Los patriotas del «fobal»

Al día siguiente en que Uruguay batió a Colombia 3 a 0. Informativo central de Canal 12 de Montevideo y el turno de Alberto Kesman. «JUGAMOS el mejor partido. DEFENDIMOS BIEN y de mitad de cancha para arriba, TUVIMOS VARIANTES, no nos repetimos y EL GOL FUE NUESTRO. Estamos primero en la tabla. Nunca antes en la historia, ALCANZAMOS esta situación».

Palabras más. Palabras menos. En la emisión de Tenfield, el relator Romano, se convierte en un hincha más y Scelza no se queda a la retranca. Aunque acude al análisis, mientras su compañero se convierte en un torbellino de pasiones encendidas en pro del Uruguay jugando.
Después de todo, cada cual con su cada cual. ¿Puede un periodista deportivo, transformarse en un hincha como el que más? No existe una prohibición. La vía está libre. Es cosa de responder al mandato de cada uno. O de saber cual es el valor implícito de alguna esencia,

Por estos lares «naranjeros» no nos faltan los enfrentamientos verbales-conceptuales-analíticos, en aras de la selección, de sus jugadores y del técnico Oscar Tabárez. Entre los apuntes a EL PUEBLO desde los lectores y las redes sociales, parece marcarse incluso, una cuestión de «patriotismo», «orientalidad», etc, etc.
Quien rechaza alguna variante del Maestro, es antiproceso. Cuestionar a los presuntos jugadores más afines al DT, puede asemejerse a una «penosa manifestación de los opinólogos de siempre», o simplemente «los eternos desconformes».

Nos mandamos olímpicamente de cabeza, al concepto que esta selección de Uruguay ES REPRESENTATIVA DEL URUGUAY PAÍS y no del fútbol del país.
Por lo tanto, desde la visión de algunos, echarle un manojo de tierra a la conducción del Maestro DT, «es estar contra el país». Consentir, avalar, todo lo que acontezca en torno al combinado, guarda relación con una actitud «casi patriótica».
Alguna vez alguien alcanzará a decir: «Carlos Sánchez, a la manera de José Gervasio Artigas en la campaña por la independencia y la libertad. Todo un líder. Todo un caudillo. Todo un estratega».
En defnitiva, habría que entender que la selección de Uruguay, no es más y menos que UN EQUIPO DE FÚTBOL QUE SALE A JUGAR AL FÚTBOL.
No sale a defender la bolsa de valores, la educación o la política de viviendas. No expone sus credenciales y limitaciones, para beneplácito o rechazo de los poderes públicos que sustentan nuestro sistema republicano. No se para en contra de la violencia de genero. Por ejemplo…
Por lo tanto, no más confusiones de penosa calaña. El «patriotismo» debiera medirse en otras áreas y no a partir de un estallido de gol, convertido SIMPLEMENTE, por un equipo de fútbol, sin héroes ni villanos. La pasión por el fútbol es una cosa. La patria, es otra.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-