«Mamá, este brote es muy malo, tenemos miedo»

Esas fueron las palabras que, entre lágrimas, transmitieron a Nanah Kamara, empleada del consulado de Sierra Leona en Madrid, sus hijas desde un pueblo cercano a Freetown, capital de uno de los países más afectados por el brote de Ébola.
«Ayer estuvimos hablando hasta las doce de la noche. Mis hijas lloraban y yo también, no pueden moverse de casa», relató la madre, quien admitió, en declaraciones a Efe, «tener miedo» de que sus «niñas», como se refiere a ellas, se puedan contagiar.
«El sitio donde vive mi familia es muy malo, al estar cerca de la costa, si una persona se contagia todo el pueblo puede caer enfermo después», lamentó Kamara, quien reconoció que las condiciones sanitarias en Sierra Leona distan mucho de ser las mejores.
Los médicos locales están abandonando los hospitales en los que trabajan por miedo a contagiarse, afirmó Kamara. Y la situación se ha extendido incluso a los centros sanitarios más importantes del país.
«El hospital más grande, Connaught, ha cerrado porque los doctores no quieren trabajar, tienen miedo, nadie quiere trabajar con enfermos», lamentó.
Con todo esto, no sorprende que la mujer califique la situación en su país de «fuera de control», porque además de las deficiencias en el sistema sanitario, hay muchos otros problemas que crecen con el paso de los días.
«No hay comida, la gente se está encerrando en casa y no puede moverse», explicó la empleada del consulado de Sierra Leona al indicar que la comunidad sierraleonesa en España se está poniendo en marcha para intentar ayudar a sus familiares y amigos en África.
De hecho, representantes de esta colonia de inmigrantes intentan organizar una concentración para el sábado frente al Ministerio de Sanidad en Madrid con el fin de pedir ayuda para su país porque, según afirma Kamara, «desde casa no podemos hacer nada».
La intención es «que pueda venir gente desde todos los puntos de España donde haya ciudadanos de Sierra Leona» -como Bilbao, Gerona, Canarias o Barcelona: «Hay que pedir ayuda, porque nuestras familias están muriendo», subrayó.
En estos momentos de caos, angustia y descontrol en Sierra Leona, la radio es un buen aliado para la población y Kamara explicó que a través de las ondas se ha advertido a los ciudadanos de que si van a salir de casa «se duchen con agua caliente y sal».
Esas fueron las palabras que, entre lágrimas, transmitieron a Nanah Kamara, empleada del consulado de Sierra Leona en Madrid, sus hijas desde un pueblo cercano a Freetown, capital de uno de los países más afectados por el brote de Ébola.
«Ayer estuvimos hablando hasta las doce de la noche. Mis hijas lloraban y yo también, no pueden moverse de casa», relató la madre, quien admitió, en declaraciones a Efe, «tener miedo» de que sus «niñas», como se refiere a ellas, se puedan contagiar.
«El sitio donde vive mi familia es muy malo, al estar cerca de la costa, si una persona se contagia todo el pueblo puede caer enfermo después», lamentó Kamara, quien reconoció que las condiciones sanitarias en Sierra Leona distan mucho de ser las mejores.
Los médicos locales están abandonando los hospitales en los que trabajan por miedo a contagiarse, afirmó Kamara. Y la situación se ha extendido incluso a los centros sanitarios más importantes del país.
«El hospital más grande, Connaught, ha cerrado porque los doctores no quieren trabajar, tienen miedo, nadie quiere trabajar con enfermos», lamentó.
Con todo esto, no sorprende que la mujer califique la situación en su país de «fuera de control», porque además de las deficiencias en el sistema sanitario, hay muchos otros problemas que crecen con el paso de los días.
«No hay comida, la gente se está encerrando en casa y no puede moverse», explicó la empleada del consulado de Sierra Leona al indicar que la comunidad sierraleonesa en España se está poniendo en marcha para intentar ayudar a sus familiares y amigos en África.
De hecho, representantes de esta colonia de inmigrantes intentan organizar una concentración para el sábado frente al Ministerio de Sanidad en Madrid con el fin de pedir ayuda para su país porque, según afirma Kamara, «desde casa no podemos hacer nada».
La intención es «que pueda venir gente desde todos los puntos de España donde haya ciudadanos de Sierra Leona» -como Bilbao, Gerona, Canarias o Barcelona: «Hay que pedir ayuda, porque nuestras familias están muriendo», subrayó.
En estos momentos de caos, angustia y descontrol en Sierra Leona, la radio es un buen aliado para la población y Kamara explicó que a través de las ondas se ha advertido a los ciudadanos de que si van a salir de casa «se duchen con agua caliente y sal».