Médico uruguayo preside la Organización Mundial de Gastroenterología con 50 mil socios

5Dr. Henry Cohen

Henry Cohen es desde el pasado mes de noviembre el primer médico uruguayo y latinoamericano en presidir la Organización Mundial de Gastroenterología, sociedad que tiene más de cincuenta mil socios de ciento diez países. Cohen también fue presidente de la Sociedad Uruguaya de Gastroenterología, hoy presidida por el médico salteño José Ibargoyen. Cohen dialogó gentilmente con EL PUEBLO sobre sus primeros años como estudiante de medicina y la importancia de continuar estudiando luego de obtenido el título universitario.

- ¿Cuándo descubrió su vocación por la medicina?

– En Secundaria ya me resolví a estudiar medicina.

- ¿De dónde viene su gusto por la medicina?

- Hasta mi generación no hubo profesionales en mi familia que ejercían tareas propias de los inmigrantes y sus hijos, así que no tuve un modelo cercano.

- ¿En qué año ingresó a la Facultad de Medicina?

– En 1973.

- ¿Cómo fueron esos primeros años como estudiante?

– Años difíciles, en el primero, la dictadura decretó la intervención y cierre de la Universidad de la República y al reiniciar, además del tiempo perdido, hubo que soportar cursar toda la carrera bajo la prepotencia y falta de libertades de ese gobierno.

¿En qué año se recibió de médico?

– En 1981, no tenía trabajo así que me dediqué a profundizar mis estudios de inglés y empecé a ir a Gastroenterología del Clínicas antes de que empezaran los cursos y antes del año conseguí trabajo en el Ministerio de Salud Pública con el Dr. Alfredo Solari, con quien aprendí muchas cosas que fueron de utilidad más tarde en mi carrera.

- ¿Cómo decidió especializarse en gastroenterología?

– En quinto año, curse semiología gastroenterológica. Allí conocí al Dr. Elbio Zeballos, quien me mostró el camino.

- ¿Prefiere ejercer la medicina, la docencia o la investigación?

– Hoy casi no puedo separar las tres actividades y cada una de ellas me brinda satisfacciones.

- ¿Alcanza el tiempo para todo?

– Es difícil conciliar todas mis actividades profesionales, como la Cátedra, el consultorio, y la organización mundial, y las familiares, pero trato de dedicar lo mejor de mí a cada una.

- Una vez que obtuvo el título, ¿se terminó el estudio o no se puede dejar de estudiar?

– Es imprescindible continuar estudiando. La medicina implica un compromiso de formación de por vida.

- ¿Es necesario que los médicos –en sus distintas especialidades- participen de jornadas académicas en el exterior?

– Es parte de esa formación continua. Debe participar lo más activamente posible en actividades de actualización tanto locales como internacionales en la medida de lo posible. Hoy en día también se pueden tomar cursos por internet. ¿Por qué? Por lo antes mencionado, el desarrollo profesional médico continuo es un imperativo para una práctica correcta.

- Usted fue a estudiar en dos oportunidades a Japón a través de una beca, ¿por qué eligió ese país tan distinto al nuestro y cuál fue su experiencia?

– La Cátedra de Gastroenterología, dirigida por entonces por el Prof. Moisés Waserstein firmó un importantísimo convenio con el gobierno de Japón que permitió que muchos docentes concurriéramos a ese país y además equipó a cuatro cátedras: gastroenterología, laboratorio, radiología y anatomía patológica. Japón es líder en la especialidad, especialmente en lo referente a tecnología

- En su primer viaje a Japón estaba por nacer su primer hijo, ¿cómo controló la ansiedad al estar a tanta distancia sin poder compartir con su señora esos primeros momentos de vida de su primogénito?

- Fue muy difícil. No sabía si para el momento de irme el ya habría nacido, pero por suerte, se adelantó y me fui a sus diecisiete días. De todos modos, fueron cuatro meses muy largos para mí y mi señora.

- ¿Cómo fue su posterior experiencia como secretario general durante dos años en la Asociación Interamericana de Gastroenterología?

-Fue excelente, junto con los compatriotas Zeballos, Fosman y Taullard, tuvimos la posibilidad de marcar rumbos de la especialidad en el continente y de organizar el Congreso Panamericano de 2003, que reunió a dos mil personas, la mayor cantidad en un evento médico en Uruguay.

- ¿Por qué es tan importante la Organización Mundial de Gastroenterología?

– Porque agrupa a ciento diez sociedades nacionales de la especialidad y a más de cincuenta mil médicos. Es una federación de asociaciones nacionales que organiza importantes actividades de educación y entrenamiento de los gastroenterólogos de todo el mundo.

Manifestó a EL PUEBLO

Espero culminar con éxito un gran Congreso Mundial en Shangai en 2013

- ¿Cómo llega a la presidencia y qué significa para usted ser presidente de una organización tan destacada en el mundo?

– Luego de dos períodos, lo que suma ocho años como secretario general y dos de vicepresidente, la Asamblea General reunida en Chicago en mayo de 2010 me eligió en forma unánime. Para mí es un honor y una responsabilidad que siento especialmente cuando recuerdo quienes fueron mis cuatro predecesores, los Prof. Classen de Alemania, Tytgat de Holanda, Quigley de Irlanda y Kozarek de USA, todos ellos primerísimas figuras mundiales y seguramente ya, parte de la historia de la especialidad. Me permite además un contacto sumamente enriquecedor con destacados colegas, del que también se benefician los médicos uruguayos y mis pacientes cuando requieren segundas opiniones o consultas en el exterior.

