Los populismos demuestran todas sus falencias cuando deben navegar en un mar embravecido

Hebert Gatto Fernández, actualmente pertenece a la dirección del Partido Independiente. Es Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, ensayista, ex profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de la República. Autor de múltiples artículos de temas políticos y culturales en prensa y revistas uruguayas, como Cuadernos de Marcha, Zeta, Relaciones, Posdata, Búsqueda, Voces del Frente, Voces. Hoy es columnista de diario El País y se dedica a la investigación en Filosofía Política. Es coautor de los libros: Parlamentarismo en el Uruguay (1993), Reforma política (1993), Coparticipación y coalición (2000) y Reflexiones sobre el nuevo antisemitismo (2003). En 2004 publicó el habert gattolibro El cielo por asalto, por el que fue finalista del Premio Bartolomé Hidalgo. Fue y es analista de temas políticos y en ese carácter suele participar en diversos programas de radio y televisión capitalinos. Fue miembro del Consejo Editorial de Cuadernos de Marcha y actualmente integra el Círculo Filosófico del Uruguay. En el 2010 recibió el Premio Ariel y Washington Beltrán al periodismo escrito.
Nos encontramos con Gatto en un encuentro ciudadano sobre “La Defensa de la Constitución y la Laicidad del Estado”, en Montevideo de la que ambos participamos el pasado miércoles 27, y la ocasión fue la ideal para conversar y extraer algunas definiciones de su pensamiento en temas de actualidad.
- ¿Cómo observa hoy la marcha de Uruguay?
– Con preocupación. Creo que se han terminado los tiempos felices de un entorno económico que nos ayudaba a tener guarismos importantes en materia económica y que hoy nos enfrentamos con una realidad compleja donde aquellas motivaciones que se tuvo en los primeros diez años de gobierno del Frente Amplio ya no existen y dónde las dificultades del partido de gobierno se hacen patentes y notorias.
- Uruguay inserto en un contexto regional que ha cambiado el mapa político, donde con el tema del MERCOSUR, Brasil, Argentina y Paraguay se abroquelan en contra de Venezuela.
– En ese sentido, creo que los populismo latinoamericanos que usted señala, tuvieron la gran ventaja de vivir la década, o más que una década, casi doce años, de una situación económica inédita, inédita en el mundo. Es decir, donde los precios de las materias primas que exporta la región tuvieron un realce enorme. En esa medida, ahora los populismos acaban prácticamente de caer como un castillo de naipes en función de que la situación económica, la coyuntura –para decirlo de otra manera-, no apoya sus demandas.
Es decir, el arte de gobernar no es únicamente cuando las circunstancias son favorables, donde es mucho más fácil hacerlo, sino que gobernar se relaciona con hacerlo en circunstancias muy difíciles. Creo que los populismos lo que están demostrando son todas sus falencias cuando deben navegar en un mar embravecido como el que tenemos – actualmente. Además creo que la izquierda uruguaya tuvo un mensaje renovador en sus momentos, cuando los partidos políticos tradicionales vivieron una crisis de agotamiento, de cansancio y de opacidad en sus propuestas, y que ese mensaje del Frente Amplio de renovación, de cambio, de realizaciones, combinado con una situación económica muy favorable, permitió los logros de los dos primeros gobiernos que son indudables, y le permitieron además su reelección. Creo que ahora las circunstancias cambiaron, ese mensaje de renovación que tenía el Frente se fue gastando y se fue contrastando con la realidad sin lograr demasiados logros, y paralelamente, como le decía antes, la situación económica no ayudó y se está demostrando sus limitaciones.
- El 24 se convocó a votar en las internas del Frente Amplio a los enojados y desconformes…
– Bueno, esa fue una operación muy divertida. Yo le diría que las elecciones del Frente Amplio fue cómo lograr transformar, con mucho oportunismo, una situación mala, es decir, una mala votación en una buena votación. ¿Cómo lo lograron? Bueno, primero dijeron que lo probable era que obtuvieran setenta mil votos, que era una mala votación, pero como obtuvieron noventa y dos mil, lo malo se transformó en bueno, sin llegar a compararlo con la votación anterior donde en definitiva perdieron cerca de un cuarenta y seis por ciento de la votación anterior. De manera que, felicito en ese aspecto al Frente Amplio, tuvo una habilidad estratégica sin par, logró transformar una derrota en un triunfo.
