“No existe en Uruguay que trabajen juntos un cardiólogo, un intervencionista y un cirujano vascular” como en Salto

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Perfil de: Sebastián Olaizola Casado, tiene tres hijos, dos nenas y un varón. Es del signo de Aries. De chiquito quería ser médico. Es hincha de Peñarol, “pero no sé si gana o pierde ni quién juega”. ¿Una asignatura pendiente? Sacar las telarañas del reel y de los señuelos. ¿Una comida? Ravioles caseros con salsa de cuatro quesos. ¿Un libro? Solo leo libros de medicina. ¿Una película? Veo películas de acción. ¿Un hobby? La pesca e ir de campamento, pero no lo estoy haciendo por falta de tiempo. ¿Qué música escucha? Me encanta el rock argentino. ¿Qué le gusta de la gente? La sinceridad y el trato directo, que digan lo que piensan. ¿Qué no le gusta de la gente? La falsedad.

Sebastián Olaizola, de profesión médico cardiólogo, estuvo recientemente en un nuevo congreso médico en París. Con él hablamos de los trabajos médicos que se realizan en pacientes con problemas vasculares y cardiológicos, así como también del alto nivel médico existente en Salto, así como también de las complejidades en el desarrollo de esta especialidad en el interior del país, pese a que Uruguay nada tiene que envidiar a países del primer mundo en esta materia.

