“Me hice una barra tan grande de amigos acá que aunque nunca me olvido de Minas, me siento salteño”

Entrevista a Uruguay Somma

El Cr. Uruguay Somma es oriundo del Departamento de Lavalleja, pero por esas raras vueltas de la vida, recaló laboralmente unos años en Salto, tomando la decisión junto a su esposa en el año 2011, de venirse a vivir definitivamente a nuestra ciudad para estar junto a sus hijos, nietos y bisnieto. En diálogo con EL PUEBLO, recuerda su vida con lujo de detalles, de lo que esta entrevista no es más que un breve relato.

- Acaba de cumplir 50 años de haberse recibido como Contador Público, ¿qué es lo primero que le viene a la memoria luego de tanto camino recorrido?Uruguay Somma (1)
– Lo primero que me llega a la memoria es cómo trabajé para recibirme, esa es una cosa que siempre he tenido muy claro. Cuando tenía 20 años terminaba 4º año y vivía en Minas. Nací en Montevideo pero me crié en Minas y me considero minuano de corazón. Conseguimos a través de las gestiones que hizo el intendente de Lavalleja que pusieran los Preparatorios en Minas y fui uno de los alumnos fundadores. Llegué a Facultad, y el 1º año lo hice correctamente, di los exámenes, en junio terminé todo y cursé de 2º a 4º trabajando.

- ¿En qué?
– Entré a trabajar en la OSE por aquel intendente que nos había conseguido los Preparatorios, en ese momento era director de OSE. Me dijo, “lo único que le puedo conseguir es un puesto de peón”, “lo que sea, tengo que comer”, bueno, entré de peón, pero como estaba en Facultad, me mandaron a las oficinas. Estuve al principio en el archivo, del que aprendí muchas cosas, como clasificar los expedientes y como se trabaja en un determinado ambiente. Pero uno de los contadores se enteró que yo estudiaba Ciencias Económicas y me pidió, y como peón pasé a trabajar en la Contaduría. Trabajé un tiempo hasta que decidí renunciar. Gané un concurso en CASMU, entré como tenedor de libros con el contador que estaba en la OSE, y que me adoptó como hijo, y yo le respondí como él me trató. Él me apoyó mucho, me pidió que trabajara con él. Empecé a dilatar los exámenes, tan es así, que si bien los 4 años de cursos los hice en los 4 años, demoré 12 años en recibirme. Por eso el otro día cuando hicieron la fiesta de los 50 años, yo era de los cincuentones el más viejo de todos, cronológicamente.

- ¿Y qué pasó cuando se recibió?
– El Director General, el Dr. Alberto Grille, casado con una salteña, me pidió inmediatamente creando el cargo de Contador Adjunto en épocas de la congelación de precios y salarios. Con el nombramiento me duplicaron el sueldo, yo vivía bien con el sueldo de Jefe de Teneduría de Libros, con ese dinero hice la casa en Pinamar.

