«No podés medir el éxito por un penal errado»

Diego Latorre, el dedo en el ventilador: ¿y en Salto cómo estamos?

Sucedió el martes pasado a la tarde durante la emisión de la cadena Fox, del partido de vuelta que sostuvieron Juventus de Italia y Mónaco de Francia, por semifinales de la Liga de Campeones de Europa. En algún momento de la recta final, el comentarista Diego Latorre (47 años, futbolista clave en el Boca Juniors de los años 80), filosofó acerca diegode quienes solo ven «a la victoria como fin exclusivo, sin importar el proceso, implicando que para no pocos, el ser segundo es un fracaso».
Latorre, sacudió la transmisión plantando bandera en esa área de debate. Se puso en la vereda de enfrente a los que «solo ven el objetivo final, sin importar el cómo».
Para Latorre, sostener la victoria como meta central, desdeñando la riqueza o el contenidos o el mismo tránsito que surge a partir de una idea, es caer poco menos que en un simplismo absurdo y no entender al fútbol como deporte que es capaz de generar otras variables, circunstancias, momentos, perfiles, etc.
Diego Latorre remató la exposición con un letal «no podés medir el éxito por un penal errado».
El comentarista abrió el fuego de la discusión.
LA CUESTIÓN DE SIEMPRE
Es tema central en los estamentos del fútbol. Hace una suerte de polémica encendida y en Salto igualmente suele ser a veces nudo de la duda, cuando nace otro capítulo también: «jugar bien para ganar o ganar al costo que sea, sin importa la fórmula».
Cabe preguntarse en fútbol cómo se hace para ganar, sino se despierta una fórmula creíble y capaz de imponerse. Difícilmente se venza una y otra vez, sobre la base de la casualidad.
¿De qué valdría entrenar o sistematizar una idea, si en definitiva se apuesta al instinto o la improvisación capaz de pegar un grito de gol en medio de alguna aturdida impotencia?
Buenamente en Salto no han faltado ni faltan los Directores Técnicos que generan una apuesta donde el contenido se plantea como fin vital, para que el resultado se asocie, acompase y contemple. O sea: los que se juegan las fichas a una propuesta. Los que sustentan la idea que la victoria llega, como consecuencia de una búsqueda fundamentada, con amparo de pautas, de razones, de estrategias.
ESTÉTICA, FINEZA Y QUERER…
Son los mismos DT que no se sienten sofocados por el fin de ganar, porque ya han ganado y transitan por un tiempo de exploración, de asentamiento y de resonancia DESDE UNA BASE, para que LA PROYECCIÓN vaya ganando espacios.
¡Es una manera de aceptar la prédica de Latorre y no pensar que en el fútbol solo es ganar o ganar y el que no gana, pasa a enlutarse el alma por el mote de fracasado que vendrá!
Al fin de cuentas, el fútbol no debiese perder la condición de JUEGO. Y ese juego se transforma en ESPECTÁCULO. Algún respeto a la estética, a la fineza, no vendría mal, evitando que el pensamiento materialista invada y estrangule: si se gana, todo bien: si se pierde, dispóngase de la hoguera correspondiente.
El fútbol materialista, incluye su veneno propio, no apto para quienes pueden disponer aún de alguna veta más o menos romántica o idealista: jugar bien para ganar bien y sin que el destino pase por un penal errado que sintetice el éxito o el fracaso.
Diego Latorre pegó en el clavo. Los obsesivos del resultado sin contenido, en la herradura de sus propias y enfermizas desolaciones.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-