Los uruguayos pagamos tributos más caros esperando contar con más y mejores servicios

Los uruguayos comenzamos el año con un ajuste fiscal que se hace importante a la hora de hacer cuentas y sumar el gasto doméstico, el que ya venía saliendo bastante caro, con una inflación que trepa fácilmente al 10 por ciento y con

Hugo Lemos

Hugo Lemos

un incremento de las tarifas que hicieron enojar tanto a la cámara empresarial como a los trabajadores nucleados en el PIT CNT.
A eso le sumamos el hecho de que mientras los salteños pagan la Contribución Inmobiliaria, lo que también implica un voto de confianza a la actual administración para que junte dinero y arregle la ciudad, hay que juntar dinero para superar enero, el más largo de los meses del año. Pero veamos porqué el Estado nos impone pagar impuestos y en realidad qué significan estos para ley. El Código Tributario establece en el artículo 10 el concepto de Tributo y dice: que el “Tributo es la prestación pecuniaria que el Estado exige, en ejercicio de su poder de imperio, con el objeto de obtener recursos para el cumplimiento de sus fines”.
El tributo es lo que cada uruguayo paga para darle al Estado dinero con el fin de que nos lo devuelva en servicios, nos beneficie con sus acciones y los administre bien al punto que veamos que pagar los tributos es algo que lo vemos retribuido en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, esto no es tan así. En Uruguay los tributos que se pagan son muchos en relación a los resultados que obtenemos. Por eso cuando le pedimos al Estado que nos lo devuelva en servicios, siempre estamos disconformes. La ley hace una salvedad y dice: “No constituyen tributos las prestaciones pecuniarias realizadas en carácter de contraprestación por el consumo o uso de bienes y servicios de naturaleza económica o de cualquier otro carácter, proporcionados por el Estado, ya sea en régimen de libre concurrencia o de monopolio, directamente, en sociedades de economía mixta o en concesión”, esto quiere decir que no son tributos, por ejemplo, cuando le compramos un teléfono celular a Antel o cuando compramos el combustible de Ancap. Pero la ley clasifica el tributo en especies y dice el Código Tributario en su artículo 11 que “Impuesto es el tributo cuyo presupuesto de hecho es independiente de toda actividad estatal relativa al contribuyente”. Esto quiere decir que el impuesto es independiente de los servicios que nos preste el Estado, son cargas que debemos abonar por sí mismas, como cuando pagamos el IRPF, que es un impuesto a las ganancias sin importar los servicios que nos brinde o no el Estado. En tanto el artículo 12 habla de la Tasa y la señala como un tributo “cuyo presupuesto de hecho se caracteriza por una actividad jurídica específica del Estado hacia el contribuyente; su producto no debe tener un destino ajeno al servicio público correspondiente y guardará una razonable equivalencia con las necesidades del mismo”. Esto es por ejemplo, la tasa que se paga para tener alumbrado público.
Se le denomina contribuciones, pero en realidad son tributos que se pagan al Estado, para que algún día tengan vuelta. Habrá que ver cómo, pero por ahora, habrá que seguir pagando.







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