Miguel Ángel Ferreira Carreño: con la docencia en el alma…

Al dorsoMaestro desde los 19 años, el mayor de tres hermanos, nacido en Durazno, pero se siente tacuremboense, ya que se crió en la ciudad en la que nació Gardel-

Vive en Salto desde el año 1992 cuando eligió el cargo de Inspector Departamental de Educación Primaria..

Es casado con una maestra y tiene un hijo.

Si bien desde chico quería ser piloto aviador, se inclinó por la carrera de docente ya que en aquella época no era necesario el bachillerato para ingresar al magisterio, entonces su madre le sugirió que hiciera esta carrera y cuando fuera un poco mayor decidiera si realmente quería ser piloto.

De esta manera estudió magisterio y comenzó las prácticas en el barrio donde vivía, auque era practicante los niños lo llamaban maestro y eso era un orgullo por lo cual le empezó a gustar su trabajo, de ser independiente.

Así fue como trabajó muchos años como maestro en escuelas rurales, después se especializó en área de retardo (discapacidad intelectual) y desde entonces comenzó a trabajar en la ciudad, primero en Tacuarembó, luego a la dirección de Paso de los Toros. Con la vuelta de la democracia pudo ocupar un lugar interino en la inspección de zona, y luego concursó para inspector departamental y eligió Salto.

Para ese entonces ya estaba casado y tenía su hijo.

- ¿Por qué eligió Salto?

– Era inspector en Tacuarembó, tenía mi casa en Tacuarembó, pero siempre tuve presente que “Nadie es profeta en su tierra”, sabía que no me iba a quedar en Tacuarembó, tenía casi todo el país para elegir, conocía de pasada Salto cuando iba a alguna excursión a Argentina, pero me gustaba.

Fue una buena elección porque cuando uno llega a un lugar a ocupar un cargo de gestión como es el cargo de inspección departamental, uno tiene que actuar con mucha objetividad, no quiere decir que un locatario no lo pueda hacer, pero le va a resultar  mejor un lugar desconocido donde no tenga ataduras ni influencias de ningún tipo. Esa fue la razón por la cual elegí Salto.

En ese momento llevaba 18 años de trabajo; casi la mitad de la carrera.

SUS CARGOS

Ocupó todos los cargos del escalafón docente, empezó como maestro rural, director, luego inspector de zona, inspector departamental, regional, nacional, sub técnico y técnico y se retiró siendo inspector técnico.

Actualmente trabaja como sub director de primaria en el Colegio y Liceo Sagrada Familia.

¿Cómo era el trabajo de inspector nacional?

Tenía todo el país a mi cargo, era inspección nacional de escuelas de tiempo completo, viajaba continuamente.

Cuando llegué al cargo de inspector sub técnico tenía a cargo la parte de gestión administrativa y de relacionamiento, o sea que prácticamente no se sale al interior del país, solo dentro del departamento.

Al ser inspector técnico volví a viajar por todos los departamentos.

¿Ha cambiado la educación actual respecto a tiempos anteriores?

La educación es siempre la misma, lo que cambian son los destinatarios y el objeto.

La sociedad en la que vivimos hoy no es la misma de una década atrás ni la de dos décadas, ni la de cuando yo empecé a trabajar como maestro rural, entonces eso obliga a tener un enfoque diferente, a encarar las cosas de manera distinta, atendiendo a una problemática emergente que antiguamente no existía, el tema de minoridad, de la delincuencia, de la violencia, si bien siempre existió no  existían en la dimensión en la que hoy se encuentran.

Yo creo que la base de todos estos problemas están en la familia, a veces se habla de educación y siempre pensamos en la escuela como único agente educador, y creo que la escuela sola no puede con todo.

El problema está básicamente centrado en la familia.

Los docentes y las instituciones tratamos de formar en valores, pero si esos valores no vienen cimentados desde la familia creo que difícilmente podamos hacer algo para cambiar esos hábitos.

Un niño que está habituado a que las cosas se le den porque si y si no las consigue, las consigue por medios violentos, lógicamente que desde la escuela no vamos a conseguir cambiar esa situación porque su familia, su entorno  lo lleva a eso.

Otro tema es la droga que hoy por hoy está golpeando muy fuerte a los jóvenes y a los niños, es un tema que antes no existía y si existía estaba reducido a unos pocos muy minoritarios, era más fácil controlar este problema. Hoy es muy difícil de controlar.

La formación docente; ¿ha cambiado?

Sí, ha cambiado porque la sociedad ha cambiado. Lógicamente el caudal de conocimiento, y  la ciencia de la educación han avanzado mucho.

Cuando yo estudiaba magisterio lo que se conocía de psicología del aprendizaje, de psicología evolutiva, la didáctica, de la pedagogía, tenía su nivel, pero hoy por hoy eso ha sido superado ampliamente, entonces la formación docente debe acompasar ese crecimiento.

