Los delitos electorales

En el marco de una reñida campaña electoral donde aparecen las denuncias de todo tipo contra distintos actos, actividades, dichos y pronunciamientos por parte de los candidatos es bueno tener a mano, por más que nadie la haya leído y poco la hayan convocado, citado y aplicado, ley electoral Nº7812 con su serie in extensa de modificativas.
En ese aspecto, como el texto de la ley puede leerse por la web, solamente nos remitiremos a transcribir para que quede claro, el artículo 191 donde se establecen los llamados Delitos Electorales, los cuales tienen castigos estrictamente establecidos en el artículo siguiente del texto normativo.
En ese aspecto y ante la coyuntura política por la que estamos atravesando los uruguayos, es bueno saber cómo y cuándo se configuran los delitos enmarcados en las elecciones nacionales.
Así, el artículo 191 de la referida ley señala que: Son delitos electorales: 1º La falta de cumplimiento por parte de los miembros de las autoridades públicas y de las autoridades, oficinas y corporaciones electorales, de cualquiera de las obligaciones o formalidades que expresamente impone esta ley.
2ºEl sufragio o tentativa de sufragio realizado por persona a quien no corresponda la inscripción utilizada para ello, o por persona que ya hubiera votado en la misma elección. 3º La violación o tentativa de violación del secreto del voto. 4º El suministro de los medios para la violación del secreto del voto. 5º. La violencia física o moral ejercida en el sentido de impedir, coartar o estorbar en cualquier forma el ejercicio libre y personal del sufragio. 6º. La obstrucción deliberada opuesta al desarrollo regular de los actos electorales. 7º El ofrecimiento, promesa de un lucro personal, o la dádiva de idéntica especie, destinados a conseguir el voto o la abstención del elector.
8º. El abuso de autoridad ejercido por los funcionarios públicos, que fueren contra la prescripciones del Capítulo XIX de esta ley. 9º La adulteración, modificación o sustracción, falsificación de las actas y documentos electorales, así como la violación de los instrumentos destinados a cerrar la urna o paquetes que contengan dichas actas y documentos. 10º. La organización, realización o instigación de desórdenes, tumultos o agresiones que perjudiquen el desarrollo regular de los actos electorales. 11º. El arrebato, destrucción, estrago u ocultación de las urnas, actas, registros por documentos electorales. 12º. El uso indebido del lema perteneciente a cualquier partido que lo posea legalmente,  en la propaganda verbal, escrita o televisiva, escudos, carteles, sellos, membretes, y toda otra forma de publicidad. Esta disposición alcanza a toda expresión o palabra impresa que evidentemente induzca a confusión de los electores.
En ese aspecto, queda claro al menos cuáles son los procedimientos que los activistas de los distintos partidos políticos deben evitar para no cometer un delito electoral y sufrir sus consecuencias.

En el marco de una reñida campaña electoral donde aparecen las denuncias de todo tipo contra distintos actos, actividades, dichos y pronunciamientos por parte de los candidatos es bueno tener a mano, por más que nadie la haya leído y poco la hayan convocado, citado y aplicado, ley electoral Nº7812 con su serie in extensa de modificativas.

En ese aspecto, como el texto de la ley puede leerse por la web, solamente nos remitiremos a transcribir para que quede claro, el

<p>Hugo Lemos</p>

Hugo Lemos

artículo 191 donde se establecen los llamados Delitos Electorales, los cuales tienen castigos estrictamente establecidos en el artículo siguiente del texto normativo.

En ese aspecto y ante la coyuntura política por la que estamos atravesando los uruguayos, es bueno saber cómo y cuándo se configuran los delitos enmarcados en las elecciones nacionales.

Así, el artículo 191 de la referida ley señala que: Son delitos electorales: 1º La falta de cumplimiento por parte de los miembros de las autoridades públicas y de las autoridades, oficinas y corporaciones electorales, de cualquiera de las obligaciones o formalidades que expresamente impone esta ley.

2ºEl sufragio o tentativa de sufragio realizado por persona a quien no corresponda la inscripción utilizada para ello, o por persona que ya hubiera votado en la misma elección. 3º La violación o tentativa de violación del secreto del voto. 4º El suministro de los medios para la violación del secreto del voto. 5º. La violencia física o moral ejercida en el sentido de impedir, coartar o estorbar en cualquier forma el ejercicio libre y personal del sufragio. 6º. La obstrucción deliberada opuesta al desarrollo regular de los actos electorales. 7º El ofrecimiento, promesa de un lucro personal, o la dádiva de idéntica especie, destinados a conseguir el voto o la abstención del elector.

8º. El abuso de autoridad ejercido por los funcionarios públicos, que fueren contra la prescripciones del Capítulo XIX de esta ley. 9º La adulteración, modificación o sustracción, falsificación de las actas y documentos electorales, así como la violación de los instrumentos destinados a cerrar la urna o paquetes que contengan dichas actas y documentos. 10º. La organización, realización o instigación de desórdenes, tumultos o agresiones que perjudiquen el desarrollo regular de los actos electorales. 11º. El arrebato, destrucción, estrago u ocultación de las urnas, actas, registros por documentos electorales. 12º. El uso indebido del lema perteneciente a cualquier partido que lo posea legalmente,  en la propaganda verbal, escrita o televisiva, escudos, carteles, sellos, membretes, y toda otra forma de publicidad. Esta disposición alcanza a toda expresión o palabra impresa que evidentemente induzca a confusión de los electores.

En ese aspecto, queda claro al menos cuáles son los procedimientos que los activistas de los distintos partidos políticos deben evitar para no cometer un delito electoral y sufrir sus consecuencias.