- ¿Eso en CASMU?
– Así es. Al poco tiempo falleció el Contador General, y había otro contador con quien nos turnábamos en la dirección de la empresa. Y después, el Dr. Grille que me tenía mucha confianza y me apoyaba tremendamente, me hizo nombrar Contador General. En el año 75, CASMU fue intervenido. El Contador que lo va a intervenir me pidió que me quede a ayudarlo, yo le digo que no, porque le pregunté si cuando las autoridades nacionales dijesen que tenía que echar a fulano o a mengano por el partido político al que pertenecían le dije que de eso no participaba y me marché por no apoyar a la dictadura. Más tarde gané un concurso en Salto Grande en Buenos Aires, que fue a donde me fui a vivir, llevé a mi familia para allá. Ahí estaba Perón, que al morir quedó Isabelita de presidente.
Ocupé el cargo de jefe de compras de Salto Grande en Buenos Aires, estuve tres años y medio. Se empezó a ampliar la estructura en zona de obra y se creó el Departamento Financiero Administrativo, entonces el presidente de la Delegación Uruguaya me propone a mí, lo que se acepta, entonces me vengo a vivir a Salto en el año 78. Ahí trabajé muy bien, la gente me apoyó mucho.
Después se creó la Gerencia de Explotación, el Ingeniero Mendizabal ocupó el cargo de Gerente de Explotación ya inauguradas las primeras turbinas y empezando a producir en el año 79. Ahí se empezó también a trabajar en el resto de la estructura, y mi Departamento se dividió en dos, yo quedé en el Departamento Financiero Contable en zona de explotación. Cuando empezó a crecer y se iba a crear la Gerencia Financiero Administrativo en zona de obra, que sería la segunda cabeza por debajo de las Delegaciones, ya en la explotación empezaron los juegos turbios para ocupar los cargos importantes. Cinco argentinos y cinco uruguayos, entre los que estaba yo, fuimos dejados de lado y me fui.
Instalé con mi hija un estudio en Montevideo y nos pusimos a trabajar. Fui a Minas, donde me contrataron una cantidad de empresas. Conseguí empresas también en San José. En fin, comencé a trabajar profesionalmente en forma independiente. En el año 85 CASMU recupera sus autoridades el 3 de febrero, y al día siguiente a las 7 de la mañana, me llaman para decirme “anoche te nombramos Contador General del CASMU, y asesor del Sindicato Médico del Uruguay”. Acepté, empecé a trabajar, y ya en aquel momento dije que aceptaba por 7 años, porque tenía 53 y a los 60 años yo me iba a retirar. Y así fue, a los 60 años presenté la renuncia y me jubilé. Seguí trabajando profesionalmente en el Laboratorio Szabo como asesor y en el resto de las empresas con mis hijos. En ese laboratorio estuve 43 años y medio como asesor.

- ¿Qué recuerdos tiene de los salteños?
– Mire, en el año 82 cuando volví a Montevideo, se produce la resolución en la Facultad de Ciencias Económicas, que había que dar examen de ingreso. Cuatro muchachos de Salto y cuatro de Minas me piden si los ayudo a preparar el examen. Entraron los ocho a la Facultad. Una chica de Salto no siguió la carrera, terminó de psicóloga, Lucía Minutti. Los otros tres, Pablo Gugliermone, Rodrigo Goñi y Pototo Marziotte, y de Minas, cuatro chicas, dos primas, hijas de un amigo y cuando cumplimos ahora los 50 años, una de ellas cumplió 25 años. Fue tal la alegría de encontrarnos que no se imagina. Más allá que la ceremonia fue muy linda, me emocionó mucho, pero el encontrarme con esa chica fue algo maravilloso, la recuerdo con mucho cariño.
Así como también a Adriana Coronel, que trabajó conmigo, la recuerdo y quiero muchísimo porque fue de esos apoyos, sin ningún tipo de condicionamientos, con un sacrificio tremendo, en una época que para mí fue difícil cuando volví en el 82 a Montevideo. Recién en el 88, cuando la presidencia de (Ramón) Vinci en Salto Grande, fuimos reconocidos los cinco que habíamos sido mal echados, y nos pagaron una pequeña indemnización, pero no importa el monto, el hecho fue que hubo un reconocimiento de lo mal que se habían portado con nosotros.
Yo tuve mucha suerte en mi vida, porque siempre conseguí trabajo, porque mi señora y mis hijos me apoyaron absolutamente. Mi hija mayor se ennovió con un salteño, con Julio Mattio, con quien se casó. José Luis se ennovió con Patricia Estévez, que es arquitecta. Mi hija menor era muy chica todavía y se ennovió en Montevideo.

- Cuando se escucha el apellido Somma en Salto, se asocia inmediatamente a la Empresa Somma, viajes, turismo, y usted viene a ser el origen de todo…
– (Risas) Así es.

