“Migas de pan”, un filme sobre dictadura de Uruguay que busca hacer justicia

Alicia G.Arribas
Madrid, 5 dic (EFE).- La uruguaya Manane Rodríguez reivindica en su película «Migas de pan» a las mujeres de su país que lucharon contra la dictadura y fueron vejadas y torturadas por ello, un proyecto que representa a su país en los Óscar pero que la cineasta lo que realmente espera es que sirva «para hacer justicia».
Una película que ha provocado un pequeño movimiento tras ser estrenado en Uruguay, según explica Rodríguez a Efe en Madrid con motivo de su llegada, esta semana, a los cines españoles.
El expediente en el que las presas que salvaron la vida denunciaron a militares y médicos de la dictadura uruguaya (1973-1985) por continuas torturas y violaciones quedó olvidado, pero ahora parecía estar «moviéndose otra vez».
»Ojalá, si la película sirviera para que salga del cajón y se haga justicia, ojalá -reitera Rodríguez-, no podría pedir nada mejor, ni Óscar ni nada. Y no es seguro que la cosa prospere, pero ¿y si sirve? Ojalá», suspira.
»Migas de pan» es la séptima película de esta realizadora que reside en España desde que escapó de la dictadura y que se inspiró en la vida de varias amigas suyas para contar esta historia; mujeres que colaboraron como asesoras para contar esos años de los que «nadie habla en Uruguay».
Es el caso de Ivonne Trías, que estuvo 13 años presa y aportó los detalles de la rutina en el penal de Punta Rieles, la cárcel donde encerraban a las mujeres.
»Se hablaba más del penal de Libertad que de Punta de Rieles. Allí -cuenta Rodríguez- las presas vivían hacinadas y si querían sobrevivir tenía que tener claro qué era lo más importante: eligieron la resistencia».
Mujeres, como la propia directora, que no eran «heroínas, sino luchadoras», dice.
Al estilo «Almodóvar», se ríe Manane Rodríguez, puesto que su personaje protagonista es, como en «Julieta» -la última película del español- una mujer contada por dos actrices.
La Argentina Cecilia Roth es la versión madura de Liliana Pereira, una «niña bien» que acabó en la cárcel por defender la libertad, y Justina Bustos la joven.
Se da la «dolorosa» circunstancia de que esta es la primera ficción sobre este tema «en treinta y tantos años de democracia».