Ninguna cortina tapa el horizonte posible

De Nacional a Universitario y concluyendo con Ferro Carril-Gladiador

El fin de semana pasado fue imposible jugar. La orden «vino de arriba» y el fútbol se convirtió en melancolía. Ausencia en la escena, de la segunda fecha de la liguilla en la «A», después de aquellos primeros partidos con Ferro Carril goleando a Universitario y Nacional con Gladiador empatando a un gol. Implica evocar la condición de puntero de Ferro, que incluso hoy a la tarde-noche, podría ser campeón del cuadrangular si a primera hora nivelan Nacional-Universitario y el equipo de Joselo derrota a Gladiador. Toda la senda abierta. Ninguna cortina, tapa el horizonte posible.
¡Todo es posible! Ninguno de los dos partidos al margen de la trascendencia. Una trascendencia sin recovecos. Es una trascendencia frontal. Impacta en el corazón de los cuatro.
Porque en el caso de Universitario, TIENE la obligación de ganar. Es la única manera que el actual campeón no se quede a media luz y desprovisto de chance. Pero además, para Nacional, un empate tampoco es resultado válido, porque en ese caso tendrá que encender la palpitación, cuando decidan Ferro Carril y Gladiador, el partido de segunda hora.
No se trata de reeditar conceptos. De plasmar otra vez en el papel, las suposiciones del antes, en esta segunda fecha que vendrá. Ocurre que la cuestión mayor es la que gobierna: la necesidad de victoria.
Porque en el caso de Gladiador -por ejemplo- si perdiese, pierde todo. Si Ferro perdiese, no pierde todo, pero queda condicionado al acontecer de la tercera fecha cuando enfrente a Nacional. De todas maneras, de los cuatro y en el marco de la liguilla, el único que por ahora no depende de nadie es Ferro, porque resultó el único ganador. Sobre los otros, se sustenta el mandato de victoria. Al fin de cuentas, el domingo llegó. Ojalá que la espera, haya valido la pena.
Mientras es verdad nomás: ninguna cortina tapa el horizonte posible.