Ojalá sean tenidos en cuenta

Cuando en el 2005 el Frente Amplio empezó a gobernar, muchos compraron aquello de la democracia directa, comiéndose la pastilla de que ahora sí tendrían una participación real en las decisiones que debían tomarse desde el nuevo gobierno, porque creían que el gobierno éramos todos, gobernantes y gobernados. Y a su vez pensaban ya en que los instrumentos planteados para llegar a determinados resultados en los temas más importantes del país, los mismos iban a comprender realmente la voluntad de los gobernados en la toma de decisiones. educacion
Es decir, la gente entendió que las grandes decisiones del gobierno, los grandes cambios que pensaban que eran los que el país necesitaba, pasaban porque las soluciones vinieran de las ideas de todos, más allá que el gobierno tuviera su propia postura sobre cuáles eran los temas que debían plantearse y asimismo cuáles son las formas de cómo deben plantearse esos temas.
Entonces cuando le llegó el turno a la educación, no tuvieron mejor idea que armar un gran escenario popular, diciendo que para terminar el proceso con una ley general de educación como corolario de todos los cambios que el entonces nuevo gobierno quería para el sistema educativo, la gente era la que iba a dotarlos de insumos a través de los aportes que surgirían del formato de las asambleas territoriales que habían constituido con la participación de todos aquellos que quisieran participar, representaran o no a una institución pública o privada de cualquier índole.
Algo nada más lejano de la realidad, porque como bien dice el refrán: si querés que algo no funcione “armá una comisión”. Y listo, fue lo que pasó. Todos discutirán sin sentido durante mucho tiempo cosas que no sirven para nada, pero después de hacerlo se van contentos a sus casas creyendo haber participado de la toma de decisiones y cuando el resultado esté en manos de quienes deben generar los cambios, estos harán lo que tienen que hacer; decidir en base a lo que ellos creen y no otra cosa.
Lo del primer gobierno del Frente debió ser un ejemplo para muchos de que el formato de debate educativo no sirve, es una gran pérdida de tiempo y solamente se hace para que la gente sienta que participa de los cambios sociales que el país necesita. Porque esos cambios solamente llegan por obra de los gobernantes que son los que deciden qué sociedad tendremos en los próximos tiempos, porque en definitiva quienes ponen los puntos y las comas a la forma en la que debe manejarse la administración nacional de educación pública y el resto del Estado, son ellos, porque para algo los pusimos en el gobierno cuando se presentaron a elecciones, para que gobiernen, no para que nos pregunten a nosotros cómo hacer las cosas. Para eso que se bajen de sus cargos y vamos nosotros a gobernar.
Por lo tanto, cuando el otro día pude ver cómo con tanto entusiasmo se reunían las distintas organizaciones sociales, los sindicatos, los referentes de las instituciones de enseñanza y muchos más, pensando en brindar aportes que fueran reales insumos para mejorar el sistema educativo nacional, pensaba si ellos sinceramente consideran que esos insumos que le están dando al gobierno serán tomados en cuenta y serán volcados en dónde corresponde, que no es otra cosa que un proyecto de ley de educación para ser remitido al parlamento y este lo discuta, lo modifique y termine legislando sobre las necesidades que el país entero en formato de asamblea observó para el sistema educativo.
El tema es que ningún gobierno por más de izquierda que sea va a poner en manos de todo el mundo las decisiones que a ellos les compete, por una cuestión muy simple, ellos son los que tienen que tomar las decisiones de cómo tiene que funcionar el país. Si hacen otra cosa, como por ejemplo, organizar otro tipo de escenarios como son las grandes asambleas populares donde va el panadero de la esquina a quejarse que la escuela de sus hijos no tiene vidrios sanos en las ventanas, es algo que solamente se tiene en cuenta para ese momento y se le agradece por su comentario, pero no hace al asunto ni a la cuestión de fondo, porque los problema de la educación no pasan por el color de la puerta del salón de clases ni por si la maestra llega en hora.
Sino que el tema pasa porque el sistema educativo precisa cambios de fondo revisando sus programas académicos, la reformulación de la metodología de la enseñanza, la creación de as grupos de clases y trabajar denodadamente sobre el ausentismo laboral en los docentes, algo que ocurre básicamente por el multiempleo, donde al que no le faltan es al sector privado porque sino se quedan sin trabajo al otro día, en tanto que en los liceos públicos campea la hora libre y la falta del profesor que deja al alumno sin el aprendizaje adecuado porque no le da el tiempo para dar clases en dos lugares casi en el mismo momento.
Esto deben manejarlo las autoridades de la enseñanza, los equipos técnicos que tiene la administración pública y para lo cual se les paga y muy bien, junto a los referentes de los centros educativos de todo el país, donde tiene que haber especial cuidado en revisar la política de trabajo con las instituciones educativas del medio rural y las que atienden a personas con discapacidad, porque muchas veces lo que viven en estos casos, refleja la falta de políticas de accesibilidad y de descentralización, algo que aún hoy existe y que genera desigualdades sin necesidad alguna.
En diciembre se espera que haya un nuevo congreso de la educación donde serán volcados todos los aportes conseguidos en las distintas asambleas realizadas en los diferentes departamentos del país, ojalá los mismos sean tenidos en cuenta, al menos un porcentaje de estos, lo que determinará que un país integrado y con respeto a las necesidades de sus gobernados sí es posible

Por: HUGO LEMOS







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