La problemática social también hace que el maestro tenga que buscar otras estrategias, el respeto que había por el docente antes era muy notorio.

Cuando empecé a trabajar era obligatorio que el maestro visitara los hogares de donde provenían sus alumnos como una forma de conocer su problemática, su entorno  y eso también era un orgullo para la familia, recibir al docente en su casa.

La túnica era respetada, los días de lluvia por ejemplo el conductor nos bajaba frente a la escuela, no en la parada, lo hacía por los niños, por el docente. Había otra forma de ver las cosas. Hoy por hoy se cuestiona la autoridad docente, si el maestro manda a llamar a los padres por alguna dificultad que tenga, lo primero que hacen es cuestionar la institución.

Antiguamente los maestros escribían con una letra particular y sin faltas de ortografía, hoy ya no es así en muchos casos…

Eso se debe a muchos factores, antes hacíamos caligrafía, con la pluma y el tintero como correspondía, por eso la mayor parte de los docentes de otras generaciones teníamos una letra bastante pareja.

Hoy hay generaciones de jóvenes que pasaron por la escuela cuando ésta estaba experimentando otros métodos de enseñanza donde la grafía manuscrita era sustituida por la grafía imprenta, por lo cual hay una cantidad de jóvenes que escriben en imprenta porque nunca se les enseñó la manuscrita.

El tema de la ortografía, cuando nosotros entramos al magisterio, el tener tres faltas en un escrito era eliminatorio, en un concurso, recibir un escrito de un maestro con falta de ortografía era descalificatorio.

Hoy influye mucho la tecnología, hoy hasta los niños hablan como si estuvieran mandando un mensaje de texto, todo comprimido, o con símbolos en vez de palabras.

La vulgaridad del idioma coloquial lleva a que la publicidad copie esos términos y eso lleva a una dificultad mayor que es la pérdida de los referentes ortográficos.

Antes se aprendía sabiendo las reglas de ortografía.

Otra cosa es la aparición del bolígrafo y eso obligó a que se perdieran los moldes de la letra.

¿Cómo llegó a su trabajo actual?

Cuando me retiré (en el año 2004) hice un año sabático, pero después comienzo a sentir la necesidad de hacer alguna cosa, porque toda la vida teniendo un ritmo de trabajo, pasar sin hacer nada; aburre…

Tenía vinculación con el colegio, porque mi hijo concurrió a este colegio, y fue cuando el director en aquel momento me preguntó si no tenía interés en volver a la educación y hace casi 6 años que estoy.

Para quienes llevamos la docencia en el alma, estar en contacto con los niños es algo realmente motivador, y en esta institución donde tenemos desde educación inicial hasta secundaria, uno ve toda la evolución que tienen y es muy estimulante, yo lo disfruto.

Una anécdota…

Tengo muchas… (piensa) Cuando estuve en el medio rural, ahora las pienso y digo “las locuras que uno hace al ser joven). Si bien la escuela estaba relativamente cerca de la ciudad, un poco mas de 10 kilómetros, la caminería era muy mala, los pasos crecían y quedábamos aislados. Después de algunos años me compré una moto, pero cuando llegaba a algún paso crecido buscaba alguna alternativa, en algunos lugares, habían boteros; persona que se dedicaba a pasar gente en bote, cobraban para ello, pero era un servicio. Yo me había hecho conocido, así que cargábamos la moto, yo subía en la moto para equilibrar el bote y pasábamos. Pero también crecían las cañadas, y allí no había boteros, entonces me mandé hacer una correa de cuero que enganchaba en el amortiguador de la rueda de atrás y en el manubrio, me atravesaba la moto en el cuerpo y pasaba por arriba de los alambrados. Ahora lo pienso si se reventaba un alambre, o perdía pie, y me caía con moto y todo no me encontraban más.

Un deseo, algo pendiente…

Creo que tengo muy pocas cosas pendientes, Dios me ha dado la posibilidad de cumplir todos mis sueños, lo que me queda es ver a mi familia feliz, realizada, conocer a nuestros nietos, que todavía no los tengo.

Las cosas importantes no se compran con dinero, ni la salud ni la felicidad, el hecho es saber disfrutar lo que uno tiene.

Un consejo para los chicos…

Ponerle ganas, porque todo se logra. He trabajado con niños con dificultades sensoriales, intelectuales, físicas, psicológicas y es digno de ver el esfuerzo que ponen en sobrellevar esa carga y salen adelante.

Lo que tienen todo, salud, familia, recursos, a veces no son felices porque siempre están pensando en algo más, la felicidad está en saber utilizar el potencial que uno tiene con los recursos que se disponen.

 Hoy por:  Sara Ferreira