Lupus – “Al incendio hay que apagarlo”

Me llena de regocijo. Pensar que nos visitó un grande y que podemos contar con él cuando lo necesitemos. ¡Es extraordinario! La llegada del doctor especialista, Gaspar Catalá, nos marcó a los luposos, un antes y un después.
Fue en una reunión, organizada en Ateneo Municipal el pasado sábado por la mañana, con tan bajas temperaturas que pensamos no permitieron una mayor concurrencia.


Orgullosos de que nos hayan acompañado, y antes que nada vamos a agradecer públicamente a todos los que además de enfermos y familiares en general, estuvieron allí: A la Intendencia de Salto por brindarnos su espacio físico. Al Dr. Carlos Albisu, que sin su constante dedicación, no lo hubiésemos podido realizar.
Al Dr. Julio Costanzo, que fue quien realizó el contacto con el Dr. Gaspar Catalá, incluso honrándonos con su presencia en dicha reunión.
A la señora Adriana Martínez de de Brum, directora de Diario EL PUEBLO, que estuvo siempre poniendo su granito de arena, y apoyando como es de público conocimiento este tipo de iniciativas. Siempre muy atenta a todo.
Y para mí en lo personal, una excelente compañera, más aún en mi camino de los días anteriores a la llegada del Dr. Catalá. ¡Gracias Adriana!


La charla del Dr. Gaspar Catalá, estuvo abierta en gran medida a puntos de vista de muchas enfermedades relacionadas a la autoinmunidad.
Fue interesante y entretenida. Todos los allí presentes tuvimos la oportunidad de realizarle preguntas y quitarnos muchas dudas, porque tuvo el Dr. Catalá, la deferencia de dedicarnos mucho tiempo luego de la charla a los concurrentes.
Lamentamos mucho tener que abreviar, como supondrán, por motivos de espacio. Pero felizmente, disfrutaremos pronto de una nueva charla de estas características, que así comenzó: “La diferencia de cómo lo hemos hecho con muchos de ustedes que hoy están acá, en el consultorio en un mano a mano, es hoy en una charla más abierta.
Lo que he elegido para comenzar dicha charla es, más que nada, lo que está basado en las preguntas donde más frecuentemente, entendemos que son las dificultades y las preocupaciones.
Después de terminado esto, estoy completamente a las órdenes para las preguntas que deseen consultar.
El primer hecho es, que lo podemos hacer en forma más distendida, ya que no estamos para resolver como si están mal o como el problema que los aflige.
Esta enfermedad de lupus, es una de tantas que tiene que enfrentar el ser humano en su existencia con todas sus dificultades que nos genera daño y nos preocupa, creo que es muy importante. Afecta a la persona, pero también a la inserción familiar, laboral y social de ella.
Son obstáculos que la vida nos trae. Nadie tiene una enfermedad por gusto. El hecho de que si el problema está, tenemos que enfrentarlo. Lo peor que podemos hacer si está alterando la salud, y descontrolando circunstancias, es hacer un negativismo de la situación o vivir quejándonos, vivir sufriéndonos, que es lo que llamamos un masoquismo colectivo.
Si el problema está, enfrentémoslo. Lo que pretendo trasmitir, es que hay herramientas y que dentro de ellas, ese qué hacer para enfrentar el problema, está el equipo.
El médico y el paciente conforman ese equipo. El integrante fundamental del equipo no es el médico, es el paciente.
Nosotros los médicos, nos preparamos técnicamente y estamos para ello, para darle las herramientas y que puedan sobrellevar la enfermedad.
A quienes he tenido yo el honor y la suerte de atenderlos, creo que más que nadie saben, que si en algo invierto el tiempo cada vez que nos vemos, es en explicarles cómo se desarrolla la enfermedad y cómo se resuelve. Porque en esto, repito, somos un equipo.
¿Qué son las enfermedades autoinmunes?
Es un grupo de afecciones, en el cual los síntomas, y es lo que si sabemos, son provocadas por nuestro sistema inmune. Ese sistema que la naturaleza o Dios para los que creen, nos dio para defendernos de agresiones externas. En forma inadecuada, por razones que hasta el día de hoy ignoramos porqué ocurre.
Es el sistema inmunológico que nos ataca. La causa se desconoce. Si sabemos que hay un sin número de factores que están involucrados, sin ser determinantes, pero si fuertemente influyentes.
La mayoría de estas enfermedades predomina en el sexo hormonal femenino, pero no quiere decir que no las haya muy poquitas en el hombre. Lo genético también nos indica que hay familias donde predomina este tipo de enfermedad.
Las exposiciones al sol, también son factores desencadenantes, así como los emocionales.
Existen unas presentaciones, unas más que otras, que claramente se vinculan al estrés emocional, por ejemplo el hipotiroidismo.
Muchas veces pasa que el debut ocurre entre seis meses y un año de un gran impacto emocional. Y es llamativo y tan exacto que se cree que esto es la causa. Pero no un factor desencadenante.
Porque hay muchas personas que pasan por una situación similar y no se les desencadena nada.
Hay muy pocas presentaciones, que si claramente tienen factores que los tenemos, la mayoría de ellas están vinculadas al virus.
Por ejemplo al virus B de la hepatitis, C de la hepatitis, HIV, entre otros.
Pero de todas ellas que son poquitas y son claras verán, que si las analizamos, algún aprendizaje podemos sacar.
Si hablamos de lupus, como enfermedad autoinmune:
Hagamos un balance.
¿Tiene toque renal? Si lo tiene, con qué severidad.
¿Tiene toque neurológico? ¿Periférico, neuropatía?
¿Tiene toque neurológico central?
¿Tiene toque cardiovascular?
¿Tiene toque hepático?

