«Nadie toma en cuenta la cantidad de chiquilines que quedan por el camino»

El entrenador de la Selección de Uruguay Sub 15 Alejandro Garay, entre el primer partido de práctica  y el segundo de ayer,  en la cancha de Saladero,  habló del proceso de esta preselección  con claridad y los motivos que llevó a que esta preselección viniera a Salto.
«Hay varias cosas que nosotros tratamos de atender cuando venimos al interior, entre ellas, que las selecciones que se nutren con muchos chiquilines del interior, en mayores también,  con ello estaríamos dando un poco la devolución, por eso en el Proyecto del maestro Tabarez está la insistencia permanente de salir al interior a jugar, está también ver más chiquilines, darles la opción a muchísimos  chiquilines del interior que a veces no se pueden mostrar en otro ámbito, verlos acá,  es una opción para nosotros también y que está latente la posibilidad de  integrar alguna vez por lo menos la pre selección y eso también nos trae acá y lo otro es que este es un  grupo que recién se está armando -esto es una preselección- el viajar aunque sea dentro del país nos da una pauta más para que cuando tengamos que decidir en la elección tengamos elementos por lo menos desde el punto de vista personal que nos ayuden a no equivocarnos mucho.
¿Cambió el formato de elegir jugadores juveniles de unos años a esta parte?
No se si cambió el formato , pero ha cambiado  mucho el fútbol, el fútbol ahora ha evolucionado en varios  aspectos, yo no digo que sea peor o mejor que el de antes pero hay todo un componente físico que importa, hay un componente intelectual que cada vez pesa más, y cuando digo componente intelectual esta  aquel: el que es inteligente, sabe más cosa en lo integral  para tomar resoluciones, cuando nos encontramos con un chico inteligente, capta e interpreta más el juego, todo eso  hace que el fútbol de hoy se nutre más de este tipo de futbolistas y si, quizá la captación  hay que cambiarla.
¿Qué es lo primero que se observa a un chico a la hora de convocarlo?
Lo primero es si juega bien, cuando uno va a un ámbito que no tiene porque ser este, a un campito, a un club de baby fútbol o lo que fuera y nos sentamos como un espectador neutral y hay alguien que rompe los ojos no es ninguna virtud captarlo y darse cuenta que juega bien, si acompañado a eso es veloz – la velocidad es una condición innegociable, en el fútbol de hoy,  la velocidad condiciona todo, tanta la velocidad de desplazamiento como la velocidad de resolución, nosotros queremos al que juega bien tratamos de invitarlo y ver la forma de  integrarlo, y si acompañado a eso tiene aptitudes humanas, que eso es  fundamental en el proyecto, que lo hacen por lo menos apostar a él ya  tiene bastante como para lo menos integrarse.
¿Ser convocado significa también el desarraigo y tener que estar bastante tiempo en Montevideo?
Sí, el desarraigo creo que conspira contra el fútbol en sí, creo que nadie toma en cuenta la gran cantidad de chiquilines que quedan por el camino que salieron muy chicos, y claro, uno se deslumbra con los nombres que hoy están en la elite del futbol, pero nadie se acuerda de la cantidad que quedaron por el camino porque lo llevaron con 12 o 13 años, eso es un gran debe y que por lo menos en mi cuota parte como entrenador de fútbol yo me hago responsable y trato de que los que queden por el camino por lo menos no sean frustrados, tampoco un contra  peso para la sociedad, nosotros tratamos por lo menos formar buenos ciudadanos, lo mínimo que podemos devolver, porque yo en mi caso estoy en desacuerdo que los chiquilines se vayan chicos, es más, yo creo que es una de las grandes falencias a cubrir porque se pierden muchiísimos chiquilines que si no son para la elite son para mejorar nuestro fútbol interno, se pierden muchísimos y nadie se hace cargo de ello.
El entrenador de la Selección de Uruguay Sub 15 Alejandro Garay, entre el primer partido de práctica  y el segundo de ayer,  en la cancha de Saladero,  habló del proceso de esta preselección  con claridad y los motivos que llevó a que esta preselección viniera a Salto.
«Hay varias cosas que nosotros tratamos de atender cuando venimos al interior, entre ellas, que las selecciones que se nutren con muchos chiquilines del interior, en mayores también,  con ello estaríamos dando un poco la devolución, por eso en el Proyecto del maestro Tabarez está la insistencia permanente de salir al interior a jugar, está también ver más chiquilines, darles la opción a muchísimos  chiquilines del interior que a veces no se pueden mostrar en otro ámbito, verlos acá,  es una opción para nosotros también y que está latente la posibilidad de  integrar alguna vez por lo menos la pre selección y eso también nos trae acá y lo otro es que este es un  grupo que recién se está armando -esto es una preselección- el viajar aunque sea dentro del país nos da una pauta más para que cuando tengamos que decidir en la elección tengamos elementos por lo menos desde el punto de vista personal que nos ayuden a no equivocarnos mucho.
¿Cambió el formato de elegir jugadores juveniles de unos años a esta parte?
No se si cambió el formato , pero ha cambiado  mucho el fútbol, el fútbol ahora ha evolucionado en varios  aspectos, yo no digo que sea peor o mejor que el de antes pero hay todo un componente físico que importa, hay un componente intelectual que cada vez pesa más, y cuando digo componente intelectual esta  aquel: el que es inteligente, sabe más cosa en lo integral  para tomar resoluciones, cuando nos encontramos con un chico inteligente, capta e interpreta más el juego, todo eso  hace que el fútbol de hoy se nutre más de este tipo de futbolistas y si, quizá la captación  hay que cambiarla.
¿Qué es lo primero que se observa a un chico a la hora de convocarlo?
Lo primero es si juega bien, cuando uno va a un ámbito que no tiene porque ser este, a un campito, a un club de baby fútbol o lo que fuera y nos sentamos como un espectador neutral y hay alguien que rompe los ojos no es ninguna virtud captarlo y darse cuenta que juega bien, si acompañado a eso es veloz – la velocidad es una condición innegociable, en el fútbol de hoy,  la velocidad condiciona todo, tanta la velocidad de desplazamiento como la velocidad de resolución, nosotros queremos al que juega bien tratamos de invitarlo y ver la forma de  integrarlo, y si acompañado a eso tiene aptitudes humanas, que eso es  fundamental en el proyecto, que lo hacen por lo menos apostar a él ya  tiene bastante como para lo menos integrarse.
¿Ser convocado significa también el desarraigo y tener que estar bastante tiempo en Montevideo?
Sí, el desarraigo creo que conspira contra el fútbol en sí, creo que nadie toma en cuenta la gran cantidad de chiquilines que quedan por el camino que salieron muy chicos, y claro, uno se deslumbra con los nombres que hoy están en la elite del futbol, pero nadie se acuerda de la cantidad que quedaron por el camino porque lo llevaron con 12 o 13 años, eso es un gran debe y que por lo menos en mi cuota parte como entrenador de fútbol yo me hago responsable y trato de que los que queden por el camino por lo menos no sean frustrados, tampoco un contra  peso para la sociedad, nosotros tratamos por lo menos formar buenos ciudadanos, lo mínimo que podemos devolver, porque yo en mi caso estoy en desacuerdo que los chiquilines se vayan chicos, es más, yo creo que es una de las grandes falencias a cubrir porque se pierden muchiísimos chiquilines que si no son para la elite son para mejorar nuestro fútbol interno, se pierden muchísimos y nadie se hace cargo de ello.