Nuestros niños hoy: el reflejo de lo que somos

La responsabilidad en el desarrollo de nuestros niños y adolescentes

Este informe empezó a esbozarse a partir de un dato concreto: en un barrio de Salto el primer hijo que tenían las madres nacía a sus 13 años, y el segundo a sus 16. No dejaba de ser preocupante. A eso se sumó el comentario efectuado por una profesional médica local que ha expresado que “hemos tercerizado la crianza de nuestros hijos”. Eso ¿supone abandono?; nuestros hijos ¿son víctimas de las circunstancias por las que pasa nuestra vida adulta? La situación por la que pasan los menores hoy ¿Es el fruto de la sociedad en la que vivimos? La presencia cada vez frecuente en los partes policiales de niños y adolescentes ¿responde a la falta de responsabilidad de los adultos a cargo? ¿Están en juego valores? EL PUEBLO quiso hablar con mujeres comprometidas en esa realidad, para conocerla de cerca y se valió de los aportes brindados por una especialista en el tema. Este informe pretende empezar a responder ciertas interrogantes fundamentales ante una realidad que nos avasalla, y de la que todos somos responsables, desde la interna familiar y desde la comunidad de la que formamos parte. 

Psic. Lucía Minutti: “el niño no solo es asunto de una familia”

EL PUEBLO consultó a la psicóloga Lucía Minutti, quien “desde su práctica  y experiencia en años de trabajo” nos brindó elementos que suman en el abordaje del contenido de este informe.

Para la profesional lo que “la familia continúa siendo para los niños y adolescentes, más allá de cómo este formada, el lugar matriz de desarrollo de las personas”. Por lo tanto “la responsabilidad que como familia se tenga en el desarrollo de los niños sigue siendo la misma”. Nadie de los “humanos nacemos y nos criamos solos, sin nadie que nos cuide, que nos ampare, que nos proteja, que nos enseñe, que nos desafíe y que nos estimule”.

LA DOCTRINA DE LA PROTECCIÓN INTEGRAL

Para Minutti “un niño no solo es asunto de una familia sino que también lo es de la comunidad, de los vecinos, de la escuela y del Estado”. Desde la Convención de los Derechos del Niño y del Código de la Niñez y de la Adolescencia se hace referencia “a la doctrina de la protección integral de los menores, que implica la asunción de derechos en la medida de sus posibilidades, pero nace con derechos que son inalienables”. Para un normal desarrollo “su familia y el Estado tienen que garantizar esos derechos, porque sino se afecta el adecuado desarrollo de los niños como personas”. La responsabilidad que se asuma por parte de la familia y de la comunidad en el desarrollo de los niños “hace a la vida o no que tengan esos niños también”.

¿QUIÉN SE ENCARGA DEL CUIDADO?

A medida que el niño va creciendo va encontrándose con las instituciones de la comunidad. Es cierto que esta realidad se da cada vez más temprano, y estima la psicóloga que  esto se da porque “se han producido cambios en las tareas de cuidado”. Estas tareas de cuidado son de la familia y los cambios afectan a los niños ya que “nos construimos como personas desde como vamos creciendo”. Ese cambio se da en forma gradual: “ahora lo que se plantea es quien se encarga de cuidar”. Sin las tareas de cuidado y educación no hay desarrollo posible.

SOSTENER LOS PROCESOS DE CRIANZA

A veces como no hay tiempo “para sostener ese crecimiento se les da cosas a los chiquilines media servidas, porque no se puede estar en el acompañamiento. A veces esto se da porque las figuras adultas no están disponibles para sostener los procesos de crianza”. Todo esto afecta porque “el niño siente que no tiene un rumbo, cuando necesita a alguien que le diga que no, para oponerse a él. Pero si no hay nadie que diga nada y simplemente se da el mensaje de hacé lo que quieras, se deja al niño y adolescente en un vacío. Los niños a veces prefieren pelear y encontrar un adulto que le discutiera algo y darle importancia a su vida. Los niños y adolescentes necesitan adultos que se hagan cargo de su ser adulto”.

Para Minutti “el niño no necesita al adulto como un amigo, sino como adulto, como padre o como madre, vivan juntos o separados”. Pueden presentarse dificultades en los niños respecto de la “internalización de los límites, de los derechos de los otros, de que se comparten cosas en común, un cuarto, una familia, una casa, un jardín, una escuela, una comunidad. Los niños no nacen sabiendo ciudadanía, se va construyendo. Y el sentido de la responsabilidad y de hacerse cargo estarán presentes en el niño, si se dan en el ambiente en que él esté”.

