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“No hay autocrítica si los gobernantes se colocan en una posición de ajenidad y de displicencia respecto a lo que le dicen sus compañeros”

Entrevista a Christian Mirza

La Agrupación Humanista “Armando Aguirre” invitó a nuestra ciudad al Lic. Christian Mirza a dar una charla sobre “La izquierda y sus dilemas. Una crítica desde la autocrítica. Desaciertos, aprendizajes y logros del Frente Amplio”. EL PUEBLO fue invitado a dialogar con Mirza en la sede de dicha colectividad política, para conocer detalles de su planteoChristian Mirza (2) [1] realizado a la interna de su propia fuerza política y cómo ha sido recibido el mismo. Mirza nos esperaba junto a la diputada Catalina Correa.

Consultado si conocía la actualidad de la agrupación política anfitriona, reconoció que si bien no tenía toda la información, se adelantó a afirmar sobre el alejamiento del intendente Andrés Lima de la Lista 888 que lo “dejó realmente muy preocupado, triste de alguna manera”, porque “no hay autocrítica si los gobernantes se colocan en una posición de ajenidad y de displicencia respecto a lo que le dicen sus compañeros”.

- ¿Hay autocrítica en la izquierda?
– Falta mucho, ese justamente es uno de los problemas que tiene la izquierda uruguaya, no solamente el gobierno sino la izquierda en general, la izquierda tanto política, que es el Frente Amplio, como también parte de la izquierda social, como son los movimientos sociales, las corporaciones gremiales. Y si no hay autocrítica, el Frente Amplio no puede avanzar, y si no hay autocrítica no podemos enmendar y corregir los errores, a veces gruesos, a veces menores, que hacen falta rectificar para seguir adelante. Considero que hoy el Frente Amplio es la única fuerza política capaz de sostener un proceso de cambios y mantener, en cierto sentido, el rumbo que ha marcado desde 2005. Pero hay mucha gente, muchos militantes, muchos ciudadanos que están desilusionados, decepcionados, desencantados tal vez, que en principio no cambian el voto, no trasladan su preferencia política a otro partido, pero si lo convierten en una actitud más de protesta o de pasividad.
Tengo muchos compañeros, compañeras y amigos que me han manifestado que votarían en blanco. Obviamente falta mucho para las elecciones, pero votarían en blanco porque de todas maneras están desilusionados…

- ¿Desilusionados con qué? ¿Con las personas o con la propuesta?
– En dos planos. Autocrítica en relación a la actitud de algunos dirigentes, no solamente en términos de comportamientos éticos, que desde luego es un componente fundamental en la política, sin ética no hay política que esté al servicio de la ciudadanía. Pero también en relación a políticas públicas, a estrategias que ha implementado el gobierno y que de pronto hay que rectificar, modificar o agregar algunos aspectos que no fueron tenidos en cuenta.
Reitero, autocrítica respecto al comportamiento del político, del gobernante, en todos los planos, tanto nacional como departamental, y también autocrítica en materia de política pública, y en eso podría poner varios ejemplos. Lo cierto es que sin autocrítica no podemos dar el paso siguiente, que es cómo vemos el futuro, con optimismo y con ganas de mejorar sustancialmente no solamente la gestión sino las formas de hacer política.
Hace mucho que vengo con esta idea de potenciar la capacidad autogestionaria de la ciudadanía, potenciar la capacidad de participación de la ciudadanía, no solamente convocarla en los actos electorales, que desde luego forman parte del régimen republicano democrático, pero si convocar a la ciudadanía, por ejemplo, a decir qué es lo que está faltando en Uruguay, cuáles son sus aspiraciones, sus demandas, sus necesidades. Justamente, estoy escribiendo un libro sobre las siete patologías de la izquierda uruguaya. Mi idea es publicarlo el año que viene…

- ¿Por qué patología va?
– (Risas) Ya hice el diagnóstico de las siete. Ahí digo que una estrategia que es deseable es una convocatoria masiva a la ciudadanía a participar, a opinar, a debatir en torno al proyecto de país, en torno a los distintos campos en donde se exponen las políticas públicas, en salud, vivienda, educación…

- Ese fue el origen del Frente Amplio, recurrir siempre a la opinión de las Bases.
– Exactamente…

- ¿Se perdió eso?
– De alguna manera se perdió, porque si bien hay Comités de Base y organizaciones territoriales, les falta mucha sustancia, y estoy convencido que hay que volver a esos orígenes, porque el Frente Amplio nace también desde abajo, “crece desde el pie”, como decía la canción. Hay que volver a la ciudadanía, porque la soberanía reposa en el pueblo, y escuchar de nuevo muy atentamente a la gente.