- ¿La cardiología la lleva en los genes?
– En realidad, el viejo Olaizola nunca me dijo nada de que tenía que ser médico y que tenía que ser cardiólogo ni qué profesión tenía que hacer ni qué tenía que estudiar. Pero sí, yo siempre iba a todos los llamados a domicilio, venía a la Cardio cuando estaba al frente de El Revoltijo. Yo era el que prendía la sirena en la ambulancia, de niño me gustaba, eran aquellas sirenas a viento, que giraba una bobina y entonces yo la aceleraba. Incluso, tengo fotos de niño en que iba a ver cómo mi viejo ponía un marcapaso. Estamos hablando que acá en Salto hace más de 30 años que se ponen marcapasos. Y eso, quieras o no, influyó inconscientemente.
Ahora, en cuanto a la cardiología, tuve la suerte que el finado de mi maestro, el Dr. Fausto Buitrón, era muy amigo de mi viejo de toda la vida porque hicieron toda la carrera juntos, número uno en Latinoamérica, fue un adelantado. Venía a Salto a pasear dos por tres, yo lo conocí de niño, y desde que comencé en primero de Facultad, él me decía que me quería mostrar cómo hacía los cateterismos, de cómo era la cardiología. Yo le decía que no sabía qué iba a hacer, que me quería recibir de médico y que luego iba a ver. Así fue, hasta que en quinto de Facultad, antes de recibirme de médico empecé a hacer cateterismos. Me encantó toda esa parte de paciente crítico, de paciente cardiológico límite sobre el cual resolver los problemas mediante prácticas invasivas.
- ¿Volvió hace poco de un congreso médico en París?
– Sí, se trata de un congreso anual europeo, en el cual se tratan discursivamente temas de cardiología y vasculares. Todo lo que tiene que ver con los cateterismos cardíacos, el implante de válvulas por cateterismo, tratamientos por cateterismo de las hemiplejias, tratamientos por cateterismo de las obstrucciones de las arterias de las piernas y de otros órganos.
- ¿Por qué es importante asistir a ese tipo de jornadas académicas?
– Si bien hoy en día en internet y en este mundo globalizado podemos ver cualquier cosa, ir personalmente nos da la chance de hablar directamente con gente de todo el mundo. Donde van entre tres y cinco mil personas al congreso, vienen desde Asia, de Europa, de Latinoamérica, de Estados Unidos. Uno haciendo sociabilidad tiene al lado al número uno de Europa tomando un café y le puede preguntar algo, ver lo que hacen los mejores especialistas del mundo, qué técnicas usan, sirve para ver cómo podemos mejorar nosotros y compararnos, ver qué estamos haciendo.
- Hablando de comparaciones, ¿cómo está Uruguay en temas cardiológicos?
– Uruguay tiene adelantos notables, a pesar que tenemos un volumen de gente que somos poco más de tres millones de personas, pero en promedio tenemos mucho más experiencia en los cateterismos cardíacos que muchos países desarrollados del mundo, por distintos motivos, porque hay muchos especialistas, porque hay muchos centros o porque sale muy caro y estudian pocos. Hay mucha experiencia en Uruguay, hay profesionales excelentes que están a la par de cualquier médico del extranjero que se dedique a estas cosas. Incluso le digo más, una de las charlas que hubo en este congreso en París la dio un médico amigo nuestro de Montevideo sobre una técnica que fuimos los primeros en comenzar a hacer en Uruguay, que es el cateterismo por la muñeca, por la vía radial, el 97% de los cateterismos hoy en día se hacen en el brazo en nuestro país. En el mundo todavía siguen por la pierna y no se desprenden de eso, pero están asombrados, porque incluso se ha demostrado con trabajos de médicos uruguayos, que disminuye la mortalidad de la gente que se hace el cateterismo por la muñeca.
- Eso respecto a Uruguay en comparación al mundo. ¿Qué pasa cuando se analiza cómo está el interior del país respecto a Montevideo?
– Esa pregunta es bárbara porque caemos en la realidad. Fuera de la zona metropolitana cambia la situación rotundamente. A 80 kilómetros de Montevideo la situación es totalmente distinta, hablamos de la cardiología de pacientes que tienen infartos, arritmias graves y que deben recibir ciertos tratamientos especiales. Hay una diferencia importante porque de los seis centros que hay de cardiología altamente especializada, los famosos IMAE, de los seis, cinco están alrededor del Obelisco en el centro. Eso se sabe. Casa de Galicia está más lejos, está en el Prado. Entonces, cómo puede ser que en el resto del país no tengamos ningún centro altamente especializado donde se requiere tecnología especial, cara, para poder realizar este tipo de tratamientos a pacientes cardiológicos, ya sea en las coronarias, que es de lo que estamos hablando, infarto agudo. Pero también, los centros con la misma tecnología para el tratamiento de las hemiplejias, del tratamiento de las obstrucciones de las arterias de las piernas, que a la gente les amputan las piernas por eso mismo. Todo eso que hay en Montevideo, también tenemos acá en Salto…
- ¿Y se están haciendo tratamientos cardiológicos a ese nivel en Salto?
– Se está haciendo mucha cosa, desde hace seis años que estamos haciendo procedimientos vasculares periféricos, es decir, todo lo que no sea corazón. Hacemos diagnósticos de las obstrucciones de las arterias de las piernas, de la aorta, de las arterias ilíacas y destapando arterias, es decir, haciendo angioplastias, ya sea en pacientes de urgencia que vienen con obstrucciones agudas, o sea, de golpe, con la pierna en sufrimiento y con chances de perder el pie o la pierna. Entonces nosotros con la angioplastia revascularizamos sus arterias por medio del cateterismo en las piernas. Así que hace años que estamos trabajando en esto y hemos tenido buenos resultados.
Hablando de este tema, hemos presentado en Salto esta especialidad en conjunto con el doctor Gonzalo Leal, que es cirujano general y vascular, y Ricardo Cardozo, que es cirujano general, vascular y ecografista, trabajamos juntos. No existe en Uruguay que trabajen juntos un cardiólogo, un intervencionista y un cirujano vascular, porque dicen que tienen intereses encontrados. Nosotros trabajamos juntos bárbaro, nos llevamos bárbaro, y les traemos soluciones a los pacientes. Cerramos el círculo, le hacemos el diagnóstico y le hacemos el tratamiento, porque si no es para destapar es para hacerle el by pass. Entonces, presentamos esta especialidad al año de haber comenzado con esta experiencia, vino el grado 5 de cirugía vascular, el doctor Esperón, hicimos una jornada, y el tipo nos decía, “¿cómo ustedes, sin tener nada, hacen todo esto, que yo tengo el centro cardiovascular en el Hospital de Clínicas con millones de dólares invertidos y no podemos hacer lo que ustedes están haciendo?”. Y eso fue antes de tener instalado el angiógrafo.
Entonces le explicamos que nosotros resolvemos el paciente. Luego de ver al paciente le hacemos el diagnóstico y el tratamiento. Nos dijo, “pero nosotros no tenemos quién nos haga una ecografía”, “ah, la hacemos nosotros”. Eso trae de la mano que la misma tecnología que se utiliza para esto, es la misma que se utiliza para hacer los cateterismos cardíacos. Entonces, la mutual de Salto, el Centro Médico logró instalar el angiógrafo, que está para eso. Está instalado en el último piso del Sanatorio Uruguay. Uno entra ahí y no sabe si está en Salto o en Europa.
- ¿Y entonces?
– Estamos haciendo procedimientos vasculares, en los cuales, todo el equipo que consta de cuatro médicos especialistas, el coordinador del servicio vascular, el doctor Fernando Sciutto, que es un médico radiólogo intervencionista que tiene añares de experiencia, y cerramos el circuito con los cirujanos vasculares y yo en la parte de las coronarias. Ahora, esto es el trampolín para lograr el objetivo de hacer los cateterismos cardíacos, que no hemos podido porque aún…
- ¿Qué está faltando?
– Está faltando alguna cosa, como por ejemplo, algo a lo que la institución está abocada haciendo los trámites para que todo sea autorizado.
- Su padre hace 18 años que está peleando por el IMAE Cardiológico para Salto y la región…
– ¡18 años! La verdad que está llegando. Nosotros que conocemos el paño y la historia de esto, pienso que este año se va a resolver. Pero es un deseo, que como médico y como técnico sé que es muy beneficioso para la gente.
- Uno ve y compara cómo se trata la información médica en Salto y en otros departamentos, y nos deja la sensación que en otros lados cuentan con más prensa y que en Salto no se informa debidamente de las proezas médicas que se realizan. Esta diferencia informativa, ¿es responsabilidad de los medios que no informamos como en otros departamentos o es de los médicos que no informan?
– Creo que es de las dos partes, esta es mi opinión personal, una hipótesis que tengo, y no sé si está mal. Desde el punto de vista médico, hay muchísimos avances que solo en Salto se hacen. Lo que toca a nuestro grupo -los doctores Sciutto, Leal, Cardozo y yo-, que estamos trabajando en técnicas vasculares y en otras que estamos haciendo incluso en el hospital, no vamos a los diarios ni a la tele, porque entendemos que debe ser un acto nuestro solucionar los problemas de salud a la gente. Tal vez no esté bien para nosotros, para el hospital y para la mutual que no se sepa cómo en otros departamentos que hacen una técnica o un tratamiento y todo el Uruguay se entera.
- Ocurre que mucha gente no sabe, quizás, el nivel médico y de trabajos que se realizan en Salto y que podría salvarles la vida…
– Sí. Hoy en día está bastante oficializado el servicio, todo el mundo conoce el angiógrafo, entonces el tema ya está un poco más superficial, pero es cierto, hay mucha gente que desconoce…







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