque lo que tenemos que cuidar es el gasto social”.
– “Confirmamos los lineamientos salariales más flexibles que se han acordado con empresarios y trabajadores en el marco de los Consejos de Salarios”.
– Se convocará al Consejo de Defensa de la Competencia para que evalúe posibles abusos que puedan existir en los precios.
(EL PAIS)