Luis Bravo y la Poesía Uruguaya estuvieron en Salto

Un público cercano a las cien personas se hizo presente el pasado sábado en la Sociedad Italiana para escuchar al poeta y ensayista literario Luis Bravo, presentando su libro «Voz y palabra – Historia transversal de la poesía uruguaya 1950-1973″.  No fue una presentación al estilo tradicional, con un discurso central preparado por el autor, sino que este fue reflexionando – de forma sumamente amena y clara para el entendimiento de todos – durante una hora aproximadamente, sobre el libro y la poesía nacional en general, en un diálogo con quien escribe estas líneas, con preguntas puntuales como eje. Previamente, la profesora y escritora Lucía Delbene -llegada desde Montevideo especialmente para la ocasión – leyó un ensayo sobre el libro, de alto contenido desde el punto de vista técnico.
Uruguay:
«una producción poética extraordinaria en cantidad y calidad»
Luis Bravo sostiene que la poesía uruguaya constituye un corpus con características propias que la distinguen de la de otros países. Al respecto razonó: «Lo uruguayo es una gran producción, una producción poética extraordinaria en el continente en cantidad y en calidad. Y es, en algunos aspectos, muy destacable para el resto de América, por ejemplo la enorme cantidad de mujeres poetas, señaladas como grandes poetas, no lo hay en ningún otro país de América en la historia del siglo XX. Digo esto porque como falta una Historia de la Cultura Uruguaya, falta darnos cuenta de muchas cosas… como esta por ejemplo, para tirar algunas líneas…». Sin embargo, entiende que no es común que en nuestro país se mire con interés nuestra propia poesía, porque  «seguimos en una cultura o en una sociedad uruguaya que ignora increíblemente a los artistas, y tenemos muchos artistas buenos en literatura, en música, en pintura. El Uruguay es un territorio de una gran producción cultural y artística, pero la sociedad no lo recepciona en relación a su producción. Es un problema que yo no lo voy a resolver, lo vamos a resolver todos alguna vez o nunca, pero es un tema que está planteado, nosotros tenemos una deuda con nosotros mismos…creo que por eso escribí este libro, para reintegrar parte de nuestra identidad poética a nosotros mismos; porque es sencillo, cuando uno cree algo tiene que hacer algo al respecto».
Cuando los críticos
no leyeron a Juana
Uno de los puntos abordados especialmente por Bravo fue el de la recepción que una obra en particular, o un poeta, puede tener de la crítica especializada, y de cómo esto puede actuar a favor o en contra, en tanto puede determinar un destaque -incluso a veces definitivo – de la obra, o la condena al olvido. A propósito reflexionó sobre el caso Juana de Ibarbourou en estas palabras: «En pleno auge de la copa del mundo de Maracaná se presentan algunos libros realmente inquietantes en Montevideo, bien distintos entre sí y que están marcando quizás la entrada de nuevas poéticas, que en su momento no fueron recepcionadas, porque la recepción crítica es muy lenta en relación a la producción, muy lenta. En 1950 por ejemplo una poeta recontra consagrada como Juana de Ibarbourou, que había desaparecido de la producción, es decir que el mito había ocupado el lugar de la poeta porque hacía casi treinta años que Juana de América no publicaba poesía, publica un libro que la crítica del 45, que ya está instalada en ese momento -estamos hablando de Martínez Moreno, de Ángel Rama, de Carlos Maggi, de Emir Rodríguez Monegal-, no recepciona, no lee, porque no puede leer más allá del mito. Y entonces no lee «Perdida», que es un libro extraordinario de Juana de Ibarbourou…».
Otro ejemplo:
Otro ejemplo mencionado de incomprensión de la crítica en su momento fue el del poeta Saúl Pérez Gadea: «En el 50 se produce la entrada de un joven poeta de Paysandú, de 19 años,  que va a Montevideo y queda impactado con la ciudad, y escribe un poema que se llama Homo-ciudad, posiblemente el poema neo vanguardista más importante que se haya publicado en el Uruguay, ese poeta es Saúl Pérez Gadea. La recepción de ese poema, en notas por ejemplo de Domingo Bordoli, es terrible; no entendió nada, no comprendió que estaba ante un joven que estaba recogiendo muchos elementos de la vanguardia, sobre todo del cubismo, y lo desestimó totalmente…dijo que estaba loco, que hablaba mucho, que se subía por los cables de teléfono, lo deja como un loquito digamos…».
SALTO EN LA POESÍA
URUGUAYA
El libro presentado ofrece una buena cantidad de páginas dedicadas a tres poetas salteños: Víctor Lima, Marosa di Giorgio y Leonardo Garet. Explicó el autor que son tres creadores que dejan muy bien ubicado a Salto en el panorama de la literatura nacional. Sobre este tema, dada su importancia en tanto nos permite tener la idea de cómo se ve desde otros lados la literatura de nuestro departamento – volveremos en próximas ediciones.

