Mateo Arizcorreta y la novela “¿No has oído hablar de Cardoso?”

Días pasados nos referimos a la aparición de la novela “¿No has oído hablar de Cardoso?”, de Mateo Arizcorreta y Diego Ruiz. El primero, aunque nacido en Montevideo, es un salteño más. Con él dialogó EL PUEBLO en estos términos:
-¿En qué año naciste y cuál es tu vínculo con Salto?
Salto es mi casa, el lugar donde crecí y en donde está el núcleo de mi familia. Soy salteño, aunque la cédula diga lo contrario. Nací en Montevideo en 1986, por circunstancias de trabajo y estudios de mis padres, pero cuando tenía un año de edad, ya estábamos todos de nuevo en Salto. También es cierto que desde 2005 vivo en Montevideo y que también tengo un pie allí.
-¿Desde cuándo escribís?
Empecé a escribir medio tardíamente y esta novela es el primer proyecto de largo aliento. Hice otras cosas antes, pero más dispersas. La empezamos a escribir cuando tenía 26 años. Hoy tengo 29.
-¿Cuáles son los desafíos o dificultades de escribir una novela entre dos?
En realidad, lo principal son las satisfacciones, en este caso al menos, ya que con Diego (Ruiz) tenemos una amistad muy fuerte, perspectivas en común y un sentido del humor afín. Hubo algunas instancias de “negociación”, pero siempre con la mira puesta en el bien común, que era que la novela saliera de la mejor manera posible y que representara lo que buscábamos lograr con ella en el momento en el que la ideamos.
-Para llegar a escribir una novela juntos seguramente hay una relación de larga data…
Sí, nos conocimos hace unos 10 años en una clase de Literatura Española, en Facultad de Humanidades. Fueron años muy formativos y en los que fuimos conociendo e incorporando a nuestro canon música y libros fundamentales para nosotros. Durante el año en que escribimos la novela, tuvimos la ventaja de que los dos estábamos alquilando apartamentos en el mismo barrio, lo que facilitó que tras nuestras jornadas laborales pudiésemos reunirnos a escribir de forma periódica. Hoy en día somos como hermanos.
-¿Cómo surge la idea de esta obra?
Teníamos varias ideas dispersas que las coagulamos en la novela. Por un lado Diego tenía una serie de poemas que había escrito para evadirse de una clase aburrida; yo había escrito un comienzo de un texto que luego se convirtió en el primer capítulo. Luego fuimos pensando en los dos personajes principales, Cardoso, el poeta de culto que reniega de su obra, y el joven Manuel Barrios, un muchacho entusiasta que va en busca del escritor. Una vez que tuvimos un mapa estructural nos sentamos a escribir, dejando que floreciera el desparpajo en cada sesión de escritura.
-¿Qué tiempo estimado les insumió concluir la novela?
A lo largo de 2012 tuvimos una serie de intercambios poco productivos sobre cómo queríamos que fuese la novela. Pero no íbamos a ninguna parte. Eran poco más que intenciones. Sobre fines de ese año nos pusimos manos a la obra y juntándonos dos o tres veces por semana sacamos la novela adelante. La finalizamos sobre fines de 2013.
-A quien no la conoce, ¿cómo se la presentarías brevemente? El humor y la ironía parecen ser notas claras ¿verdad?
Sí, es una novela de aventuras medio clásica, sin demasiadas complejidades estructurales, pero con un gran cuidado por el estilo del narrador, en el que sobresale el humor lingüístico y, en menor medida, situacional.
-Hablame del desafío económico que siempre existe al publicar un libro…
Siempre la escribimos con la idea de publicarla. Es decir, no queríamos que muriera en un cajón de proyectos inconclusos. Por eso, a fines de 2013, ni bien finalizamos de escribirla empezamos a contactarnos con editoriales del medio. Pero tras varios meses de tratativas notamos que, por diferentes motivos, iba a ser difícil que saliera de esa manera. Entonces nos planteamos aprender cómo hacer el libro nosotros. Sobre la parte económica, contábamos con la ventaja de que al ser dos, los costos se dividen, y que la parte de diseño exterior e ilustración estaba garantizada honorariamente por Joaquín Rodríguez Frau, mi primo y amigo, también salteño, que nos apoyó desde el primer momento y es una parte fundamental del proyecto. Entonces fuimos ahorrando mes a mes y, en paralelo, buscando a las personas que nos pudieran ayudar a materializar el libro. Por un amigo en común nos encontramos con Joaquín Otero, que trabaja como editor en editoriales de Montevideo, que nos ayudó a armar un plan de trabajo, nos empujó hacia adelante en cada momento y nos puso en contacto con otras personas como Nico Barcia, que se encargó del maquetado, diseño interior y de elaborar el anexo caligráfico final. Finalmente, editamos el libro en setiembre de 2015 bajo el sello Tajante, que inventamos para la ocasión, pero que esperamos siga funcionando como hogar simbólico de las cosas que hagamos de aquí en más. Si es que seguimos con vida.
-¿Cómo fue la presentación que se hizo allí en Montevideo?
Presentamos el libro en el Museo Zorrilla el pasado jueves 15, con la oratoria de nuestro gran amigo Diego Álvarez, exfutbolista profesional, eterno estudiante de sociología y principalmente una persona a la que siempre le robamos expresiones.
-Tenemos entendido que vendrán otras presentaciones en público…
El próximo domingo estaremos en la Feria del Libro de San José, patrocinados por la banda Señor La Muerte, un dúo compuesto por dos muy malas personas, hecho que no impide que sean el mejor y más enérgico dúo musical de la vuelta.
-¿Y en Salto?
Cuando empezamos con este tren de hacer presentaciones siempre tuve intenciones de hacer una en Salto. Cuando supe del proyecto de revitalización del Chalet Las Nubes, no lo pensé dos veces y, tras hablar con Ivón Grilli y la gente de la Comisión de Amigos del Chalet Las Nubes, se fijó el viernes 6 de noviembre a las 19:30 como la fecha.
-¿Qué les han dicho personas que ya han leído la novela?
Nos sorprendió gratamente, porque sabemos que el libro tiene sus particularidades y temíamos que fuera tomado como un ejercicio solipsista. Por suerte no ha sido así y hemos recibido las devoluciones más entusiastas de las personas más diversas entre sí. De todas formas, lo que más me interesaba era que le gustara a mi hermano Tomás. Parece que le gustó. Así que todo lo demás es extra.