- Al hacer usted este planteo puede recibir por crítica que está haciendo el trabajo de la oposición, ¿cómo logra romper con esa falsa oposición?
– Lo que usted me plantea termina siendo un fragmento de mi texto. Cuando expongo mi intención digo que hago crítica desde la autocrítica, que no me coloco fuera del sistema político ni fuera de las responsabilidades. Yo fui director nacional de políticas sociales del MIDES, sigo siendo del Frente Amplio y me hago cargo de los errores del Frente Amplio, porque cuando en algún momento critiqué en cierto sentido la gestión de algún ministro, lo hice asumiendo también las responsabilidades que tengo, porque yo lo voté y ese ministro es mi ministro, entonces no me puedo hacer el desentendido, y no me puedo colocar desde el Olimpo, porque el problema es ese, si hago una crítica y me considero el más puro entre los puros, entonces sí, me van a llover las piedras.
Si hago una crítica pero asumo que también tengo errores, y también soy corresponsable de aquello que yo señalo como carencia, me van a ver un poquito con mejores ojos. Forma parte de la política, porque la política es controversia, es conflicto de intereses, es opiniones no solamente diversas sino contradictorias.

- ¿Cómo le ha ido con este planteo en la interna del Frente Amplio?
– El frenteamplista es muy discutidor, está fuertemente ideologizado, la sociedad uruguaya en general está fuertemente ideologizada, y me parece que eso es un aspecto positivo que algunos lo subrayan como un elemento negativo…

- Lo negativo de eso es la radicalización…
– Es el sectarismo histórico que todavía no hemos superado en algunos casos. Es una de las patologías que señalo en el texto de mi libro.

- ¿Cómo tomó la invitación de la Agrupación Humanista “Armando Aguirre” para venir a charlar de estos temas a Salto?
– Con mucha alegría porque nos une con ellos un historial de lucha, de militancia compartida. Con muchos de ellos tenemos el mismo origen político partidario, yo fui durante más de 35 años militante de la Democracia Cristiana, y si bien hoy me declaro independiente, obviamente no puede uno olvidarse de ese historial, y ese recorrido que hicimos durante la dictadura y en la democracia recuperada, lo hicimos con muchos de los que están acá, con Lito (Felipe Mutti), con Pablo (Estévez), con Caty (Catalina Correa) y con muchos otros más. Así que para mí, siempre es una alegría venir además a una Agrupación Humanista que se llama Armando Aguirre, nada menos, que para mí fue siempre una referencia salteña y uruguaya.

- ¿Está al tanto de los últimos acontecimientos que llevaron a que el intendente Andrés Lima se separara de esta Agrupación?
– Sí, estoy al tanto. Es más, el día en que hubo una conferencia de prensa que la Agrupación Humanista “Armando Aguirre” presentó, que fue más o menos de media hora, la vi completa, me dejó realmente muy preocupado, triste de alguna manera, porque también tuvimos diálogo con el intendente Andrés Lima en su momento, porque esta no es la primera vez que vengo aquí. Así que le reitero, me dejó preocupado, pero me parece que aquí en la Agrupación, lo importante es que reina la rectitud, la honestidad y la ética por encima de todo…

- En esa conferencia de prensa a la que usted hace referencia, se habló de un desgaste en la relación entre el intendente y la agrupación por no aceptar la autocrítica en la gestión…
– Si, si, eso fue señalado en la conferencia de prensa. No tengo todos los elementos, porque obviamente no podría tenerlos, justamente la idea es conversar también con ellos sobre esto. Pero sin duda, no hay autocrítica si los gobernantes se colocan en una posición de ajenidad y de displicencia respecto a lo que le dicen sus compañeros, que son compañeros de ruta, compañeros políticos, la gente que lo rodea.
Si se coloca en una actitud de soberbia, y bueno, esa es la actitud más negativa que puede tener un gobernante, y esa es otra de las patologías que advierto en la izquierda, la soberbia, la arrogancia, el creerse que se es portador de una verdad y que los demás poco o nada saben de los asuntos que tienen en sus manos.