 - ¿Qué sintió en noviembre del año pasado cuando recibió el honor de ser el primer latinoamericano en asumir la presidencia de la Organización Mundial de Gastroenterología en el país de origen de sus abuelos?

– Fue muy emocionante. Me acompañaron mi esposa y mis dos hijos, mi hermano y su esposa y grandes amigos como Elena Fosman, Daniel Taullard y señora, Beatriz Iade, Carolina Olano y Cristina Dacoll y su esposo. Todos ellos viajaron desde Montevideo para estar allí esa noche, que además coincidía con mi cumpleaños. En el momento de mi discurso pensé mucho en mis padres y en el esfuerzo que hicieron para que mis hermanos y yo pudiéramos estudiar.

- De aquí en más, su mandato tendrá una vigencia de dos años, ¿qué implica ser presidente de la Organización Mundial de Gastroenterología? ¿Cuáles deben ser sus tareas de aquí en más?

– Debo dirigir todas las reuniones del comité ejecutivo compuesto por ocho personas y tomar decisiones en todo lo referente a los catorce centros de entrenamiento ubicados en los cinco continentes, y sobre la organización de todas las actividades educativas que organizamos constantemente. También deberé supervisar lo relacionado con las finanzas de la organización. Espero culminar con éxito con un gran congreso mundial en Shanghai en 2013.

 - ¿Cómo trastoca su agenda laboral y familiar el ser presidente de la Organización Mundial de Gastroenterología?

– Como decía antes, es una tarea que lleva mucho tiempo, por lo que mi familia, que siempre me comprendió y acompañó en mis actividades, comparte lo bueno y lo malo que ellas pueden aparejar.

- ¿Cómo es visto Uruguay en el mundo?

– Nuestro pequeño país es muy respetado internacionalmente por su coherencia y admirado por llegar a niveles científicos y de organización de eventos de muy buen nivel. Esto se ha desarrollado progresivamente en muchos años.

- ¿Cuáles son las enfermedades gástricas más comunes que padecemos los uruguayos? En ese sentido, ¿somos muy distintos al resto del mundo?

– En relación a trastornos funcionales, padecemos los mismos que las demás sociedades occidentales: dispepsia, reflujo, intestino irritable. En relación a enfermedades orgánicas, el cáncer de colon es un problema en Uruguay, y vemos cada vez más pacientes celíacos y con enfermedades inflamatorias crónicas del intestino (colitis ulcerosa y E. de Crohn). 

 – ¿De qué forma incide nuestra alimentación y el ritmo de vida estresante de estos tiempos en nuestra salud gástrica?

– Influyen en mayor o menor grado. El abuso de carnes rojas, el exceso de fritos, grasas, etcétera, así como la carencia de frutas y verduras crudas que suelen verse en la alimentación de los uruguayos pueden ser un problema. Sin embargo, veo con satisfacción una tendencia creciente a tener hábitos de vida más saludables. En cuanto al stress, si bien no es el responsable de enfermedades digestivas, como se pensaba antes, sí puede estar vinculado al desencadenamiento de empujes y  a la intensidad con que el paciente los percibe.

- Si tuviera que elegir dónde tratarse, ¿salud privada o salud pública?

– Me gustaría contestar, sin hesitar (dudar, vacilar), pública. Pero no están dadas las condiciones para decirlo así, como una verdad indiscutible. Sin embargo, en la Cátedra de Gastroenterología del Hospital de Clínicas tenemos los mejores equipos del país en nuestra especialidad, que están a disposición de todos los ciudadanos y también contamos con excelentes médicos. Esto lo logramos mediante donaciones de empresas privadas que descuentan más del ochenta por ciento de impuestos. Esta realidad, que seguramente se repite en otras áreas de la medicina, no es aún generalizable.

Entrevista de Leonardo Silva

Perfil de Henry Cohen

Casado desde hace 33 años con Débora, que es cantante lírica. Tiene dos hijos, Pablo, de 28 años, es el editor de cultura del semanario Búsqueda y Lucía, de 23, que se encuentra graduándose en estos días como Licenciada en Comunicaciones y colabora en diario El Observador. Es del signo de Escorpio, de niño quería ser basquetbolista, es hincha de Nacional “en fútbol, club del que fui suplente de los presidentes Ache y Alarcón”, es de Atenas en basquetbol.

¿Alguna asignatura pendiente? Ser abuelo… ¡ya va a venir! En lo profesional, lograr concretar cambios que mejoren realmente la salud de los uruguayos. ¿Algún hobby? Me gustan los deportes y el arte, en especial la pintura. ¿Su comida preferida? Salmón. Los gastroenterólogos, ¿cuidan su alimentación? ¡No demasiado! ¿Un libro? Siempre el que estoy leyendo, ahora empecé a leer todo lo que encuentro de Irene Nemirovski, gran escritora, asesinada en Auschwitz. ¿Una película? “Ladrón de bicicletas”. ¿Un color? Azul. ¿Qué es lo que más le gusta de las personas? La lealtad, la amistad sin límites. ¿Qué es lo que menos le gusta de las personas? Que tengan dos caras.

Suponga que pudiese mirar a su pasado, ver una cosa que no le gusta y que puede cambiar, ¿qué cambiaría? Quizás hubiera tenido un tercer hijo, pero no es porque algo no me gustó, sino por el contrario, ser padre es lo que más he disfrutado en mi vida.