Nelson Meirelles a sus 70 años sigue estudiando para terminar su ciclo básico

A sus 70 años, Nelson Meirelles está terminando el ciclo básico en la UTU con muy buenas notas, pero sus anhelos no culminan ahí, aspirando a continuar estudiando electrotecnia.
Tras una historia de vida de trabajo en la construcción, con un accidente en la Represa de Palmar al caer de una altura de 30 metros que lo mantuvo un año y seis meses internado en Montevideo, este trabajador se siente con las ganas y la capacidad de continuar progresando.IMG_3154
Más allá de las dificultades propias de sumarse a una institución educativa luego de casi sesenta años de estar alejado de las aulas, Meirelles se siente orgulloso de hasta donde llegó en la vida y agradecido del apoyo de sus compañeros y profesores.
Una historia que invita a quienes se sienten con el ánimo de continuar creciendo a no bajar los brazos, porque se puede.

¿Usted está terminando el liceo en la UTU?
“Sí, estoy haciendo tercer año, completando el ciclo básico. Yo había hecho hasta la escuela nomás, tenía el pase de sexto año para el liceo, pero nunca fui”.
¿Por qué no terminó el liceo?
“Lo que pasa que arranqué a trabajar porque en aquel tiempo se necesitaba trabajar, y bueno, no pude seguir estudiando. Nosotros nacimos en la zona del Ombú, cerca de la cancha de Chaná, ahí nacimos y nos criamos. Eramos ocho hermanos. Yo soy el mayor, pero ninguno terminó el liceo ni la (escuela) industrial ni nada. Mi padre era empleado del Hotel Salto de aquel tiempo y mi primer trabajo fue ahí. Primero fui ascensorista, tendría 14 años más o menos, después pasé al bar como mozo y trabajé ahí como 14 o 15 años. Después me tiré a otros lados donde se ganaba mejor, como Salto Grande, en la época en que empezó a hacerse la represa, ahí se ganaba bien. Estuve en la parte de las tomas y conocí a mucha gente trabajando ahí. Después me fui para Palmar, a trabajar en la construcción de la represa. Ahí tuve un accidente muy grave, me caí de como treinta metros de alto. Pero acá me ves (risas). Me quebré todo, piernas, brazos (hace una pausa recordando el trágico momento). Estuve como un año y seis meses internado en Montevideo. No llegué a caer al suelo, quedé enganchado en unos chapones que había en las guías de las compuertas. En Palmar hubo muchos accidentes, porque era una empresa brasilera. Después que empezaron los accidentes empezaron los paros y empezaron a poner redes abajo. Yo estuve hasta el final ahí, porque después que me recuperé, volví a trabajar a la represa. No quedaba otra”.
¿Se acuerda de ese momento?
“No me voy a acordar. Para mi que cuando iba cayendo inventé un salto, que se yo, sino no lo cuento. Yo lo único que pensé es que no me salvaba nadie de esa. Imagínese que hay treinta metros de allá arriba y abajo hay todo barras de puntas, si llegaba al suelo quedaba un colador. Yo en esa época ya tenía a mi señora y mi hijo de dos años. Ellos vivían acá (en Salto), yo me iba a trabajar a Palmar y venía cada quince días. Cuando pasó lo del accidente mi señora se fue con mi hijo hasta Montevideo y se quedó conmigo hasta que me volví. Ella empezó a trabajar allá y puso al hijo en un jardín, yo tenía familiares allá, pero no fue fácil para nadie”.
¿Después que terminó en Palmar, que hizo?
“Cuando terminó la represa me dediqué a trabajar de particular, en la construcción”.

