Matan a una niña de 3 años, la Policía cree que fueron sicarios

Hay que hurgar mucho en la crónica roja para encontrar un caso en el que el creciente fenómeno del sicariato en Uruguay tuviera un «daño colateral» de las dimensiones que tuvo ayer en el barrio Cerrito de la Victoria. Una niña de tres años murió baleada por dos hombres cuando dispararon contra el padre de la menor.
Según informó Radio Montecarlo, a las 16:20 del sábado la pequeña se trasladaba con su padre y su madre en una moto cuando fueron abordados por dos hombres que efectuaron varios disparos.El padre y la niña fueron trasladados a centros asistenciales, pero la menor falleció como consecuencia de “una herida de bala en región frontal”. El hombre registra antecedentes por tenencia de estupefacientes y un delito de estafa. Permanece internado en cuidados intensivos con una “herida de bala en hemitórax”.La Policía investiga el hecho que, según fuentes policiales consultadas por El Observador, es una mezcla de enfrentamientos entre grupos de narcotraficantes que operan en la zona, agravados por «problemas de mujeres» que dejan al integrante de una banda y se van con el de otra. Conmocionada por la dimensión del hecho, la Policía le pide a la Justicia que permita divulgar el rostro de los sospechosos que están siendo buscados intensamente. «Ellos vieron que iba la nena, fue más que un accidente, esto marca un quiebre», dijo un investigador.
El gobierno ha dicho que el aumento de los homicidios en los últimos meses obedece a ajustes de cuentas entre delincuentes.
En las últimas semanas, tomaron color en la crónica roja una serie de espisodios protagonizados por delincuentes que la emprendieron contra otros criminales.
La Policía investiga varios casos de crimen organizado en los que, en algún eslabón de la cadena delictivia, hay un creciente uso de sicarios que por pocos pesos matan «a cualquiera». Sin embargo, hasta ahora se habían respetado los niños y estos enfrentamientos casi no registran a menores de baja edad entre sus víctimas. La Policía sí ha advertido que son cada vez más jóvenes los utilizados por cabecillas como sicarios.