- El Partido Independiente convocó a principios de año a una especie de coalición entre aquellos que piensen de la misma manera…
– Si, no una coalición electoral en esta etapa. Me parece a mí que lo que pretendió hacer el Partido Independiente fue convocar a un diálogo amplio de todos aquellos que tuvieran puntos comunes respecto al futuro del Uruguay, no puntos de vistas idénticos, sino ciertas comunidades básicas que permitieran avanzar en un diálogo conjunto. Si eso se transforma o no en un futuro en una coalición política de otras características, se verá. En la etapa en que el Partido Independiente convocó, fue únicamente para un gran diálogo político, social, económico que el país está necesitando.
Lo que creo es que en definitiva los partidos tradicionales tienen su mensaje muy acotado, gastado, no se han renovado ni ideológica ni personalmente, y que el Frente Amplio, como le decía antes, está viviendo también una situación de desgaste muy importante. Si el Partido Independiente es capaz de capitalizar aunque sea parcialmente ese descontento, es un tema que se verá, porque está planteado hacia el futuro.
- En este contexto, aparece un outsider de la política, Edgardo Novick, que también viene pisando fuerte, incluso en las últimas encuestas de intención de voto…
– Sí, creo que aparece un outsider, digamos, muy limitado políticamente. Creo que es un hombre, me parece a mí, que si los uruguayos mantienen la sabiduría política que han sabido manejar tradicionalmente, es un hombre que tiene un futuro muy limitado. Pero esta es una opinión estrictamente personal.
- ¿Cómo observa la negativa del presidente de la República a recibir al PIT CNT?
– Creo que hizo bien el presidente Vázquez, a pesar que creo que las soluciones son siempre dialogales y que no se debe cerrar el diálogo casi en ninguna circunstancia. __
Creo que no es posible dialogar cuando el movimiento sindical como lo hizo, amenazó con una situación de conflictividad, de paros y de agresividad muy especial. El presidente de la República creo que debe conversar, pero eso no quiere decir que deba conversar cuando previamente le obligan a bajar la cabeza.
- Sin hacer futurología, ¿cómo visualiza los próximos años del país dado que está todo muy acotado en materia económica, según lo dicho por el propio ministro de Economía, Danilo Astori?
– Es una pregunta muy difícil de contestar, no soy pitoniso como para hacerlo. Veo con preocupación los próximos años. Alguna cosa salió bien, el juicio a Philip Morris fue una buena noticia, aunque no tenga una incidencia mayor en el futuro. La posibilidad que se instale otra planta de celulosa me parece una cosa muy positiva. Creo que Uruguay debe desesperadamente abrirse al exterior, eso no quiere decir que tenga que prostituirse, enajenar sus principios ni perder su norte, pero el país económicamente y culturalmente se debe abrir…
- ¿En solitario o dentro del MERCOSUR?
– Bueno, justamente, es lo que iba a decirle, eso no significa renunciar al MERCOSUR sino precisamente ampliar las posibilidades de sociedades y asociaciones internacionales, que faciliten que un pequeño país como Uruguay pueda desarrollarse en el mundo.
- ¿Cuál sería el principal problema que observa en el país?
– Más allá de los que hemos venido conversando, sin duda se lo ve en la enseñanza, donde vemos un problema de fondo. Tenemos una enseñanza que probablemente sea de las peores de América del Sur, y no es poco decir. Estamos tan lejos de los países centrales en materia educativa que lo primero que nos tenemos que plantear es modificar profundamente la enseñanza para alcanzar, en definitiva, cotas respetables en la función docente y no seguir retrocediendo.
La calidad de la educación es un tema básico y no cometería el atrevimiento de decir que los docentes son los causantes de esta situación de atraso. Me parece que esto es un complejo de factores donde ha intervenido desde el gobierno, desde el Estado, los sindicatos, la escasa importancia que se dio a la educación durante mucho tiempo. Esa creencia que tuvimos que el Uruguay culturalmente estaba muy adelantado del resto de los países. En fin, un cúmulo de factores que han incidido en que la enseñanza esté muy retrasada. Pero lo cierto es que cada vez que se ha pretendido mejorar la enseñanza, nos hemos enfrentado con obstáculos variados, y uno de los factores que ha contribuido a esos obstáculos, ha sido precisamente, los sindicatos docentes, que no han ayudado absolutamente en nada.







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