No es cuestión de salteñismo. pero la verdad…¡qué bárbaro!

La tosca inocencia compartida entre el maestro Tabárez y Forlán, para que el delantero fuese ejecutor del penal finalmente desviado por Julio César. El mismo golero compañero de Forlán en los tiempos del Inter de Italia. Tabárez lo mandó a la guerra y Forlán quedó expuesto con su remate anunciado, a partir del cuerpo perfilado. Y se lo atajó nomás.
Cuando Brasil llegó el segundo gol, Muslera supo de un error-horror: dudó en el área. Entre salir y pegar el manotazo. Ni una cosa ni la otra. El brasileño metió el frentazo y fue el 2 a 1.
Es obvio que en ambas situaciones los periodistas “oficialistas” limitaron y obviaron la crítica, tanto a Forlán como a Muslera. En el segundo caso invocaron, “desinteligencias en la toma de marcas”. Es una manera de patentar un hecho, pero no “herir a nadie”.
La contrafigura del miércoles a la tarde fue EDINSON CAVANI. Bastó que la televisión encuadrara su imagen. Los primeros planos del salteño, para denunciar la actitud de quien ofreció generosamente todo. El coraje y la técnica. La entrega y lo táctico. Un todo. La verdad…¡fue bárbaro!. No por nada fue la máxima expresión medida en goles. No por nada su nombre es uno de los epicentros en el mercado de pases. Algunos de sus compañeros fueron tibios en la respuesta, indolentes en la cuestión futbolística. Edinson Cavani fue un león corajudo. Jugando y metiendo. Pero además el gol. Y ese todo-total-pleno: siempre.

La tosca inocencia compartida entre el maestro Tabárez y Forlán, para que el delantero fuese ejecutor del penal finalmente desviado por Julio César. El mismo golero compañero de Forlán en los tiempos del Inter de Italia. Tabárez lo mandó a la guerra y Forlán quedó expuesto con su remate anunciado, a partir del cuerpo perfilado. Y se lo atajó nomás.

Cuando Brasil llegó el segundo gol, Muslera supo de un error-horror: dudó en el área. Entre salir y pegar el manotazo. Ni una cosa ni la otra. El brasileño metió el frentazo y fue el 2 a 1.

Es obvio que en ambas situaciones los periodistas “oficialistas” limitaron y obviaron la crítica, tanto a Forlán como a Muslera. En el segundo caso invocaron, “desinteligencias en la toma de marcas”. Es una manera de patentar un hecho, pero no “herir a nadie”.

La contrafigura del miércoles a la tarde fue EDINSON CAVANI. Bastó que la televisión encuadrara su imagen. Los primeros planos del salteño, para denunciar la actitud de quien ofreció generosamente todo. El coraje y la técnica. La entrega y lo táctico. Un todo. La verdad…¡fue bárbaro!. No por nada fue la máxima expresión medida en goles. No por nada su nombre es uno de los epicentros en el mercado de pases. Algunos de sus compañeros fueron tibios en la respuesta, indolentes en la cuestión futbolística. Edinson Cavani fue un león corajudo. Jugando y metiendo. Pero además el gol. Y ese todo-total-pleno: siempre.

Edinson-cavani-fest