“No me grites en público y no te olvides que es solo un juego”

Muchas veces damos consejos (el que más o el que menos) para que los niños hagan deporte pero esta vez los consejos van dirigidos a padres y madres, que tienen niños que juegan partidos de fútbol. Porque, ¿es tan irreal esa imagen que vemos en las películas, de padres que insultan o se exaltan demasiado viendo jugar a sus hijos? Si el lector pudo haber presenciado alguna vez uno de estos partidos, sabrá que no. Que la compostura se puede perder ante una mala jugada, ante una falta, ante una decisión arbitral que no favorece al equipo del niño. Pero, ¿qué ejemplo les estamos dando si actuamos así? Por eso, el fin ahora es el de rescatar diez reglas para padres que ven jugar al fútbol a sus hijos (o a sus hijas, por supuesto), reglas para padres «deportivos» o madres «deportivas» que siguen dando ejemplo a sus pequeños desde la grada, pase lo que pase en el terreno de juego.
DE PASO EN PASO
Están puestas en boca de los propios niños y como vemos algunas son normas básicas de respeto y convivencia, con los niños y con los demás:
• No me grites en público.
• No le grites al entrenador.
• No menosprecies al árbitro.
• No menosprecies a mis compañeros.
• No pierdas la calma.
• Ríe y diviértete viéndome jugar.
• No me des lecciones después del partido.
• No te olvides de que es solamente un juego.
• Piensa que siempre lo haré lo mejor que pueda.
• Con tu apoyo seré feliz.
Se podrá admitir que los puntos finales son básicos, aunque a veces los perdamos de vista. Porque una de las claves de la motivación del niño, de que disfrute del deporte de manera saludable, es que creamos en ellos y que los apoyemos. Al fin de cuentas desde EL PUEBLO, bien que valen establecerse este tipo de interrogantes. Veamos: ¿se considera un padre deportivo o antideportivo? ¿Procura controlar las emociones en los partidos o sale ese hincha desaforado? Tal vez sea buen momento para poner en práctica estas diez reglas para padres que ven jugar a sus hijos… Porque con educación, se educa.

El objetivo de educar

La práctica del fútbol supone una gran oportunidad para desarrollar lazos afectivos y permite potenciar en el niño el desarrollo de otros puntos de vista “ponerse en el lugar del otro” que es una habilidad difícil de desarrollar en otras esferas. Las consecuencias positivas de la participación en el fútbol base tienen más que ver con la calidad de las relaciones sociales que se producen en el contexto deportivo que con la competición en sí misma. Pero también puede ser des-educativo generando en los niños imágenes distorsionadas del deporte y el ejercicio, hasta llegar a incorporar conceptos de sí mismos como personas incapaces para la práctica deportiva, valoración que podría hacerse extensiva a otras esferas de la vida.
El trabajo en equipo se basa en 3 elementos:
Confianza, Cooperación y Compromiso
Para conseguir estos objetivos cada elemento del triángulo deportivo: Jugador-Entrenador y Padres deben estará alineados con los deseos de los niños: Jugar para divertirse.
Por otro lado se entiende que el objetivo del deporte es: EDUCAR y el objetivo de los padres y madres es Educar, entonces ¿dónde radica la diferencia? Son roles distintos el de entrenador y el de los padres y madres. El rol del entrenador es Educar a través del movimiento para potenciar destrezas psicomotrices y en la dinámica de grupo potenciar valores de lealtad, compañerismo, justicia, valor, esfuerzo, entre otros.