¿No lo sabemos al reglamento del fútbol?

Sobre finales de los años 90 en un reportaje aparecido en EL PUEBLO, José Luis Sequeira, de los inolvidables árbitros que incluyó la Liga Salteña de Fútbol en los últimos 40 años, concluía en una reflexión:”Tengo la certeza que el 80% de los jugadores que juegan en equipos de la Liga Salteña, desconocen el reglamento. No lo saben. Uno no puede creer lo que protestan”.

En su momento, se planteó una idea: que integrantes del Colegio de Jueces, acudieran alternativamente a los clubes, a los efectos de instruir sobre algo tan básico como las reglas del juego. Desde la letra fría, a la interpretación. Determinar cuál es el espíritu que debiera tenerse en cuenta, frente a situaciones que suelen originarse en un partido de fútbol.
Incluso se dijo, que árbitros ya al margen de la actividad, podrían sumarse a la misión.
Nada se hizo. Nada se alcanzó. Gustavo Ferraz, fue de los técnicos que persistía sobre esa necesidad: acentuar el conocimiento del jugador, porque está claro que “saber las reglas, es sacarle ventaja al rival”.
EL CASO DE NACIONAL
La introducción viene a cuenta de lo sucedido en el partido Nacional-Defensor Sporting, jugado el pasado domingo en el Parque Luis Franzini, en el marco de la nueva fecha del Campeonato Clausura, con el árbitro Andrés Cunha sancionando cuatro penales: tres a la cuenta de los tricolores y uno en pro de Defensor. Las polémicas no han dejado de estallar, en tanto las imágenes de la televisión se transformaron en testimonio sin apelaciones:¡Cunha debía cobrar lo que vio, porque lo que pasó fue lo que vio!
El tema central, es que en el fútbol como en otros quehaceres de la vida, la traslación de culpas y responsabilidades, se ha transformado en una plaga. Nadie asumiría un error defensivo que deriva en el penal. Defensor Sporting ofreció una lección de como NO se debe defender en el plano del funcionamiento, más los gruesos errores individuales. Torpezas poco creíbles.
EL EJE DEL TODO
Pasará en Montevideo y pasará aquí. Está bien que se discuta un fallo del árbitro, está bien que se cuestione un penal, está bien que se tire una bronca contra una determinada resolución referi. Se dirá que hace “al folclore” del fútbol. Lo que no está bien es que se transforme al juez central y sus decisiones, en el eje del todo. Que no nos consuma esa desgracia de polémica ultrajante y absurda, en detrimento de un juego llamado fútbol.
Un penal sancionado, es una situación laudada. Nada lo puede volver atrás.
Pero además: ¿no sabemos cuándo una infracción lo es?, ¿cuándo el árbitro debe amonestar o no?, ¿desconocemos de qué se trata la intencionalidad en una maniobra, con ese mismo árbitro como único habilitado para medirla y definir?
A veces nos plagamos de contrasentidos. Por eso, el imperativo de apelar a aquella convicción del “Chiquito” José Luis Sequeira: “Uno no puede creer lo que protestan”.
Y de lo que no hay dudas: la protesta y la sinrazón, son siamesas. Inseparables. Y también caóticas. Penosamente, caóticas.

- ELEAZAR JOSÉ SILVA -