El ambiente familiar es fundamental para la felicidad de los niños y adolescentes

Si bien Lucía Minutti no se anima a decir si los niños están más o menos abandonados, pero “se está en un proceso de cambio y de reorganización en el cual los adultos por las situaciones de la vida cotidiana generan situaciones de soledad y desamparo”.

Es muy importante “el ambiente de familia, que tiene las funciones nutritivas, de apego, de sostén, y también la función normativa, de límites, de educar, de decir no, de animar. Esos ambientes son muy importantes para que los niños y adolescentes se desarrollen de la mejor manera posible y puedan hacer algo con su vida y ser más felices”.

LAS TAREAS DE CUIDADO SE CONSTRUYEN Y ENSEÑAN

Consultada sobre la responsabilidad que pueden tener las madres adolescentes respecto de sus hijos expresó que “las tareas de cuidado se van construyendo y enseñando. Y se van dando los espacios para que esa persona pueda hacerse cargo. Ninguna niña de 13 años nace con la idea de que tiene que hacer, como tampoco la tienen las madres mayores. El hacerse madre y el apropiarse de las tareas de cuidado es una tarea que implica también al varón. Cuidado no es solamente cambiar los pañales y darle de comer, o traer el dinero para comprar esos pañales. Cuidar es estimular a ese niño, es hablarle, sacarlo, hacerse cargo. ¿Cómo un adolescente puede hacerse cargo de la vida de otro cuando él está aprendiendo a hacerse cargo de si mismo? “No es lo mismo que la madre de una adolescente que tiene un bebe le diga que se hace cargo de ese nieto, a sostener como esa hija va haciéndose cargo de su rol de madre, y como va involucrando al papá de ese bebé también en la función de crianza”. Ese nuevo rol “se aprende y se sostiene en la familia, o se obstruye, impide o abandona”.

EL NIÑO COMO LUGAR DE CONFLICTO

Las separaciones de los padres en si mismas no afectan al niño. Para Minutti se complica cuando esa separación implica “toda una modificación del vínculo que se da. Muchas veces se ve que los mayores no pueden hablar de nada, ni siquiera de ese hijo, que queda en un vacío porque cada uno está en lo suyo”. Si los padres no se hablan y no pueden compartir un espacio en común que son las cosas de ese hijo, en definitiva los niños aprecian que no existe un espacio de posibilidad para esos padres. Si el niño es lugar de conflicto, de guerra, de agresión se ve afectado”.  La profesional estima que “las instituciones a los que los niños concurren pueden sostener esos procesos y orientar”.

Dos de cada tres mujeres fueron madres antes de los 20 años

EL PUEBLO tuvo acceso a la síntesis del informe final del “Diagnóstico de las condiciones de salud sexual y reproductiva de las mujeres del barrio Horacio Quiroga”, en el que se encuestaron 116 mujeres concebidas como la figura femenina más “fuerte” de la casa.

En lo que interesa a los efectos del presente informe se destacan los datos que marcan que “el 95% de las mujeres del barrio tienen algún hijo. La media del número de hijos es de 3 por mujer, y más de la mitad tiene entre 3 y 6 hijos. El 16.3% de las mujeres encuestadas tiene más de 7 hijos.

Otro dato importante es que “dos de cada tres mujeres tuvieron su primer hijo antes de los 20 años, y más del 9% tuvo su primer hijo antes de los 16 años”.

El embarazo precoz no solo se da en el Quiroga

Sandra Gómez, Norma Lapaz y Paula Fernández, de la organización no gubernamental “Mujeres como vos” que funciona en pleno barrio Horacio Quiroga recibieron a EL PUEBLO en su local, ubicado en calle 9 nº 241, esquina Pascual Harriague, enfrente de la cancha de Tigre Fútbol Club – complejo Tomás Green-. Habíamos concertado una entrevista a partir de un dato revelador: “el promedio de edad en que las niñas tienen el primer hijo es a los 13 años y el segundo llega a los 16 años”.

UNA REALIDAD DE TODO EL PAÍS

Fueron claras en manifestar que es “verdad que las gurisas ahora cada vez están embarazadas más precozmente, pero no solo en el Quiroga sino que es una realidad de todo el país”. Explicaron que los datos fundados que manejan “con propiedad” son los del barrio en que viven, a partir del año 2010 en el que la Regional Norte de la Universidad de la República efectúo un “Diagnóstico de condiciones de salud sexual y reproductiva de mujeres del Barrio Horacio Quiroga”, a cargo de estudiantes de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales.