Un público cercano a las cien personas se hizo presente el pasado sábado en la Sociedad Italiana para escuchar al poeta y ensayista literario Luis Bravo, presentando su libro «Voz y palabra – Historia transversal de la poesía uruguaya 1950-1973″.  No fue una presentación al estilo tradicional, con un discurso central preparado por el autor, sino que este fue reflexionando – de forma sumamente amena y clara para el entendimiento de todos – durante una hora aproximadamente, sobre el libro y la poesía nacional en general, en un diálogo con quien escribe estas líneas, con preguntas puntuales como eje. Previamente, la profesora y escritora Lucía Delbene -llegada desde Montevideo especialmente para la ocasión – leyó un ensayo sobre el libro, de alto contenido desde el punto de vista técnico.

Uruguay: «una producción poética extraordinaria en cantidad y calidad»

Luis Bravo sostiene que la poesía uruguaya constituye un corpus con características propias que la distinguen de la de otros30 6 12 063 países. Al respecto razonó: «Lo uruguayo es una gran producción, una producción poética extraordinaria en el continente en cantidad y en calidad. Y es, en algunos aspectos, muy destacable para el resto de América, por ejemplo la enorme cantidad de mujeres poetas, señaladas como grandes poetas, no lo hay en ningún otro país de América en la historia del siglo XX. Digo esto porque como falta una Historia de la Cultura Uruguaya, falta darnos cuenta de muchas cosas… como esta por ejemplo, para tirar algunas líneas…». Sin embargo, entiende que no es común que en nuestro país se mire con interés nuestra propia poesía, porque  «seguimos en una cultura o en una sociedad uruguaya que ignora increíblemente a los artistas, y tenemos muchos artistas buenos en literatura, en música, en pintura. El Uruguay es un territorio de una gran producción cultural y artística, pero la sociedad no lo recepciona en relación a su producción. Es un problema que yo no lo voy a resolver, lo vamos a resolver todos alguna vez o nunca, pero es un tema que está planteado, nosotros tenemos una deuda con nosotros mismos…creo que por eso escribí este libro, para reintegrar parte de nuestra identidad poética a nosotros mismos; porque es sencillo, cuando uno cree algo tiene que hacer algo al respecto».

Cuando los críticos no leyeron a Juana

Uno de los puntos abordados especialmente por Bravo fue el de la recepción que una obra en particular, o un poeta, puede tener de la crítica especializada, y de cómo esto puede actuar a favor o en contra, en tanto puede determinar un destaque -incluso a veces definitivo – de la obra, o la condena al olvido. A propósito reflexionó sobre el caso Juana de Ibarbourou en estas palabras: «En pleno auge de la copa del mundo de Maracaná se presentan algunos libros realmente inquietantes en Montevideo, bien distintos entre sí y que están marcando quizás la entrada de nuevas poéticas, que en su momento no fueron recepcionadas, porque la recepción crítica es muy lenta en relación a la producción, muy lenta. En 1950 por ejemplo una poeta recontra consagrada como Juana de Ibarbourou, que había desaparecido de la producción, es decir que el mito había ocupado el lugar de la poeta porque hacía casi treinta años que Juana de América no publicaba poesía, publica un libro que la crítica del 45, que ya está instalada en ese momento -estamos hablando de Martínez Moreno, de Ángel Rama, de Carlos Maggi, de Emir Rodríguez Monegal-, no recepciona, no lee, porque no puede leer más allá del mito. Y entonces no lee «Perdida», que es un libro extraordinario de Juana de Ibarbourou…».

Otro ejemplo:

Otro ejemplo mencionado de incomprensión de la crítica en su momento fue el del poeta Saúl Pérez Gadea: «En el 50 se produce la entrada de un joven poeta de Paysandú, de 19 años,  que va a Montevideo y queda impactado con la ciudad, y escribe un poema que se llama Homo-ciudad, posiblemente el poema neo vanguardista más importante que se haya publicado en el Uruguay, ese poeta es Saúl Pérez Gadea. La recepción de ese poema, en notas por ejemplo de Domingo Bordoli, es terrible; no entendió nada, no comprendió que estaba ante un joven que estaba recogiendo muchos elementos de la vanguardia, sobre todo del cubismo, y lo desestimó totalmente…dijo que estaba loco, que hablaba mucho, que se subía por los cables de teléfono, lo deja como un loquito digamos…».

SALTO EN LA POESÍA URUGUAYA

El libro presentado ofrece una buena cantidad de páginas dedicadas a tres poetas salteños: Víctor Lima, Marosa di Giorgio y Leonardo Garet. Explicó el autor que son tres creadores que dejan muy bien ubicado a Salto en el panorama de la literatura nacional. Sobre este tema, dada su importancia en tanto nos permite tener la idea de cómo se ve desde otros lados la literatura de nuestro departamento – volveremos en próximas ediciones.