Martel cree que el papa entra en contradicción al reestructurar la Iglesia

María Paulina Rodríguez. Buenos Aires, 15 abr (EFE).- ¿El papa Francisco quiere cambiar la estructura de la Iglesia?, se pregunta Frédéric Martel, autor de la polémica obra «Sodoma: poder y escándalo en el Vaticano», al afirmar que Jorge Bergoglio no está impulsando una transformación en la doctrina que rompa con una Iglesia homófoba.
«Francisco sabe todo. Creo que conoce la situación muy bien y por eso quiere actuar, quiere cambiar el sistema. Creo que no está cambiando la doctrina, pero quiere desafiar la idea de que se puede ser homofóbico y gay al mismo tiempo», opina el escritor francés en una entrevista con Efe en Buenos Aires.
El investigador piensa y plasma en su libro que el papa Francisco es consciente de la «esquizofrenia» que sufre su «parroquia» desde que fue Arzobispo de Buenos Aires. Por eso, él mismo quiere hacer reflexionar a los representantes eclesiales que considera unos «hipócritas».
«Detrás de la rigidez hay siempre algo escondido; en muchos casos una doble vida», dijo el papa en una de las homilías matinales que el periodista presenció.
A pesar de la aparente lucha de Francisco y de su posición progresista frente a sus antecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, Martel critica sus constantes cambios de opinión.
»No le estoy pidiendo que vaya a la fiesta del orgullo de Roma ni que diga ‘de acuerdo, apoyo la Teoría de Género’, entiendo que esto es complejo para un papa, pero al menos, paso a paso, puede hacer algo yendo en una dirección. No quiero ser duro con él, en cierto punto me cae bien, pero no puedes ser ‘gay-friendly’ y después anti-gay», manifestó Martel.
Asimismo, considera que las últimas medidas que propuso el pontífice, como es la carta de ‘Motu Proprio’ para proteger a los menores de los abusos sexuales eclesiales, «no están haciendo nada».
«Para cambiar un sistema así tienes que reorganizar toda la doctrina. Esta Iglesia está en proceso de destrucción porque no puede combinar la realidad, la doctrina, los hechos», insiste Martel, al dejar ver que las medidas deberían ser más profundas para provocar una repercusión como la que se produjo con el Concilio II del Vaticano.
EFE