¿No merecemos una final en paz?

Porque el 3 de diciembre del año 2014, la situación final involucraba a Salto Uruguay y Universitario. El partido terminó como terminó. Con el árbitro central, Marcelo Díaz agredido. Con jugadores de Salto Uruguay denunciados. Un final con mancha negra. Escándalo real. El domingo pasado, la hora de Ferro Carril y Nacional, para complementar la tercera fecha de la liguilla en la “A”.
Fue imposición de Ferro 2 a 1. La polémica ardió otra vez. Expulsiones. Denuncias. Y tras cartón, la agresión consumada contra el presidente de la Liga, Luis Alberto Arreseigor.
En la semana, el sacudón que implicaba la renuncia del Cuerpo de Neutrales de la Liga Salteña de Fútbol y duelos verbales entre las asociaciones de árbitros y el Colegio de Jueces.
¡No ha faltado en la cita ningún componente más, para herir al fútbol!
El fútbol en tanto, sometido a un plano secundario. La pelota en un rincón y no pocos aspectos rescatables en el último trámite de Nacional-Ferro Carril expuesto al olvido, porque la violencia concluyó ganando la partido.

EL SÁBADO QUE LLEGÓ
Será hoy sábado, cuando a las 20 horas en el Parque Dickinson, se enfrenten Nacional y Ferro Carril para definir la corona 2015. Los tricolores de Ramón Romero, fueron primeros en el Acumulado y la franja conquistó la liguilla. Ahora los dos, en pie de igualdad.
90′ de acción y en caso de empate, 30′ de suplementario. Si persiste la igualdad deciden los penales. Ferro Carril llega con todos. A Nacional le faltan seis. ¿Hay que otorgarle chance superior a Ferro Carril, en función de la merma potencial?: no. Nacional pretende llegar intacto en el plano espiritual-anímico y asiste a los retornos de Fernando Villalba y Ricardo Laforcada.
La clave de Ramón Romero: reconquistar el formato y sobre todo, la convicción que Nacional es aún posible, más allá de la desventura que suponen las ausencias.

SABER SI NOS MERECEMOS
Después de los cuestionamientos del pasado fin de semana. De las expulsiones. De las denuncias. De la agresión al presidente, saber si nos merecemos una final en paz.
Es por otra parte la ilusión en el prólogo de un partido que ojalá sea fútbol-fútbol. Que la esencia se reflote. Que el criterio sea técnico y la consigna pase por la estrategia, para que el gol se transforme en consecuencia. Y por sobre todo, que el entorno también se sume. Que cada cual asuma la responsabilidad que tiene que asumir. Si el final, se denigra otra vez y el fútbol se expone al nuevo derrumbe, hay que suponer que determinadas situaciones dejarán de tener sentido y comparecer a una cancha de fútbol donde una corona esté en juego, penosamente se bordee la condición de chasco.
Es la hora de Nacional. Es la hora de Ferro Carril. Es la hora de la decisión.
Van a jugar un partido de fútbol. Solo un partido de fútbol. ¿Se entiende, no?