«Nos estás metiendo en el arco; …«no te equivoques conmigo»

Néstor Martínez Vital y EL PUEBLO. Desde la razón arbitral

«Cuando dirigí este año, Chaná y Sud América en la «B», disfruté como nunca».
-Disfrutar. ¿Esa es la palabra?
«Claro, yo disfruto cuando arbitro. No me pesa para nada y si tengo que quedar al margen por alguna razón, termino sin saber qué hacer el domingo. Uno se fue habituando a esto».
-Cuando marcas, «no me pesa», ¿a dónde apuntas?
«Que sé cómo debo manejarme para que justamente resulte un disfrute y no me desvíe de ese fin».
-¿Qué tenes en cuenta, por sobre todo?nestoruno«Respetar al jugador, para que el jugador me respete. Yo planto la actitud y el procedimiento antes de empezar el partido. Con el respeto vamos a cualquier lado, pero sin respeto no. Los jugadores saben como soy con ellos. Pero de los jugadores espero la misma actitud».
-¿Lo conseguís o no?
«Tanto que se habla de la protesta… bueno, yo me juego a evitarla. Si tengo que tener un diálogo en el medio del partido, lo tengo, pero no que esto se convierta en un diálogo permanente. La gente paga una entrada para ver el partido de fútbol y los que entramos a la cancha tenemos una función. El tema es cuando nos apartamos de la función. Cuando mezclamos las cartas se embarra todo».
-No estás solo. Sos parte de una terna. ¿Y entonces?
«Hay un aspecto que es fundamental: confiar en los asistentes. La terna es un juego de equipo. Si nosotros funcionamos, sumamos al espectáculo. Si el nivel es producto de la limitación, ahí es otra historia».
-¿Y vos qué árbitro pensás que sos? Seguro que te juzgas…
«Me entreno para dar lo mejor. Me cuido para dar lo mejor. O sea, todo lo que voy generando en la semana, es con miras al arbitraje. No quiero fallar a quienes me designaron, pero tampoco quiero fallarme. Nunca dejar de pensar que tengo que ir a la cancha a disfrutar del fútbol. No voy a ninguna guerra. Soy parte de un juego. A eso los jugadores lo tienen que entender».
Llegó a los 52 años.
Es árbitro de fútbol desde el año 1991.
Los 26 años que han pasado desde que despuntó a la función.
Néstor Martínez Vital, insiste frente a EL PUEBLO, «que hay que recuperar la capacidad de respeto en el fútbol».
Detesta algunos vicios. El ordenamiento es parte de su vida. Una vida regulada.
Admite esa condición básica del deportista primero, antes que el juez de fútbol, por eso es «que no tomo ni fumo. Creo que de adolescente llevé algún pucho a la boca y puedo tomar un vasito de vino muy cada tanto. Pero no tengo vicios. Creo que nunca los tuve».
Pasó el medio siglo y la familia es el amparo de siempre para seguirla,«porque no dejan de apoyarme. Arbitrar a los 52 años, sin una familia detrás, sería poco menos que imposible».
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-Seguro que te encontrás con ese jugador que te plantea una situación de juego, con palabras que en algún caso rayan a la descalificación. ¿O no?
«Es un partido reciente, hubo un jugador que me apuntó directo: nos estás metiendo en el arco».
-¿Qué respuesta en vos?
«Le fui terminante y ahí paramos el diálogo: no te equivoques conmigo. Porque ese es el punto. Cuando un equipo en pleno partido cae de rendimiento, la culpa es del árbitro. Uno termina cargando con culpas ajenas y eso no es justo. En esto es fundamental que cada uno asuma la responsabilidad que tiene».
-Tanto se habla de las complicaciones para arbitrar en el fútbol salteño…
Y sí. Por el forcejeo en que suele terminar más de una jugada. En ese contacto permanente, no es fácil para el hincha darle la razón al juez. Pero el juez está a diez metros de la jugada y el hincha a sesenta. ¿Cómo puede ser que no se valore esa diferencia? Yo sanciono lo que cobro. No cobro al grito de nadie. El ojo del hincha no puede captar determinadas situaciones, pero en mi caso, digo que sí, porque tengo todo el campo visual a favor».
¿Qué porcentaje de aciertos y errores tenés? ¿Lo pensaste alguna vez?
«Solo digo que aprendí a tener menos errores, porque tengo una virtud: sé correr la cancha. Es de los aspectos fundamentales a tener en cuenta. Si no la corro bien, el porcentaje de errores será fácilmente superior al de los aciertos. Eso no quiero para mí».
-¿No te falta autocrítica?
«La tengo siempre a mano. No me falta».
-Cuando te equivocas, no maquillas las palabras, ¿Te equivocas y punto?
«No me engaño. Con eso digo todo».
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

“Es verdad: hay jueces que tienen miedo en la cancha”

-¿En qué medida a veces, complica el entorno? Se habla de una cancha, más complicada que otra…
“No creo que sea la cancha, sino la gente. Si tenés una hinchada fuerte, de esas que hacen del grito una cuestión nestortrespermanente, todo puede ponerse un poco espeso. O sea, no son las canchas, pero sí alguna gente”.
-Esta gente, ¿en qué medida influye emocionalmente en el juez?
“Claro que influye. Más que en el juez en sí, en el arbitraje”.
-¿Llegado el caso lo puede torcer?
“Puede influir. Pero aquí en el fútbol salteño, es verdad: hay jueces que tienen miedo en la cancha”.
-Miedo a qué o a quiénes.
“A que les pueda pasar algo. La agresión que sea, venga de donde venga”.
-¿No es acaso, un miedo humano y entendible?
“Es que no se puede arbitrar con miedo. Pareciese que en ese caso, uno está más pensando en lo que pasa afuera que en lo que pasa adentro de la cancha. Soy de los que piensa que si en el partido no existen complicaciones de conducta, afuera tampoco”.
-Si no faltan quienes arbitran con el miedo a flor de piel, ¿qué sugerís?
“Es que no se puede arbitrar con miedo. No se puede”.

“No saben el reglamento y eso es más que grave”

-¿Por qué no faltan esos partidos en que a algunos jueces se les va de las manos?
“Porque no se para el carro a tiempo, con todo lo vinculado a la protesta”.
-¿La protesta es determinante?nestordos“Ah… no tengo dudas. En mi caso hay cosas que tengo en claro y que no dejo de comentarlas con el Colegio de Jueces o con los propios compañeros del arbitraje”.
-¿Se puede saber?
“En la Liga Salteña es altísimo el porcentaje de jugadores que no saben el reglamento y eso es más que grave”.
-Ahora de última, las trece enmiendas incorporadas.
“Generalmente las desconocen. Sobre todo la más polémica de todas, la que tiene que ver con los brazos despegados o no del cuerpo frente a una pelota que impacta. Antes regía el criterio del juez, ahora se apunta al penal como consecuencia y el criterio del juez corre muy en determinados casos”.
-¿Existe la posibilidad de docencia desde ustedes en pleno partido?
“Es que no podemos en pleno partido estar enseñando las reglas del juego. Reglas que ellos debieran conocer, porque se trata del juego que están jugando. Cuando se desconoce una norma y se la aplica por parte del juez, la protesta se plantea.Y no es que el juez sea el equivocado, sino el jugador que la ignora. Lo digo públicamente porque de repente suma. Si suma para mejorar y para que se entienda lo que muchos no entienden, mejor que mejor”.







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