No hay que atar nada al PBI

Cuando escuché la información pensaba, esto puede llegar a complicar las cosas. Pero a la noticia hay que escucharla dos veces, analizarla, detenernos a pensar si la misma está bien fundamentada y luego sacar las conclusiones. Porque de lo contrario, solamente estaremos quedándonos con los titulares y no sabremos qué cosa nos puede terminar afectando de lo que escuchamos. economia
Por estos días, pese a estar en un mes de enero bastante largo, caluroso y tedioso para los que vivimos al norte del Río Negro, que debemos soportar climas selváticos, con calor sofocante y una humedad que completa la historia, y además sin actividades que compensen el estar de vacaciones por esta zona del país, sobre todo para los más chicos, quienes atendemos al menos las noticias del día, nos estamos enterando paulatinamente de los pormenores de la ley de urgente consideración que el próximo gobierno le entregará al parlamento.
En uno de los aspectos de esta ley, que tiene más de 400 artículos y que plantea prácticamente, barajar y dar de nuevo en muchas de las cosas que existen y tal las conocemos en nuestro país, está el planteo de que la evolución de los salarios (no escuché nada acerca de las jubilaciones) estará atada a la evolución del Producto Bruto Interno (PBI), que pasó de ser de 12 mil millones de dólares en el 2004 a 60 mil millones de dólares en el 2018.
Esto demuestra que el Producto Bruto Interno (PBI), que es el valor total de los bienes y servicios producidos en un país durante un periodo determinado –mensual, trimestral, anual – varía en función de los distintos factores que emergen en un país y que en el caso de que el nivel de los mismos bajen, desciendan y disminuyan, por variables de la economía, los salarios deberán congelarse y perderán, en ese sentido, el valor de poder mantener el ritmo de la inflación.
Aunque pareciera que todo lo que pudo hacer el Frente Amplio durante su primer gobierno, con la recuperación salarial lograda por los trabajadores tras la reinstalación de los Consejos de Salario, se perdió en los últimos cinco años en los que gobernó este partido político que en los próximos días dejará el poder y volverá al rol de oposición que le tocó tener en los años previos al 2005.
Si tomamos en cuenta los niveles de evolución de los salarios en el último período de gobierno, podemos ver que en la mayoría de los sectores de actividad, no hubo aumentos reales de salario, sino que por el contrario, los mismos se mantuvieron y apenas alcanzaron algunos ajustes legales que se negociaban en los distintos ámbitos de discusión. Esos ajustes, acompasaban en el mejor de los casos, los niveles de inflación, por lo cual lo que sí se ha registrado en el último lustro del actual gobierno, fue una fuerte pérdida del poder de compra por parte de los uruguayos, lo que impactó de lleno en el comercio, generando falta de ventas de bienes y servicios, ergo cierre de empresas y aumento del desempleo.
Y aunque la causa de esta situación la explican de distinta manera, según quién la cuente, el problema es real. Algunos dicen que la caída de los precios internacionales de los comoditties como el caso de la soja generó un retroceso en el volumen de las exportaciones y las retenciones tributarias bajaron considerablemente. Otros que dicen que además de eso, el endeudamiento interno ha impactado de lleno sobre el bolsillo de la gente y encima la ley de inclusión financiera, donde los bancos controlan todos los gastos de las personas que están inmersas en el sistema, ya les debitan sus deudas dentro del rango legal que es de un máximo del 70% y los dejan con el resto, lo que achicó el poder de compra de manera brutal.
Y así, un sinnúmero de factores que han determinado que la realidad de hoy sea la siguiente, el muy probable descenso del PBI pronosticado pese al “crecimiento” que vaticinan algunas consultoras afines a la economía de mercado, lo que no significa necesariamente que el PBI vaya a crecer o al menos se mantenga, poniendo en riesgo entonces según los anuncios del próximo gobierno, la estabilidad salarial.
Los salarios no han crecido y por eso mismo ha disminuido el poder adquisitivo, y esto encima jugando con las cartas arriba de la mesa, con laudos fijados e instancias obligatorias que promueven al menos que haya ajustes que permitan sobrellevar las cosas.
Pero si a los salarios los atamos a algo tan variable como es el PBI de un país, el cual puede caer a niveles muchos más bajos que los actuales, estamos poniendo en riesgo la estabilidad de la economía y encima generando un estado de conflictividad que ya se está anunciando, que será duro y que aumentará considerablemente, por las nuevas interpretaciones jurídicas que en relación a lo que ya existe, será tomado como un recorte de derechos. Lo que para los sindicatos de este país significa prácticamente una declaración de guerra.
Así que no creo que sea una buena medida atar los salarios a la evolución del PBI, una noticia que pasó casi inadvertida para la mayoría por el título que se le puso, que en criollo significa “si hay plata y ganancias, habrá aumento, de lo contrario habrá que aguantarse piola hasta que las cosas mejoren”.
No creo que el próximo gobierno quiera recortar derechos, ni perjudicar a los trabajadores, pero a veces las visiones de la economía, en manos de economistas y no de políticos le pueden hacer pagar costos a los líderes partidarios, que pueden estar de acuerdo con las recetas que pretendan equilibrar las cuentas, pero que tienen que saber que aplicarlas resulta muchas veces, peor el remedio que la enfermedad.
Tendrán que estar atentos, no volver a viejas recetas y pensar en seguir evolucionando para que a nadie le falte nada, en un momento en el que los problemas ya sobran.

HUGO LEMOS