EL DESCONOCIMIENTO SE MULTIPLICA

La ONG en 2010 había presentado un proyecto sobre salud sexual y reproductiva porque “habíamos detectado que las mujeres del barrio no conocen su cuerpo ni sus derechos”. Según Norma Lapaz “los talleres que se llevaron a cabo mostraron que mujeres adultas, incluso abuelas de 60 y 70 años, desconocían la anatomía personal de cada una, jamás se habían mirado al espejo como era la vagina, nunca se habían hecho una mamografía, no se habían hecho un papanicolau, etc”. Eso mostró que el desconocimiento “se viene arrastrando de generación en generación, y lo normal es que se multiplica en cada hogar según el conocimiento que se tenga. Por eso si una mujer no está informada o tiene una información errónea multiplica el error”.

“QUEDAN EMBARAZADAS Y SOLAS EN UN FIN DE SEMANA”

Las entrevistadas personalmente estiman que “hoy los hogares son monoparentales, con una sola mujer que se hace cargo del hogar y de su manutención, y de la educación, y de la crianza y de todo. Hoy las chicas quedan embarazadas y solas, y son los abuelos que quedan a cargo de los niños. Y son abuelas jóvenes que tienen que salir a trabajar, porque antes había  abuelas que estaban en su casa”.

Para Fernández “hay padres que entienden que está bueno que los padres sepan que el mantener relaciones sexuales a temprana edad tiene dificultades: su cuerpo no está preparado, sobre todo en las niñas, y conlleva a muchas consecuencias. El embarazo quizá sea la menor, porque hay problemas de enfermedades venéreas, y se demuestra poca preocupación por la salud personal porque esta semana salgo con uno y la próxima con otro”.

Hoy entre las personas ni siquiera hay conocimiento porque “quedan embarazadas en un fin de semana y luego la madre del varón dice que su hijo no se puede hacer responsable porque tiene que estudiar y tiene 16 años, qué va a saber ser padre, pero no se cuidó en las relaciones”.

MADRES CADA VEZ MÁS NIÑAS: A LOS 11 AÑOS

Desde que se conformó el grupo “Mujeres como vos” se manejaban datos de niñas que salen de la escuela “y las que no tienen la voluntad de estudiar van al primer baile y la quedan. Muchos nos decían que era una impresión nuestra o que las niñas quedaban embarazadas porque al sentirse muy pobres tenían que tener algo de su propiedad, y se sentían más atendidas con el embarazo”. Pero si es algo de uno “hay que cuidarlo y muchas veces vemos que se tienen a los hijos tirados”. Pero con la encuesta logramos determinar que “lamentablemente la mayoría de las encuestadas el primer hijo lo tuvo a los 13 años”. Se nos indicó también que se ha presentado algún caso en donde una niña de 11 años terminó la escuela, en donde se le permitió llevar al niño”. Estiman que es muy importante terminar la escuela “porque sino no conseguís trabajo ni siquiera en una chacra”.

ALGO DIFÍCIL DE ENTENDER

Es difícil de entender, nos indica Fernández, “como en el caso de familias numerosas, en donde las niñas y adolescentes se tienen que hacer cargo a veces hasta de 10 hermanos, lo primero que hacen es quedar embarazadas. Porque la mayoría deja de ser niña para ser mujeres adultas de una casa y del cuidado de sus hermanos”. Lapaz agregó que “antes los padres te daban una hora para volver a tu casa, no andábamos en la calle, y quedarse a dormir en la casa de las amigas, o salir a bailar era todo un drama, pero eso se perdió”. Lamentablemente, al decir de Fernández “hay gurises que viven todo el día en la calle, los padres no saben con quien se juntan, y a veces las madres no se preocupan por donde están”. 

Los padres hoy “son muy cómodos”. Pero, por otro lado,  también “hoy los padres no tenemos derecho a apretarles las clavijas a nuestros hijos”. Muchos padres dicen “no puedo con mi hijo, ¿pero cómo no se va a poder con un chico de 5 o 6 años?”.

ENTRE LA SOLEDAD Y LA VIOLENCIA

Para las entrevistadas “en días de semana es común que a las 2 o 3 de la mañana los niños anden en la calle, pero en todos lados, no solo en el barrio, y son niños de 10 o 12 años”.