- Usted nació en Minas, vivió en Montevideo, Buenos Aires, y luego de todas las vueltas que tuvo que dar en su vida, volvió a elegir Salto, ¿por qué?
– Por dos cosas, por un lado, porque mis hijos están en Salto. Cuando me jubilé del CASMU, vendí el apartamento de Montevideo y me compré una casa hermosa en Solymar. Nos fuimos a vivir allí con mi suegra -mi suegro ya era fallecido-, con mi hija menor con su marido y sus hijos. Pero después claro, mi hija menor y su marido hicieron su casita, mi suegra falleció, quedamos solo con mi mujer en una casa enorme. Entonces mi hija menor se divorció y se vino a trabajar con José Luis acá en Salto, y nos dijeron, “por qué no se vienen a Salto también”. Yo realmente cuando viví acá esos cuatro años en el Barrio San Martín, en las viviendas de Salto Grande, viví muy bien, me sentí muy bien en la sociedad salteña, nunca tuve problemas con nadie, nunca nadie me miró como que yo era ajeno al lugar. Nací en Montevideo, me crié en Minas y a los 20 años me fui a vivir a Montevideo, siempre volvía a Minas porque estaba mi madre y dos de mis hermanos. Mi hermano médico estaba conmigo en Montevideo, fue profesor de la Facultad. Minas í es mi lugar de nacimiento, porque es lo que siento, pero Salto es el lugar que me ha recibido con un cariño tremendo.

- Se da cuenta que usted vivió sus primeros años en Minas, donde nace el sol, y termina viviendo en Salto, donde se oculta, todo un símbolo…
– Sí señor. En Salto, cuando volví en el año 2011, por esas cosas de la vida, me encuentro un día con un amigo de Montevideo, que es salteño, y me invita a ir al Club Uruguay a una reunión con unos amigos. Entro, y me presentan a dos médicos. Yo había estado en el CASMU añares, para mí los médicos son como si fueran hermanos. Uno de ellos me pregunta si yo era algo del doctor Raúl Somma, “si, mi hermano”, pero me dio un abrazo que me trajo a mi hermano acá (señala su corazón), mi hermano murió en el año 99. Cuando este médico me dio el abrazo, dejó a Raúl en mi corazón, que fue mi gran hermano. Y me cuenta que fue su profesor y el profesor de su señora. Y entonces vinieron todos los que estaban ahí a saludarme, desde entonces tengo una barra tan grande de amigos, de gente que sé que me quiere y yo los quiero, y eso es también porque tengo a mis hijos acá, por eso me vine, por mis hijos, por mis nietos, y por mi bisnieto. Me hice una barra tan grande de amigos acá en Salto que ahora, aunque nunca me olvido de Minas, me siento salteño.

Perfil de Uruguay Somma

Casado. Tiene tres hijos, ocho nietos y un bisnieto. Es del signo de Cáncer. De chiquito “ayudaba a mi madre que era inválida debido al reuma, y cuando tuve 9 o 10 años empecé a ir a la farmacia a ayudar a mi padre, que era boticario al estilo antiguo. Mi padre era como si estuviera dios adelante mío, hombre de una bondad impresionante. Murió muy joven lamentablemente. Cuando tuve 12 años, empecé a armar unas fichas para llevar las cuentas de los deudores, entonces usted se da cuenta que yo no sabía qué quería ser, pero hacía eso, así que inconscientemente estaba enfilando mi vida”.
Es hincha de Nacional, “porque mi padre era compañero de Scarone”.
¿Una asignatura pendiente? Como siempre tuve problemas en los oídos, nunca supe bailar, y mi pobre señora quedó siempre colgada en los bailes (risas). ¿Una comida? Las pastas y los dulces.
¿Un libro? Un libro sobre la historia nacional, narrada por una vieja profesora de Minas, Blanca Rosa Villalba, que comenzaba diciendo, “si crees que tu Patria es chica, conoce a Artigas y la sentirás crecer”.
¿Una película? Lo que el viento se llevó. ¿Un hobby? “Jugar al hockey sobre patines… (ante mi mirada atónita, agregó enseguida) de joven, claro está” (risas) Hoy es la lectura.
¿Qué música escucha? La ópera.
¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad.
¿Qué no le gusta de la gente? El egoísmo y estar permanentemente buscando la manera de molestar al otro.







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