No hay pierna que tiemble, ni corazón que no lata

Más allá del 2 a 0, una cuestión básica por sobre todas las cosas

Esta selección salteña, es fiel con la historia reciente. No pierde de visitante. De no ganar, empata. Jugando fuera de casa, no hay pierna que tiemble ni corazón que no lata.
Eso tiene una definición: PRINCIPIO DE AUTORIDAD. Porque en los 90 minutos jugados en Canelones, no sufrió el tormento por el que suele transitar el visitante.

De movida nomás, la actitud «naranjera» y ese penal no sancionado a los 14′. Y cuando Canelones buscó cercanía de ataque, con la doble amenaza de Diego Rodríguez en tiros libres (10′ y 24′), el «Coti» Regueira respondió cómo responden los aptos.
Los que saben de una distinción sin más vueltas. Regueira fue otro a la medida de esa autoridad. De la serena convicción para atajar lo que venga. Hasta el viento.

O sea: a Salto no le pesó la condición de visitante. Porque además este equipo se las arregla para no caer en el vicio de la repetición.
Se altera en la búsqueda. Bien los volantes y bien los puntas. Y bien Emiliano Maciel, que si es para raspar, también lo hizo.
A veces hay que ser peón en la obra. A Maciel no le dolió ese rol. Lo asumió cabalmente, como si no importase el pasado con su actitud creadora a cuenta.

SIENDO MÁS Y MÁS
Desde Jorge Noboa, la consigna vital: el sostenimiento del orden. Salto lo expuso, sobre todo en un quinteto defensivo a la medida, potenciado a partir de la sólida sociedad de Conti-Bentín.
Cuando Leguísamo definió con maestría a los 8′ de la recta final y Bentín metió de cabeza el segundo por los 25′, impactos emocionales al mentón de Canelones, náufrago de respuesta. Lejano de reacción. Herido en el alma. Fue por intuición, pero con el sentido de creación en avanzado estado de crisis.
El Salto de Noboa le clausuró las vías. Es cuando la selección «naranjera» reveló otro aspecto no menor: inteligencia táctica. Por eso Canelones no supo cómo.

Se le armó un lío fenomenal y las cuatro variantes, no le endulzaron el paladar.

Al fin de cuentas, Salto: el de la lección práctica. Con ese principio de autoridad que en fútbol es clave para que la regulación alcance dividendos.

La selección no ganó por una gauchada del destino. Ganó en función de sus razones.
Ni temblor de piernas ni corazón a medio latir.

Todo lo contrario. A la medida del objetivo contemplado.
Y el mañana….es el que espera.