Murió en México Chavela Vargas, tras una vida ligada a la canción

La artista mexicana falleció a los 93 años producto de una insuficiencia cardíaca y respiratoria. Tras de sí, dejó una carrera plagada de éxitos que la deposita dentro de las grandes figuras de la música popular latinoamericana.
Su poncho rojo, esa presencia arriba del escenario y su voz tan particular. Las mil anécdotas, sus historias con Frida Kahlo y Diego Rivera, sus vivencias en un México de otro tiempo, en el cual se hizo bien desde abajo, en tabernas en las cuales las mujeres solían ser raras avis. Pues bien, todo eso se fue con la muerte de Chavela Vargas, una estrella que ya forma parte del Olimpo de la música latinoamericana.
Como suele decirse en estos casos, quedará su obra. Pero la estela que dejó tras de sí Chavela, es mucho más profunda que una serie (larguísima) de discos, composiciones e interpretaciones. Ella fue una abanderada de la disrupción.
Nada le fue fácil, desde pequeña. Nacida en Costa Rica, en el seno de una sociedad muy tradicional, la convivencia en la casa de unos padres a los que conoció demasiado, según sus propias palabras, resultó un martirio. “Cuando era pequeña me dijeron que me iban a excomulgar por ser lesbiana”, contó en su autobiografía y reconoció que su padre la llamaba “rareza” por su elección sexual.
Fue por eso que su estadía en su tierra natal se agotó (en esa primera etapa) a los 17 años, cuando se fue a probar suerte a México. Allí hizo de todo, incluso las tareas de servicio en diferentes hogares acaudalados. Pero su destino estaba en otro ambiente, en la música.
Tabernas y bares pasaron a ser su ambiente natural, invadiendo un espacio que era propiedad masculina en una sociedad donde los valores machistas predominaban. Su pelo corto, su voz tan particular y sus historias de pistolas y bebidas la hicieron ganarse un lugar. De la mano del compositor José Alfredo Jiménez logró realizar un salto y poder ganar otros espacios.
Fue Jiménez quien le escribió temas como “Te solté la rienda” o “En el último trago”; pero interpretaciones como “La llorona”, “Piensa en mí” o “Macorina” son probablemente aquellas con las cuales se asocia más fácil a Chavela.
Se codeó con otros grandes de la cultura mexicana como Juan Rulfo, Frida Kahlo o Diego Rivera y de la relación con estos últimos dejó esa anécdota cuando no reconoció a Leon Trotsky. Tildó a uno de los líderes de la Revolución Rusa como un “viejo peludo”.
Resulta extraño visto desde estos días que recién haya grabado su primer disco en 1961, con más de 40 años. Pese a todo, Chavela logró llevar su arte a los diferentes rincones de América Latina. Pero algo cansada, y tras 20 años de carrera, decidió que era el momento del retiro; esa amenaza que realizó a través de los años y que jamás concretó de manera definitiva.
Por intermedio de su “Alma gemela”, Pedro Almodóvar (quien dijo en alguna ocasión que quiere que lo recuerden no como cineasta sino como “amigo de Chavela Vargas”), volvió a estar en la consideración general, e incluso llegó a otros mercados, al ser sus canciones utilizadas en filmes del español. Tacones Lejanos, Carne Trémula y Kika, son algunos de los casos y fue ese espaldarazo (además de su inacabable relación con la canción) el que la ayudó a que volviera a la palestra.
Recorrió grandes escenarios en el mundo y finalmente en el 2004 estuvo en Argentina, de la mano -como no podía ser de otra manera- de Pedro Almodóvar. El Luna Park acogió el show de la mexicana por adopción y sentimiento.
Dos discos más lanzó en los últimos años. El primero fue ¡Por mi culpa!, del cual dijo en la última entrevista que le concedió a Clarín en el 2010 que tenía a sus “canciones preferidas” de toda la vida. Por último, hace unos meses apareció La luna grande, dedicado enteramente a Federico García Lorca. Fue por eso que viajó a España para realizar el que sería su último concierto y donde fue hospitalizada por “agotamiento”.
Otro de los artistas españoles que manifestó su devoción por Chabela y que además la plasmó en su obra es Joaquín Sabina. La canción “Por el bulevar de los sueños rotos” está dedicada a ella y define su sello de una manera magistral: “Las amarguras no son amargas cuando las canta Chavela Vargas”.

La artista mexicana falleció a los 93 años producto de una insuficiencia cardíaca y respiratoria. Tras de sí, dejó una carrera plagada de éxitos que la deposita dentro de las grandes figuras de la música popular latinoamericana.

Su poncho rojo, esa presencia arriba del escenario y su voz tan particular. Las mil anécdotas, sus historias con Frida Kahlo y Diego Rivera, sus vivencias en un México de otro tiempo, en el cual se hizo bien desde abajo, en tabernas en las cuales las mujeres solían ser raras avis. Pues bien, todo eso se fue con la muerte de Chavela Vargas, una estrella que ya forma parte del Olimpo de la música latinoamericana.

Como suele decirse en estos casos, quedará su obra. Pero la estela que dejó tras de sí Chavela, es mucho más profunda que una serie (larguísima) de discos, composiciones e interpretaciones. Ella fue una abanderada de la disrupción.

Nada le fue fácil, desde pequeña. Nacida en Costa Rica, en el seno de una sociedad muy tradicional, la convivencia en la casa de unos padres a los que conoció demasiado, según sus propias palabras, resultó un martirio. “Cuando era pequeña me dijeron que me iban a excomulgar por ser lesbiana”, contó en su autobiografía y reconoció que su padre la llamaba “rareza” por su elección sexual.

