Nuestro mayor logro

Valentino de los Santos quizás tenga la mirada de su madre, o la sonrisa de su padre. Quizás tenga muchas ganas de demostrar lo que le gusta, de gritar un gol, o de ir a la escuela de su barrio a jugar en el recreo junto a sus brillantecompañeros. Pero hoy trata de vivir más tiempo y para eso sus padres, vecinos, amigos e instituciones sociales como en este caso los clubes de Leones de Salto, iniciaron una campaña para ayudarlo. No lo quieren dejar solo, que no sea parte de una estadística de personas con determinada enfermedad que deben vivir con esa situación el resto de sus vidas. No quieren que sea un salteño solitario con sus problemas, quieren que se sienta acompañado y todos queremos ayudarlo de una forma o de otra.
No conozco a este angelito de 3 años de edad, que tiene la misma edad que mi hijo, ni tampoco sé quiénes son sus padres, seguramente son buenos vecinos de algún barrio de nuestra ciudad, la que ayer cumplió 259 años, algo de lo que pocos se han enterado y ni siquiera se han conmovido. Pero sí me movilizan causas como éstas, donde la comunidad entera debería estar consustanciada con estos casos para dar su granito de arena y hacer sentir que sí nos interesan los problemas de los otros y que sí estamos dispuestos a cuidarnos para ayudarnos a estar bien.
Es que cuando hechos de esta naturaleza nos dan una bofetada en la cara, nos muestran que los problemas verdaderos sí existen y que la mayoría de las veces nos levantamos pensando en cosas fútiles, en asuntos pueriles a los que les damos la trascendencia que no merecen, los que al final nos cargan de estrés y nos generan problemas de salud, haciéndonos malgastar nuestro tiempo en vez de disfrutarlo, sonreír más y agradecer todas las oportunidades que nos da la vida.
Si tenemos ese tipo de actitud ante la vida, seguramente las cosas nos saldrán mejor y podremos comprender mas lo que pasa a nuestro alrededor, compartiendo con nuestra comunidad sus alegrías y sus tristezas, y en los casos donde las cosas duelen, ponernos los temas al hombro y salir a ayudar sin cortapisas.
En el caso de este niño y sus padres, que con lucha tesonera, con el creer que sí se puede y que las cosas van a mejorar, están librando una lucha en la que saben que no están solos. Porque hay un montón de gente que está ocupando su tiempo en ayudarlos y porque creen que esa es la manera de conseguir los resultados positivos que se pretenden, saliendo a la calle y mostrándole a su propia comunidad que a los problemas los resolvemos entre todos y dando la cara.
Por otro lado, quien esto escribe, podrá equivocarse o no con las cosas que dice y piensa, eso es parte del pensar y el hacer, siempre va a pasar, porque quien algo hace siempre se equivoca, pero es mejor equivocarse haciendo, que quedándonos quietos y no hacer nada por nadie, porque en definitiva con esa actitud no estaríamos haciendo nada por nosotros mismos.
En ese sentido, creo que todos podemos usar nuestra tarea para ayudar al otro, en este caso por ejemplo con este espacio, porque también hay algunos que usan sus espacios en los diarios para insultar, injuriar y mentir sobre otras personas, encima haciéndolo en forma anónima y creyendo que contribuyen al “diálogo” social, aunque no usan siquiera iniciales porque tienen miedo de decir quiénes son y a quiénes les hacen los mandados, aunque todos ya sabemos quiénes son y qué puntos calzan.
Por eso espero que algunos colegas y otros que también escriben cosas por ahí, utilicen su tarea algún día para apoyar causas nobles, para hablar de las cosas que realmente nos pasan y que son preocupantes y para hacerse cargo como ciudadanos de este mismo departamento de los problemas que en él existen.
El otro día escuché de casualidad una emisora en la que estaban hablando del problema que venía teniendo el sistema de recolección de residuos de la ciudad y una mujer en forma atinada a mi juicio, reconoció que el servicio no estaba pasando por su mejor momento, pero además sostuvo que la formación de basurales también son producto de la mano del hombre y que si nosotros no arrojamos basura donde no se debe, los mismos no van a existir y no vamos a contaminar el medio ambiente.
Por el contrario, si todos contribuimos a tener una ciudad más limpia, es porque estamos asumiendo la responsabilidad de cuidar nuestro entorno, nuestro ambiente, porque demostramos que nos interesa el lugar en el que vivimos y también nos interesa su gente. Nadie pide un apostolado, ni tampoco volvernos los héroes de la ciudad, pero sí demostrar un poco de interés por las cosas que nos pasan a diario, algo que no viene mal y que nos ayuda a todos a vivir en un lugar mejor.
Estamos atravesando tiempos complejos en los que los gobiernos locales que se han sucedido tienen dificultades para hacer las cosas. Los que se fueron, porque la desprolijidad del manejo de los recursos públicos al menos en la recta final de su mandato, dejaron las cosas patas para arriba y claro que con esto tuvieron dificultades para cerrar la gestión. Mientras que los que entraron se encontraron con la casa en completo desorden y pretenden volver las cosas a su sitio, aunque con la realidad que se encontraron, las cosas costarán más que un tiempo.
Por eso considero que si le ponemos el hombro a los problemas reales que tienen los salteños, que si usamos nuestra tarea para mancomunar esfuerzos y ayudarnos los unos a los otros, tratando de fortalecer el diálogo social, con respeto y tolerancia, sin menoscabos por nuestras diferencias sociales, políticas y de otra índole, podremos forjar aunque en forma paulatina, la sociedad comprometida y responsable que todos anhelamos. Ojalá que todos los salteños así lo entendamos, ya que ese sería nuestro mayor logro hasta ahora.