¿Y cuándo vuelve a las instituciones educativas?
“Primero hice una capacitación de herrería y soldadura en la UTU, porque era algo que me gustaba y quería hacer, y que te sirve, porque si no tenés un trabajo tenés otro. Entonces hacía algo de construcción, a veces hacía algo de herrería, lo que saliera, todo. Aprendí acá, en la UTU, creo que fueron seis meses del taller. Después me dieron el diploma”.
¿Pero cuándo decidió continuar estudiando para terminar el liceo?
“Después que hice herrería yo pensé esto, si me quedo en mi casa ¿que voy a hacer?, me quedo a mirar televisión, a discutir con mi señora por cualquier cosa. Entonces, ¡mejor hago algo! Y decidí empezar a estudiar de noche. Yo fui, averigüé y me inscribí. El programa al que voy se llama Rumbos. Hay que ir de noche, no es tan pesado. Llego a las cinco más o menos de trabajar de mis changas en la construcción, me baño, como algo y después salgo de nuevo para la UTU. Ahí, me quedo desde las 7 de la tarde hasta como las 9:30 o 10 de la noche, según las clases que haya. Tengo todas las materias del liceo, inglés, ¡en inglés soy malísimo! (risas). Nunca en mi vida había hablado inglés, imaginate que escribo el español con faltas, el inglés mucho más, porque es bravísimo. Después tengo español, física, matemática, y todas las materias. El módulo dos lo salvé con 8 en física y matemática. Pero no me gusta mucho matemática, lo hice porque tenía que hacerlo. Y no me quedé con ninguna, gracias a Dios”.
¿Este año termina el ciclo básico?
“Estoy haciendo tercer año, completando el ciclo básico. Ahora a fin de año me dijo la adscripta que tenía que inscribirme para ver que iba a hacer y lo que a mi me gustaría es electrotecnia. El otro día, el profesor también me preguntó que iba a seguir y yo le dije que quería hacer construcción porque es un poco lo que yo sé, o electrotecnia. Son dos años más y después el tercer año. Ellos (los profesores) me aconsejaron que hiciera algo de lo que ya se hacer, porque yo trabajé toda la vida en la construcción y a mi lo que me falta es lo teórico. Pero yo quiero aprender algo nuevo, así que capaz me tire por electrotecnia”.
¿Cómo es su grupo de estudio en la UTU?
“Mi grupo es bueno, somos todos compañeros. Uno ayuda a un compañero y de repente otro te ayuda a vos y así. De los profesores, ni te digo, buenísimos todos. El grupo esta formado más que nada por gente grande, que trabaja, uno de los más grandes soy yo. Yo cumplí 70 años el 19 de setiembre. Después hay muchachas jóvenes que trabajan y quieren terminar el liceo, de 27 o 28 años y entonces van de noche. No es tan difícil, pero tenés que estudiar un poco”.
¿Qué materias le resultaron más fáciles o más difíciles?
“Informática, fue algo totalmente nuevo para mi, porque yo no sabía ni prender una computadora, pero de a poco le fui agarrando la mano. Los profesores te mandan el trabajo por Internet y uno tiene que hacerlo en una plataforma y mandarlo. Una de las cosas que más me costó fue hacer las ecuaciones en matemática. Pero si yo no sabía algo, preguntaba a uno, preguntaba a otro, buscaba información, entraba a Internet, y ahí esta todo. Por ejemplo, yo a veces me mareaba un poco con inglés, pero no es tan difícil, porque esta todo en Internet, hay que tener un poquito de inteligencia y darse maña”.
¿Se imaginó alguna vez qué iba a poder terminar de estudiar?
“Yo dije, voy a probar. Si no me da la cabeza voy a dejar, o repito, porque si me quedo con inglés al año siguiente puedo repetir solo inglés, o inglés y química. Cuando me dijeron para hacer la nota, yo me sorprendí, por eso dije enseguida que en la clase hay muchos que saben mucho más que yo. Pero entonces entendí, que no era tanto por eso, sino por mi historia y por lo que significa que a mi edad continúe estudiando. Los profesores incluso, se asombraron de las notas que tenía y mi familia también está contenta”.







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