Fue por eso que su estadía en su tierra natal se agotó (en esa primera etapa) a los 17 años, cuando se fue a probar suerte a México. Allí hizo de todo, incluso las tareas de servicio en diferentes hogares acaudalados. Pero su destino estaba en otro ambiente, en la música.

Tabernas y bares pasaron a ser su ambiente natural, invadiendo un espacio que era propiedad masculina en una sociedad donde los valores machistas predominaban. Su pelo corto, su voz tan particular y sus historias de pistolas y bebidas la hicieron ganarse un lugar. De la mano del compositor José Alfredo Jiménez logró realizar un salto y poder ganar otros espacios.

Fue Jiménez quien le escribió temas como “Te solté la rienda” o “En el último trago”; pero interpretaciones como “La llorona”, “Piensa en mí” o “Macorina” son probablemente aquellas con las cuales se asocia más fácil a Chavela.

Se codeó con otros grandes de la cultura mexicana como Juan Rulfo, Frida Kahlo o Diego Rivera y de la relación con estos últimos dejó esa anécdota cuando no reconoció a Leon Trotsky. Tildó a uno de los líderes de la Revolución Rusa como un “viejo peludo”.

Resulta extraño visto desde estos días que recién haya grabado su primer disco en 1961, con más de 40 años. Pese a todo, Chavela logró llevar su arte a los diferentes rincones de América Latina. Pero algo cansada, y tras 20 años de carrera, decidió que era el momento del retiro; esa amenaza que realizó a través de los años y que jamás concretó de manera definitiva.

Por intermedio de su “Alma gemela”, Pedro Almodóvar (quien dijo en alguna ocasión que quiere que lo recuerden no como cineasta sino como “amigo de Chavela Vargas”), volvió a estar en la consideración general, e incluso llegó a otros mercados, al ser sus canciones utilizadas en filmes del español. Tacones Lejanos, Carne Trémula y Kika, son algunos de los casos y fue ese espaldarazo (además de su inacabable relación con la canción) el que la ayudó a que volviera a la palestra.

Recorrió grandes escenarios en el mundo y finalmente en el 2004 estuvo en Argentina, de la mano -como no podía ser de otra manera- de Pedro Almodóvar. El Luna Park acogió el show de la mexicana por adopción y sentimiento.

Dos discos más lanzó en los últimos años. El primero fue ¡Por mi culpa!, del cual dijo en la última entrevista que le concedió a Clarín en el 2010 que tenía a sus “canciones preferidas” de toda la vida. Por último, hace unos meses apareció La luna grande, dedicado enteramente a Federico García Lorca. Fue por eso que viajó a España para realizar el que sería su último concierto y donde fue hospitalizada por “agotamiento”.

Otro de los artistas españoles que manifestó su devoción por Chabela y que además la plasmó en su obra es Joaquín Sabina. La canción “Por el bulevar de los sueños rotos” está dedicada a ella y define su sello de una manera magistral: “Las amarguras no son amargas cuando las canta Chavela Vargas”.

Sus últimas palabras:

‘Me voy con México en el corazón’

“Pidió que le retiraran la máscara de oxígeno para pronunciar su última frase

“‘En la mañana se veía muy débil y aún así siguió sonriendo’Isabel Vargas Lizano, mejor conocida como Chavela Vargas Archivo EL UNIVERSAL

“‘No se quejó ni un segundo, mantuvo una gran dignidad, una gran sonrisa’

“Me voy con México en el corazón”. Así se despidió este domingo la cantante Chavela Vargas, quien pidió a sus enfermeras que le retiraran la máscara de oxígeno para pronunciar su última frase antes de morir, contó su amiga María Cortina.

“En la mañana se veía muy débil y aún así siguió sonriendo, llegó un momento en el que pidió que se le quitara la máscara de oxígeno para decir unas palabras”, narró Cortina, quien no se ha despegado de la intérprete de origen costarricense en los últimos días.

“Me voy con México en el corazón”, dijo Chavela, quien durante la semana que estuvo en el hospital Inovamed de Cuernavaca “no se quejó ni siquiera un segundo, mantuvo una gran dignidad, una gran sonrisa para todos los que la atendieron”, comentó.

Vargas “murió como vivió, dándonos ejemplo de fortaleza y de dignidad”, aseguró Cortina, quien escribió con la artista el libro ‘Dos vidas necesito. Las verdades de Chavela’.

Los riesgos del

viaje a España

Recordó que cuando Chavela se disponía para viajar a España mucha gente le advirtió de los riesgos del viaje por sus 93 años, pero a ella no le importó e insistió, porque su último deseo era ir a España.

El objetivo del viaje no era solo despedirse de sus amigos, sino de un personaje que le acompañó durante los últimos años de vida, que era Federico García Lorca, apuntó.

“Y le fue a cantar a Federico” y a presentar sus memorias en Madrid, pero sufrió un “cansancio terrible” y la tuvieron que hospitalizar durante una semana.

‘Ya sé que me voy a morir’

Entonces Chavela dijo: “Ya sé que me voy a morir, estoy clara, y lo voy a hacer a México”, contó Cortina, quien indicó que dos días después de haber llegado a Tepoztlán, donde vivió los últimos años, fue internada nuevamente.

Confirmó que la cantante de temas como ‘Macorina’, ‘La Llorona’ y ‘Amanecí entre tus brazos’ recibirá dos homenajes de cuerpo presente este lunes y martes en la capital mexicana.

El primer homenaje será el lunes en la emblemática Plaza Garibaldi, donde será velada, por lo que “quieren prepararla muy bien” en Cuernavaca antes de trasladarla a Ciudad de México.

“Estoy segura que la plaza estará llena con su público”, apuntó Cortina, quien explicó que este homenaje es organizado por el Gobierno de la capital, “que ha estado muy cerca de ella” y la apoyó en sus últimas producciones discográficas.