NO ME DESPIERTE NUNCA, POR FAVOR!

Rogger Fernández Nicho, es el nombre del colega peruano que escribió desde el sentimiento, tras la aplastante victoria de Perú ante Chile, para determinar el avance incaico a la final de la Copa América. Desde EL PUEBLO, el fin de reproducirla. Simplemente que vale la pena. Fue un 0-3 hermoso, apasionante y perfecto. Jugamos como lo quería Gareca, asociándonos con Cueva y Flores por un lado del campo, y con Carrillo por la otra banda. Arriba, Guerrero retrocedía unos metros para juntarse con su volante y, en base al toque rasante, tener la posesión del balón los primeros minutos. Chile parecía otro equipo. No lucía como aquel once que superó a Colombia en la fase anterior. Estaba sometido al juego peruano y a merced del ‘Orejas’, autor del primer tanto. Peleó Tapia el balón en área rival, Cueva recogió el rebote y centró al medio; Carrillo peinó el esférico y Flores remató de volea con un zurdazo cruzado que batió a Arias. Golazo tuyo, ‘Orejas’, que contagiaste ese coraje al resto y fuiste motivo de aplausos. Celébralo. La ventaja de Perú le dio dinámica a nuestro juego. Chile nos dejó espacios, adelantó sus líneas buscando el empate, pero solo encontró peligro y desazón. A los 38’, Zambrano lanza un pase largo a Carrillo. La ‘Culebra’ aprovecha la mala salida de Arias y envía el balón al área, donde apareció Yotún para definir con el arco a placer. Fue el 0-2 y motivo suficiente para desatar la locura. Y en el complemento, esperando la chance de contragolpear, Guerrero eludió a Arias y colocó el tercero, el definitivo para meternos en la final. Incluso Gallese se dio el lujo de atajarle un penal al soberbio Vargas, quien quiso picarle el balón. Todo salió perfecto. Todo. Pasaron 44 años para volver a una final de Copa América y hoy estamos allí, a un partido de conseguir la gloria, a 90 minutos (o quizá un poco más) de gritar ¡campeón! por primera vez en este tiempo. Nos falta poco, la ilusión es grande y el sueño continúa. Se viene Brasil, el dueño de la fiesta, el equipo más fuerte en esta parte de la Tierra. Pero si de fortaleza se trata, quedó demostrado que a nosotros nos sobra bastante. ¡No me despierte nunca!, por favor.