El drama de la violencia doméstica también influye en los niños. En la escuela, nos dicen las integrantes de “Mujeres como vos”, hay niños que tienen problemas de conducta “terrible, pero hay que ver como pasaron en su casa la noche: si el padre no golpeó o insultó a la madre, o quizá no pudo dormir, o viene comido solo con lo que comió en la propia escuela el día anterior”. No todo es culpa de los menores, agregan, porque “al perderse la institución casa y familia todo se viene abajo”.

No es excusa para el cuidado de los niños que “trabajen los dos padres, porque antes también pasaba eso, con la ventaja que ahora hay un montón de instituciones que están abordando el tema, en donde los niños puedan estar contenidos”.

La pérdida de valores se da en todos los niveles

Lapaz entiende que “también se han perdido valores, a lo que se suma el alcoholismo y el acceso a la Internet sin poder controlar los lugares adonde acceden los niños (con el riesgo de la pornografía). Pero esta realidad “no pasa solamente en los barrios de contexto crítico, porque las gurisas que viven en los barrios y en familias con otro poder adquisitivo también consumen alcohol y a veces terminan violadas sin saber quien fue el padre”.

La pérdida de valores se da en todos los niveles. Nos dice Sandra Gómez que “hoy los padres son más jóvenes y le dan más libertad a sus hijos, porque a ellos no le dejaban hacer ciertas cosas que ahora se lo permiten a sus hijos”.

“Los adolescentes en temas puntuales son muy difíciles de atraer con propuestas de formación e información”, agrega Paula Fernández. A las mujeres adultas les cuesta menos, “porque la gente está acostumbrada a que se le lleve todo a la casa”.

LO QUE SE APRENDE EN EL CAIF SE PIERDE EN LA CASA

Expresan que hay instituciones como los centros CAIF que permiten ayudar el desarrollo de los niños, pero “muchas veces eso queda en el CAIF porque muchas veces la madre no pone en práctica porque no tiene ese ejemplo, ya que ella no lo vivió en su vida”. Y también pasa que “la realidad no acompaña a la educación que se recibe. Porque a los niños se les puede enseñar el hábito de lavarse la cara y los dientes, pero no tenés ese hábito en tu casa. Hay gurises que tienen en el CAIF para comer con sus compañeros y en su casa tienen que comer hacinados arriba de una cama, entonces no hay continuidad y el ejemplo se rompe”.

CAMBIAR LA FORMA DE VIVIR

También va “en la forma de vida que se lleve. Por más que el gobierna asista con un montón de programas, muchas familias no cambian su manera de vivir”. Muchas veces se da el “hábito de pedir por costumbre, y porque los niños son el reflejo de la casa en la que vive”.

Hay que enseñar a valorar el esfuerzo, y es una cuestión de valores, que no afectan a tales barrios, sino que afecta a todos. Un detalle que mencionaron y dejaron en claro es que “no solo las gurisas del Quiroga quedan embarazadas a los 13 años, lo que pasa que algunos tienen acceso a hacerse los abortos, y se los pueden pagar. Parece que las paredes son más gruesas cuando la gente tiene dinero, y esos dramas se ocultan. Generalmente el pobre no se hace un aborto y se hace cargo de los hijos, bien o mal los tiene”. Mencionan que de la encuesta también surge “que a mayor cantidad de hijos, las mujeres nunca se harían un aborto”. Dieron el dato de que en el barrio “hay abuelas de 30 años”.

INFLUYE CONSUMISMO

Influye mucho el consumismo, porque “se da más prioridad a tener un plasma que comprar un par de championes o tener un plato de comida en tu casa”. Se ha perdido la calidad de relación de los padres para con los hijos, porque “uno puede estar todo el día en la casa pero no escuchar a tu hijo. Y los hijos nos necesitan un rato, para ayudarlo con los deberes: hay gente que nunca les miró un cuaderno a sus hijos, y en la escuela a las reuniones de padres van siempre los mismos”. Hoy “no hay una persona mayor que controle a los niños”.

En el barrio se da que “hay muchos adolescentes analfabetos, que no han terminado la escuela, o que lo hicieron por extra edad, pero no aprendieron nada, y hay una generación de más de 20 años de edad que no terminó 4º año de la escuela”. La ONG logró que los días jueves concurra una maestra alfabetizadora, pero hay poca participación”. Nos expresan que “ese analfabetismo en los padres jóvenes repercute en los niños, porque no le puede ayudar, y a veces no se motiva a estudiar por la propia historia personal de los padres”.