Más caos del que se pretende evitar

Ahora más que nunca entiendo el pedido de disculpas que formuló el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Chediak, el pasado 19 de octubre cuando presentó en el parlamento el nuevo Código del Proceso Penal que

Hugo Lemos

Hugo Lemos

entrará a regir a partir del próximo miércoles 1º de noviembre. Es que con el cumplimiento en sentido estricto y piedeletrista de cada una de las acepciones y enunciados que establece el nuevo código, habrá muchos más presos en las cárceles uruguayas, que ya están atestadas con los que tienen, así que imagínense la maraña en la que se van a meter.
Desde entonces, hablar allí de violación flagrante a los derechos humanos será poco, por el hacinamiento y todo lo que eso traerá aparejado sobre todo en la población carcelaria más vulnerable, la que cumple prisión en un pozo negro como son muchas cárceles del país, debido a la superpoblación que traerá consigo la eliminación de la libertad condicional y el hecho que la prisión preventiva sea solamente la excepción de verdad y no la regla casi como es ahora.
Un estupendo artículo del diario El Observador de ayer resume el pensamiento de este articulista a la hora de conocer las últimas medidas adoptadas por el cuerpo legislativo que votó modificaciones al nuevo CPP, sin saber qué demonios estaba votando pero había que hacerlo porque se agotaban los plazos.
El artículo dice con claridad “con la derogación de la libertad condicional que permitía a los penados que se hallaran en libertad al recibir la sentencia de condena, seguir libres, esta situación se agravará”. Y es así, habrá muchos más presos y muchos más problemas para el país.
Pero hay otras opiniones más positivas por ejemplo el Fiscal de Corte, Jorge Díaz, aduce su “temor que comparten jueces, fiscales y abogados porque las inercias y dinámicas del actual proceso penal inquisitivo persistan durante un tiempo con el nuevo CPP, y obstruyan su lógica penal. Esto quiere decir que, por ejemplo, aunque la prisión preventiva pasará a ser una excepción a partir de noviembre, siga de todos modos aplicándose con la misma frecuencia que ahora”.
“Aunque el nuevo CPP establezca esta medida como una excepción, la sigue definiendo para las situaciones en que haya riesgo para el autor del presunto delito, la víctima o la sociedad, y para aquellos casos en que el acusado tenga antecedentes”, dijo a El Observador el abogado procesalista Gabriel Valentín, vicepresidente del Colegio de Abogados. “Por lo que, en los hechos se seguirá imponiendo en muchísimos casos, casi de forma automática, aunque en teoría se establezca lo contrario”, opinó.
Pero el tema pasa porque si la prisión preventiva será la regla de manera inexorable y encima la libertad condicional queda derogada, las cárceles estallarán de gente y habrá más caos del que se pretende evitar. A mi juicio, una vez mas, empezamos al revés.







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