De acuerdo a eso y a la agresividad evolutiva que demuestre la enfermedad, es que uno inicialmente decide el tratamiento, según la tendencia a aumentar que tiene la enfermedad, de pronto si tenía una poliartritis y alteraciones cutáneas, en esa abultación evolutiva puede agregar alteraciones renales.
Allí si tenemos que decidir, cambiando el tratamiento, usamos un esquema del mismo, con nuestra experiencia.
Los estudios complementarios:
En medicina estudio de sangre, biopsia, resonancia y demás, desde tiempos inmemoriales se les llamó, se llama y se llamará, estudios complementarios.
Por algo son complementarios. Y yo creo que la medicina, comienza a fallar desde el momento que el médico en el vértigo y en el apuro, lo que es complementario lo hace prioritario.
Estoy seguro que muchos de los que hoy están acá, sufren dolores y cansancio están con problemas y van al médico y les dice que los análisis no dan. Y van a parar hasta en el psiquiatra, porque no le encuentran solución al problema.
El lupus como enfermedad.
Un paciente con lupus y artritis reumatoide a con vasculitis, entre otras, sin controlar, el riesgo más grande, es cardiovascular.
Una mujer entre 35 y 55 años que tiene una enfermedad de este tipo sin controlar el riesgo de hacer infarto o hemiplejia, se multiplica por 50, respecto a otra mujer de la misma edad que no padezca la enfermedad o que tenga la enfermedad controlada.
Otro riesgo es el deterioro renal. Esto también el médico lo tiene que medir. Porque un paciente con una enfermedad autoinmune, puede tener una manifestación localizada.
Hay veces que la enfermedad viene lenta y a veces es súper evolutiva y el paciente si uno no toma las decisiones correctas en el tiempo necesario, en dos meses está en diálisis. Y después no hay vuelta atrás. A todo eso hay que evaluarlo con mucho cuidado.
Los objetivos del tratamiento:
1-Mejorar la calidad de vida. 2. Evitar los riesgos que tiene la enfermedad.
La enfermedad que hoy nos comprometió, mañana puede comprometer los riñones, puede tener cambios cardiovasculares , puede agregar problemas neurológicos y más.
Estas enfermedades, evolutivamente, las comparamos en serie. Porque naturalmente tienen una tendencia ondulante, el que tiene dolor y decaimiento, sabemos que los va a acompañar siempre.
Pero no todos los días son iguales, hay días con más dolor y otros días con menos. Van a tener sobre esta ondulación, empujes y remisiones. Yo al empuje, lo llamo incendio, y lo comparo con un incendio forestal.
Si yo tengo como problema un campo con monte que se me incendia, y si hoy se me prendió fuego, lo primero que tengo que hacer ya es apagarlo.
Pero si al incendio yo lo apagué todo y era enorme, y quedan algunas ramitas encendidas, que no se terminaron de apagar, ¿Qué puede pasar? Que el incendio se puede reproducir. Este ejemplo sirve y mucho.
Si levanta viento, la puede a la rama arrastrar y prender en otro lado. Esto pasa con los corticoides. Son nuestros bomberos. Como bomberos, son excelentes. El error, es que los que no pueden manejar esto, no deberían consumirlo.
Porque pasa que después que se apaga el incendio les dicen a los bomberos, miren, no se van. Esto ya se extendió muchas veces se va a volver a incendiar, así que ustedes quédense y le van echando agua para que no se vuelva a incendiar.
No. Los bomberos no están para eso. Hay que tener una capacidad de control prospectivo, y según cada paciente.
Como ustedes ven, el camino es muy largo y empezó hace ya mucho tiempo, todavía muy oscuro y largo, poquita lluvia, pero suficiente. Si ustedes analizan esto comenzó antes de Cristo, y es el típico conflicto del hombre con su existencia.
Por lo tanto, pienso que conceptualmente estas enfermedades constituyen una expresión más de los conflictos del ser humano en su existencia, en el contexto de la naturaleza y sus posibles problemas”.
Un agradecimiento y un reconocimiento muy especial al Doctor Gaspar Catalá, por la esperada visita con la que nos deleitó. ¡Cuando lo desee, será bienvenido!
Mary Olivera – maryssabel11@hotmail.com







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