«No llegamos a pelear y eso parece que no se entiende»

-¿Qué pasó?
«Desde Bella Unión, concretamos una excursión para ver el partido del miércoles en el Dickinson. Nueve mujeres y dos hombres. Llegamos al estadio y fuimos a la Tribuna España. Cuando pasamos, dijimos de dónde veníamos y nadie nos informó que debíamos ir a la del Este. Ya en la Tribuna España, el reencuentro con amigos del fútbol de cuando yo jugaba en Salto. Todo en un clima familiar. Empezó el partido de juveniles, en medio de esa misma situación de disfrutar juntos. Sucede que además el número de aficionados era escaso. A nadie se le ocurrirá insultar a nadie. Todo fue correcto, hasta que viene la orden y tenemos que levantarnos e irnos. Quienes siendo de Salto se sumaron junto a nosotros, no entendían nada. Les pareció inentendible. Ahí comenzó la decepción de nosotros».
El puente siempre está tendido entre EDINSON OLIVERA y EL PUEBLO. Viene de tiempo. Viene de antes. Ese acentuado ida y vuelta, cuando «Edi» jugó en Salto, tanto en Chaná como en la selección salteña, después de su paso, entre otros, por Con Los Mismos Colores de Bella Unión y Danubio de Montevideo. Volante con gol. La creación siempre. Fineza de talento. El dictado de jugar.
Pero en este caso, la comunicación con el diario, «para trasmitir lo que pasó. Pero aclaro que no involucro a los salteños en general ni mucho menos. Esto que pasó tiene que ver con la organización. No merecimos ese trato. No llegamos a pelear y eso parece que no se entiende. Llegamos en familia para ver un partido de fútbol. Solamente eso».
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-Prolonguemos la cronología de los hechos. Se van para la Tribuna del Este.
«Con tanto sol en la tarde, caliente al máximo toda esa zona. Los baños, nada que decir, pero sin funcionar cantina alguna, por lo menos para comprar un refresco o ver de conseguir agua para tomar. Tuvimos entonces que salir fuera del estadio con la correspondiente autorización. No fue lo más cómodo ni lo que venimos a buscar: que se nos trate como se nos trató. Pero además, cuando termina el partido nos hacen esperar….¡pero si éramos cuatro gatos locos! Eso es lo que le preguntábamos a la policía. La mayoría eran mujeres, niños y todos fuimos con el único afán de ver dos partidos de fútbol. Después salimos, y claro que no pasó nada fuera de lugar. Tengo en lo personal muchos años en el fútbol, como jugador o como parte de la enseñanza que me gusta si de niños se trata, pero cuando suceden estos hechos uno piensa que con determinadas decisiones se pretende quitar el valor humano, de familia o de reencuentros como nos pasó en la Tribuna España. Para los que fuimos no dejó de ser una amargura en si mismo. No llamo al diario para acusar sin razones. Digo lo que pasó y que cada cual saque sus conclusiones. Los que fuimos desde Bella Unión, ya sacamos las nuestras».
El derecho de contar. De juzgar. Después de todo, para que sepamos. Con «Edi» a la distancia, una manera de saber. Claramente: algo falló. Pero además, en la tribuna Este del Parque Ernesto Dickinson, tras una tarde-noche de casi 40 grados…¿ni un refresco? ¿Ni un vaso de agua? La tribuna caliente, después de ese sol a pleno, castigando sin piedad.
Después, la bronca entendible de quienes padecieron.
Ver fútbol: ¿significa padecer?
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-